sábado, 14 de julio de 2012

¡Cinco años!

¡Sí, hoy hacen exactamente cinco años que comencé este blog! Y es un motivo de celebración, especialmente dado el tema "Mi quimioterapia", pues para un sobreviviente de cáncer -y para quienes me han acompañado a lo largo de este tiempo- cinco años es un hito muy importante. También cumplí el pasado 6 de enero cinco años de haber sido operado.

En estos cinco años he compartido aquí: mi tratamiento, exámenes y posterior seguimiento; consejos sobre salud, ejercicio y alimentación; libros que me ayudaron durante y después de la quimioterapia:

http://avasquezd.blogspot.com/search/label/plan%20de%20dos%20a%C3%B1os%20para%20sanar
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/antic%C3%A1ncer
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/mi%20vuelta%20a%20la%20vida
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/psiconeuroinmunolog%C3%ADa

...otros libros que he disfrutado, y una que otra película; comentarios sobre comidas y restaurantes:
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/Montalbano
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/Pepe%20Carvalho
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/cine
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/gastronom%C3%ADa


Viajes: nuestras procesiones a la Divina Pastora (2009, 2010 y 2011); los viajes a Santiago de Chile, Buenos Aires, Lima, Cusco y Machu Picchu (2008); Madrid, Galicia y París (2008); Wellington, Los Angeles, San Francisco, Gran Cañón, Las Vegas (2009); Mallorca y Bogotá (2011):
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/Divina%20Pastora
http://avasquezd.blogspot.com/search/label/viajes

En estos cinco años ha habido muchos cambios en la familia: Jorge terminó su quimio, que había empezado antes que yo, aunque no lo mencioné aquí hasta que no hubo terminado. Como he dicho antes, se recuperó muy rápidamente y al año ya estaba instalado con su esposa Ónix en Los Angeles, que era su proyecto de trabajo desde antes de ser diagnosticado. Desde entonces ha seguido estupendamente, siempre controlándose y en muy buena forma física, gracias en gran medida a la bicicleta que usa diariamente para ir y venir de su trabajo; Diego ha tenido varios cambios en su trabajo: estuvo un par de años en Maturín, con una empresa petrolera, luego pasó a Ciudad Ojeda, siempre con la misma empresa, y desde hace casi un año está en Bogotá, con otra petrolera, ahora casado (su boda con Vanessa -con quien trabajaba en Ciudad Ojeda- fue el 11/11/11).

Carmen, por supuesto, merece un párrafo aparte: durante mi quimio y la de Jorge, ella fue el soporte de la familia. Su valor para enfrentar la situación de tener a la vez un hijo y un marido con cáncer, fue algo realmente increíble. Nos acompañó a ambos a nuestras consultas y a nuestras respectivas quimioterapias, sin descanso; nos preparó nuestras sopas de pata de pollo, nuestros jugos de tomate de palo, y estuvo pendiente de todo para ayudarnos a salir de la enfermedad. El cuidado de sus orquídeas le ayudaba a abstraerse de esa difícil realidad y a lograr el equilibrio mental necesario para mantenerse en pie. Estoy convencido de que regarlas, podarlas, combatir las plagas que siempre las están acechando, disfrutar de las abundantes flores que siempre adornaban nuestro balcón, le permitía entrar en un estado meditativo y recuperarse de las angustias cotidianas. Demostró durante todo ese año 2007 que es, como decimos en venezolano "un palo de mujer".

He expresado más de una vez mi agradecimiento a mi oncólogo, la Dra. Esther Arbona, quien fue -y sigue siendo- un apoyo importantísimo por su calidad profesional tanto como humana, para Jorge y para mí. Tal vez he nombrado poco al cirujano que me operó, el Dr. Hernán Hoffman, y al Dr. Tomás Vethencourt, mi gastroenterólogo, quien me diagnosticó el cáncer, y a quien veo más de lo que quisiera, je je: casi siempre es porque tiene que hacerme una colonoscopia. A ambos les estoy también muy agradecido. El personal de la Unidad de Quimioterapia también merece nuestro reconocimiento por su incansable trabajo y dedicación: a Blanca, Vanessa y Rodolfo he vuelto a verlos de vez en cuando al ir a mis consultas de control, o al ir de visita en diciembre. De otras, como Johana y Lisbeth no estoy seguro si están allí todavía, pero igual: mi cariñoso recuerdo para ellas.

¡Y los amigos! Son ellos quienes le dan sentido a este blog: Tibu y Julia, a quienes ya conocía: el primero había sido mi alumno, y se mantiene como mi amigo desde ya hace unos cuantos años: me estimuló a adoptar mejores hábitos de vida, a hacer ejercicio regularmente, a dejar el café por el te verde (nunca podrá reemplazar éste a aquel, pero terminé tomando el te verde a diario, y el café sólo en fines de semana y en fiestas de guardar, je je), y se mantuvo en contacto prácticamente cada día de mi quimioterapia; la segunda me dio un enorme apoyo desde la experiencia que había tenido con su esposo en situación similar: mucha información, me conseguía las insustituibles cápsulas de sábila para el estreñimiento, y me transmitió la convicción de que el cáncer de colon -y el linfoma de Hodgkin, en el caso de Jorge- no son más que gripes oncológicas. Los que conocí a través del propio blog: Claus, quien llegó aquí desde Buenos Aires buscando ayuda para su amiga Carmen, quien era la que estaba enferma (la visitamos en Buenos Aires, y estuvo en Caracas hace unos meses). Bernardino, amigo mallorquín con quien he llegado a establecer una relación muy cercana. El proceso de su enfermedad fue muy parecido al mío. El año pasado lo visitamos en Mallorca, y conocimos a su encantadora mujer, Lidu, y esperamos que vengan pronto a Caracas. Otros amigos que me han escrito desde España: José Ortiz, Carmen Cano, Maika López, Eliseo Varela, de quienes hace tiempo que no sé nada, por cierto; Sol, que mantiene un hermoso blog, Sol y nubes, en el que narra anónimamente su experiencia con el cáncer de su esposo, "C", así como sus viajes, sus gustos gastronómicos y muchas cosas más. Vincenza y Emilia, desde Argentina, Jorge (Montevideo), Ana (Perú), y algunos otros nombres que seguramente se me escapan. Un abrazo para todos ellos, y me llena de alegría pensar que la lectura de este blog ha podido serles de alguna ayuda.

Mis hermanos, consuegros, cuñadas y sobrinos siempre estuvieron allí, apoyando y dispuestos a ayudar en lo que fuera: ¡gracias a todos!