martes, 8 de septiembre de 2009

Resultados de colonoscopia

Como decía en la anterior entrada, quedó pendiente una nueva colonoscopia para extirpar (resecar es el término que usan los médicos) un pólipo que quedó pendiente. Pues, hoy se hizo. Pasé toda la semana nuevamente a punta de laxante, domingo y lunes a dieta líquida (¡un domingo a dieta líquida, qué horror!), la del lunes puros líquidos claros, sin cremitas para el almuerzo ni nada, sólo consomé. Lo raro es que no sentí hambre, tal vez por la forma como me alimento ahora. También he aprendido a tomarme el Fleet (fosfosoda) de un tirón, como me enseñó mi hijo Jorge con el contraste que hay que tomar antes de las tomografías, aunque el contraste no es ni la décima parte de lo desagradable que el Fleet, así que ya no me resulta tan horrible la preparación. Pues sí, hoy se hizo la colonoscopia y pudo resecarse el pólipo. Se envió a patología para la biopsia, pero de la vez anterior ya se había tomado muestras de él. Hoy ya estaban los resultados de ambas muestras (del primer pólipo y de parte de éste segundo) . Del primero dice que es un adenoma tubular y del segundo, un granuloma piogénico polipoide, y que no se observaron atipias (es decir, célular malignas). En ambos casos se trata de formaciones benignas.

Dice la Wikipedia:
Los adenomas son claramente premalignos, y únicamente una minoría se transforman en cáncer. Los estudios de detección precoz en la población general y las autopsias, han revelado que los pólipos adenomatosos en el colon se pueden encontrar en un 30% de las personas de edad media o avanzada. Teniendo en cuenta esta prevalencia y la incidencia conocida de cánceres colorrectales, parece que menos del 1% de los pólipos llegan a ser malignos. Los factores que determinan la transformación maligna de un adenoma son:
  1. El tamaño del adenoma o del pólipo, de tal manera que cuanto mayor sea el tamaño mayor será la probabilidad de cáncer, siendo insignificante (menor del 2%) en lesiones menores de 1,5 cm, intermedia (2 a 10%) en lesiones de 1,5 a 2,5 cm de tamaño y alta (10%) en lesiones mayores de 2,5 cm.
  2. El tipo histológico, de forma que la probabilidad de transformación en una carcinoma es del 40% en un adenoma velloso y del 5% en un adenoma tubular.
Del granuloma piogénico (o piógeno) dice MedlinePlus:
Es una pequeña protuberancia rojiza en la piel que sangra con facilidad debido a un número anormalmente alto de vasos sanguíneos.

La causa exacta del granuloma piógeno es desconocida, pero éstos aparecen frecuentemente después de una lesión y con frecuencia ocurren en las manos, los brazos o la cara.
En mi caso no fue en la piel sino en uno de los puntos de la anastomosis, es decir donde el colon se reconectó luego de extirpar la parte que tenía el tumor.

Quiere decir que todo en el resultado de esa biopsia son buenas noticias.

Debo admitir, sin embargo, que en algún momento mi optimismo flaqueó algo cuando, un par de días después de que supe que tenía esos pólipos, comencé a preguntarme "...¿y si son malignos?...", "...¿y si tengo que someterme a quimioterapia otra vez?..." y, francamente, sentí miedo. No obstante, eso pasó pronto. Seguí teniendo la conciencia de que era una posibilidad, pero dejó de asustarme. Pensé en algo que le decía a José Ortiz en respuesta a uno de sus comentarios, en el post Procesión de la Divina Pastora 2009
Tenemos que vivir con la confianza de que estamos sanos, aún a sabiendas de que en algún momento eso pudiese cambiar. Y si tuviésemos que enfrentarnos a la enfermedad nuevamente, ¡pues, habrá que hacerlo con todas las herramientas a nuestro alcance!