viernes, 30 de septiembre de 2011

Nueva consulta de control

El pasado lunes 26 tuve mi consulta semestral con mi oncólogo, nuestra querida Dra. Esther Arbona. En esta ocasión me tocaba tomografía de abdomen y pelvis, Rx de tórax y exámenes de laboratorio (no colonoscopia, que ya es anual para mí). Todos los resultados excelentes, y la doctora me encontró en muy buena forma, a pesar de los excesos (¡no taaantos!) que pude haber cometido en el reciente viaje. La Dra. Arbona me comentó que con frecuencia los pacientes le mencionan este blog y que, al parecer, les ha resultado útil, ¡qué alegría saberlo!

Es imperdonable no haber compartido aquí el cuarto aniversario de mi operación (fue el 6 de junio de 2007). ¡Cuatro años ya... y los que faltan! Digo que es imperdonable porque me doy cuenta de que debe resultar muy estimulante para quienes toman las estadísticas como una condena, ver que otras personas siguen su vida, saludable y plena, por muchos años, después de operación y quimioterapia. ¡Salud para todos!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

En Mallorca

El cáncer nos ha proporcionado malos ratos, es verdad, pero también es cierto que algunas enseñanzas nos ha dejado: cuidar más nuestro cuerpo, alimentarnos mejor, disfrutar más de la vida, apreciar más lo que tenemos y, en especial a nuestros amigos.

Este blog me ha permitido hacer nuevas amistades; algunos me hacen llegar sus mensajes de estímulo y a veces me plantean también sus inquietudes y preocupaciones por su salud, y nos mantenemos pendientes de cómo salimos en los resultados de nuestros respectivos controles. Con otros, he llegado a establecer una relación más directa: es el caso de Claus, a quien tuvimos el placer de conocer en persona en Buenos Aires en 2008 (lo comenté en Unos días por el sur), y de compartir una noche de tangos inolvidable ("San Juan y Boedo antigua...").

Bernardino y Lidu
en el Banc de Sinofós
Ahora, después de un año de preparación (correo va - correo viene, trámites para la invitación formal ante la Comisaría de Policía en Palma y ante el Consulado de España en Caracas...), y con la excusa de hacer juntos una paella, hemos pasado unos deliciosos días en Mallorca con Bernardino y su encantadora mujer, Lidu. Los visitantes regulares del blog ya lo conocerán por sus comentarios frecuentes y siempre solidarios.

Con Lidu, en el tranvía
hacia el puerto de Sóller
Bañados por la luz del rosetón de la Seu
En la sala del Consell
En el Pueblo Español
Bernardino nos preparó un programa de paseos y visitas que nos permitió obtener un amplio vistazo de su bella y acogedora isla: Cuevas del Drach, Sóller, Sa Calobra, a donde llegamos luego de un hermoso recorrido en tren, tranvía de principios de siglo y barco; Monasterio de Lluch, Valldemossa (donde fue Lidu nuestra guía); en Palma: la Seu (la imponente Catedral), el Palacio Real de la Almudaina (residencia oficial de los reyes), el Castillo de Bellver, en una colina que domina la ciudad; el Pueblo Español, y tantas cosas más. Programamos nuestro viaje para que coincidiera con la semana de Fiestas del Rei en Jaume (Jaime I de Aragón desembarcó en Santa Ponsa, Mallorca, en 1229). Con motivo de estas fiestas hubo conciertos y cine en la playa, desembarco de los "cristianos" y batalla contra los "moros" que los esperaban en la playa, desfile de comparsas de moros y cristianos, mercado medieval, eventos deportivos y final con fuegos artificiales.

En la bodega
La sobrasada
Ensaimadas
En lo gastronómico: visita a Bodegas Ribas, que justamente está cumpliendo 300 años de haber sido fundada. Allí una amable guía nos condujo por las bodegas y nos explicó todo el proceso de producción de sus vinos blancos y tintos; la visita, naturalmente, terminó con una degustación. Bernardino y Lidu nos hicieron descubrir varias especialidades de Mallorca: la ensaimada, deliciosa para el desayuno, sola o rellena de cabello de ángel; la sobrasada (embutido típicamente mallorquín, hecho por ellos mismos en familia, en la matanza de diciembre pasado), el tumbet, el frito mallorquín, las cocas de verduras (algo así como unas pizzas vegetarianas, sin queso), y las cocas de patatas que son muy diferentes: dulces y ligeras, muy ricas para desayunar; los caracoles, el pa amb oli, que es mucho más que pan con aceite: tomate (de ramallet), embutidos, queso... Pensaba que ya había terminado este recuento de delicias, pero todavía falta: el gató (un delicioso bizcocho de almendras que se acompaña con helado), el flaó, tarta de queso fresco y hierbabuena (no es mallorquín, sino ibicenco, pero Bernardino lo hace según la receta de su madre que era de Ibiza).



Fue un viaje muy disfrutado. Tuvimos el privilegio de tener unos anfitriones maravillosos, y estrechamos una amistad que ya no sólo es virtual. ¡Muchas gracias, queridos amigos!

¿Y la paella?, ¡Claro que la hicimos! Y para que no quede duda: