lunes, 29 de octubre de 2007

Día 8 del octavo ciclo

A las 7 a.m. estábamos en el laboratorio de la Clínica La Floresta. Mientras hice la cola (no estaba muy larga hoy), pagué en la caja y esperé mi turno, ya eran las 7:30 cuando me tomaron la muestra de sangre. Me la tomó la bioanalista que casi siempre me atiende, muy amable. Siempre me pregunta por Jorge. Ella le tomó la muestra casi todas las semanas durante seis meses. Me ofrecieron los resultados para las 9:30 (mi cita está fijada a las 9:45).

Fuimos a desayunar, pensando llegar caminando hasta Arepa Factory, pero el tiempo que amenazaba lluvia nos hizo quedarnos en Lonchy's en el Centro Plaza. Comimos unas empanadas horneadas, parecidas a las chilenas, de espinaca y queso y de carne (pedimos originalmente de pollo, pero no quedaban). Carmen, su marrón claro grande y yo, té verde (tenían del Lipton que viene con limón). Desayunamos leyendo El Nacional. Después pasamos por un puesto de revistas donde compré Cocina y Vino, la revista del grupo Exceso. Allí encontré comentarios sobre algunos vinos, y algunas recetas interesantes, varias de ellas a la moda molecular, con aires de..., espumas de..., cocción al vacío, etc. Por ahora, me quedo con la cocina más tradicional, con contundencias en lugar de aires.

Nos sentamos a esperar, Carmen con un libro que se llevó y yo con mi revista. Al parecer, muchos pacientes no tenían todavía sus resultados del laboratorio, porque a las 9 me llamaron. Al decirle a la enfermera que no tenía mis exámenes todavía, me dijo que iba a preguntar a la doctora y me avisaba. No me avisó, pero llamó a otro, y a otro (otros sin resultados). A las 9:30 Carmen bajó a buscar los resultados, y ya estaban. Avisé, y mientras esperaba pude firmar el presupuesto aprobado por Sicoprosa para el octavo ciclo. Elizabeth me dijo que ya había enviado el fax para el noveno con el informe médico. Me dio copia de lo que envió y noté que el informe no estaba actualizado, seguía diciendo que debo hacerme un TAC y el antígeno carcino-embrionario. Pensé que posiblemente Sicoprosa insistirá en el informe actualizado para aprobar el presupuesto.

Me llamaron a las 9:45 y pasé a la sala de examen. Allí Alicia me pesó (sigo en 91 kg), me tomó la tensión (12/8, de carajito) y la temperatura. Llegó la Dra. Arbona diciéndome que había visto el blog y que le había gustado mucho, aunque no lo ha leído todo (es verdad que ya está bien largo, ¿no? ¡van 77 posts!). No ha visto sus fotos, por ejemplo. Me encontró muy bien. Los resultados están muy bien: las plaquetas subieron de 112 a ¡178!, leucocitos, hemoglobina y glóbulos rojos muy bien ¡Ese hervido de pescado del sábado estaba potente!. Aunque en la semana también tomé varias veces sopa de pata de pollo y consomé de pescado con cangrejos, y bastante agua de coco. Sin embargo, los neutrófilos sí bajaron bastante, así que me mandó a inyectar un Granocyte.

Subí a la unidad de quimioterapia y Vanessa me inyectó. Pensé que podría sentir algo de dolor de espalda como la vez pasada, pero hasta la noche no sentí nada raro.

Salimos como a las 10:30 y fuimos a Beco en Chacaíto, donde Carmen quería comprar unos adornos para su arbolito de navidad (todos los años le agrega más y más cosas; cuando lo monte pondré algunas fotos). Al regreso preparó un atún que le queda muy bien, con salsa de yogur, alcaparritas y cebollín.

En la tarde no hice mucho, descansé, pensando prevenir el dolor de espalda que nunca llegó.


En algún comentario Tibu mencionaba el queso cheddar en algún plato de la cocina mexicana. Yo le decía que no creía que fuese ese queso, a menos que por la cercanía con el imperio mesmo, hayan terminado por adoptar ese queso fundido como parte de su cocina. Hoy, buscando otra cosa me encontré en el blog Apuntes de cocina con este comentario sobre el propio queso cheddar. No dejen de leer la nota sobre la tienda Boudin y la masa madre.

domingo, 28 de octubre de 2007

Días 6 y 7 del octavo ciclo

Sábado 27/10/2007 (Día 6)
En la madrugada llovió muchísimo. Al levantarme a las 6:30 ya no llovía, aunque el tiempo no estaba muy bonito. Desayunamos ligerito y nos arreglamos para ir al Parque del Este, al Chi-Kung. Al llegar allá ya estaba casi completo el grupo, incluida la señora conocida de Enrique, con su hermana y su mamá (la mamá iba sólo a mirar). Antes de empezar la práctica, llegó hasta la gramita al lado de donde estábamos, un buen grupo de corocoras. Supimos por una señora que el taller de Biología de las Creencias que iba a ser hoy, y al que asistiría otra señora a quien se lo habíamos recomendado, había sido suspendido. Yo se lo había recomendado también a otras personas amigas. ¡Qué lástima! Al terminar el Chi-Kung conversamos un rato con las dos amigas nuevas, preguntándoles qué tal les había parecido la experiencia. Ambas estaban muy contentas. Nos quedamos un rato por allí esperando al Tibu, y mirando una pereza que estaba en un árbol sobre nuestras cabezas. Tibu llegó con sus espadas y sus demás aperos para Pakuá, y con la espalda ya en plena forma.

Carmen me pidió que la llevara a la Av. Victoria (Pdte. Medina) a comprar unos zapatos. Caía bien, porque yo había amanecido con ganas de hacer un hervido de pescado, que hace tiempo no hacíamos, y la pescadería del Duque está en la misma avenida. Compré un buen carite. Le pedí unas cabezas a Vito, y me recomendó más bien que me llevara un roncador, que le daría muy buen sabor a la sopa: "cuando en el Rey del Pescado Frito te ofrecen sopa de pargo blanco, lo que te están dando es roncador". Me llevé mi roncador, y seguimos para la zapatería. Carmen ya sabía exactamente lo que quería comprar, aunque no encontró el color que quería. Se compró sus zapatos y pasamos por un supermercadito en Los Chaguaramos, donde vamos con frecuencia desde que los chamos estudiaban en el Colegio Aquiles Nazoa, allí cerca. Compramos la verdura (yuca, ocumo, ñame y plátano verde). Seguimos para la casa (ya era cerca de mediodía).

Llegamos a montar el caldo con algo de sal, ajo, cebolla, ajoporro, pimentón, mucho ají dulce, el roncador y la cabeza y la cola del carite -las ruedas las dejo para ponerlas unos minutos a cocinar en el caldo hirviendo justo antes de servir-, y a pelar verdura. Antes de poner la verdura en el caldo, lo cuelo y lo vuelvo a poner al fuego. Pongo primero la yuca que es más dura. Cinco minutos después el ocumo con el plátano verde y otros cinco minutos más tarde, el ñame. Fuego con eso hasta que todo esté cocido pero firme, no me gusta que se deshaga la verdura. Al revisar el punto de sal, agregué un poco más y una cucharadita de pasta de ají dulce que descubrió hace un tiempo Carmen en un supermercado ¡muy buena! Cuando llegó Diego de buscar a Raiza, saqué la verdura del caldo y puse las ruedas de carite por seis minutos (con otro pescado de carne más blanda sería menos tiempo). ¡Quedó buenísimo, con su chorrito de jugo de limón, otro de aceite de oliva y aguacate! Como que tenía razón Vito con lo del roncador. Además de lo sabroso que quedó espero que me ayude con las plaquetas en el próximo examen de sangre. En la tarde nos quedamos en casa flojeando. Jorge y Ónix se fueron al baby shower de la esposa del tío Fidias (de Ónix).

Domingo 28/10/2007 (Día 7)
Como mi consulta de mañana es a las 9:45, decidimos dejar el laboratorio para mañana temprano, saliendo para estar allá a las 7 a.m. Amanecí con ganas de un desayuno criollo con arepas, perico, queso blanco y caraotas. Sabía que había unas caraotas que habían quedado de las últimas que preparó Carmen, así que nos levantamos a picar cebolla y tomate y a preparar todo. Cuando Jorge se levantó nos recordó que hoy se cumple un año de su boda eclesiástica. ¡Felicitaciones! De manera que cayó bien el desayuno para celebrar. Como todo domingo, me tocaba desayunar con café. Me sigue pareciendo mucho más rico que el té verde. Supongo que el té verde de toda la semana me ayudará a limpiarme del café del domingo.

Leí los periódicos a fondo, flojeamos en la tarde, vimos algo de televisión, y le pedimos a Diego que se llegara hasta La Carlota, a comprar unas pizzas en Mr. Pepe, cuando fuera a Chacao a buscar a Raiza (no teníamos ganas de cocinar después del hervido de ayer). Carmen y yo compartimos una de espinaca con mozzarella y una fogazzeta (cebolla y queso), las más sanitas que tienen. Diego optó por una de pepperoni, que le encanta (a mi también), y Raiza una vegetariana.

Jorge y Ónix salieron a celebrar en un restaurant tailandés que está en el Centro Comercial Las Colinas, en Los Samanes. Dicen que comieron rico. Después se fueron al cine.

viernes, 26 de octubre de 2007

Día 5 del octavo ciclo

Volví a salir a caminar, esta vez con Jorge. Subimos igualmente hacia el Club Táchira, y rápidamente me dejó atrás. Me alegra ver lo bien que se recupera después de su quimioterapia, que lo ponía tan débil. En mi caso no ha tenido ese efecto: son dos tratamientos completamente diferentes. Jorge llegaba los días 1 y 8 (sobre todo el 1) de cada ciclo sumamente cansado. Vanessa le dijo a Jorge cuando supo que yo iba a ser tratado con Folfox que ese era un tratamiento para nenas. En 20 minutos llegué hasta la entrada del Club, y no vi más a Jorge hasta que me alcanzó en el regreso. Bajamos juntos, conversandito. Me quedé en el supermercadito que queda aquí cerca para comprar algo de pollo y otras cosas para el almuerzo. Él compró un cereal y le dije que se fuera adelante para que pudiera desayunar con Ónix antes de que saliera a trabajar. Edith, la señora que nos ayuda los martes y viernes vino, afortunadamente pues Carmen se iba con Jorge para su consulta, y yo iba a trabajar un rato con mi amigo Francisco Zapata, para explicarle algunas cosas sobre el uso de Finale 2007 (¡buscando la página web me encuentro con que ya salió la versión 2008!).

Llamé a Carmen poco después de mediodía para saber cómo les había ido en la consulta. No fue con la Dra. Arbona, sino con la Dra. Lilian Vivas, otra médico del grupo de Arsuve, pues Arbona no estaba. Lo encontró muy bien, pero le dijo a Jorge que no se pusiera todavía la vacuna contra la hepatitis, que esperara a que las transaminasas bajaran más, para no poner a trabajar de más a su hígado. Me dijo también que no podían salir de la clínica con el palazo de agua que estaba cayendo por allá.

No los esperé para almorzar pues había quedado de encontrarme a las dos con mi hermano Enrique en Los Palos Grandes para conversar sobre una página web que quiere que le haga para una empresa con la que está empezando junto a unos socios. Un poco más tarde me llamó para decirme que estaba lloviendo muy fuerte y que me recomendaba que dejáramos la reunión para otro día (cuidándome para que no me fuera a mojar y a resfriarme). Así hicimos, pues. Llamé a mi alumna de Finale de los viernes en la tarde para pasar la clase para el lunes. Me imaginaba que, aunque la lluvia hubiera pasado, el tránsito estaría terrible: ¡viernes en la tarde!


La noche del viernes acostumbrábamos a descorchar una botella de vino, tinto generalmente, y acompañarla con algunos quesos y otras delicadezas (ya pronto lo haremos otra vez). Salí como a las 5 hacia Las Mercedes, a Licores Mundiales, en Las Mercedes, a buscar algunas de las cosas buenas que tienen allí, resignado a pasar un buen rato en una cola, pero por una buena causa. Además tengo buena música en el carro y eso ayuda a soportar el tránsito pesado. Iba también dispuesto a comprar -para después- un vino que recomendó Miro Popic el domingo pasado en la revista Todo en Domingo de El Nacional: Casa Valdez Tempranillo que, por lo que él dice, es bueno, bonito y barato, pero no lo tenían.

Compré un queso de cabra pirámide Las Cumbres. De esta marca generalmente se encuentra en los supermercados sólo el queso de cabra fresco, natural y con hierbas, pero el plástico en que lo empaquetan les da a veces un poco de mal sabor. En Carora, cuando fuimos en febrero a la vendimia en Pomar, lo probamos fresco de verdad, y es otra cosa. Éste que compré es madurado y muy bueno. Tiene una capita de hongos blancos parecidos a los que cubren los quesos camembert o brie y tiene la forma de una pirámide truncada. En este blog que consegui: Si importa un bledo, Federico Tischler comenta una visita que hizo a la fábrica de Las Cumbres.

Compré también un par de frascos de arenques Stuhrk, que nos encantan, en salsa de ajo uno, y con cebolla el otro (porque no había el de curry, que es el que se ve amarillito en la foto, ¡exquisito!), y un queso tierno El Ventero. Y llegando a la casa (como hora y media después) un par de panes gallegos de la Panadería Mangdala, en Colinas de Bello Monte. Sobre todo para acompañar el Las Cumbres hacía falta el vinito ¡ya falta menos!


Del estupendo cantante argentino Roberto Goyeneche, una de sus versiones de Cambalache, de Enrique Santos Discépolo:

jueves, 25 de octubre de 2007

Día 4 del octavo ciclo

Decidí empezar a caminar todos los días al levantarme. Se supone que había empezado a caminar hace tiempo, pero en realidad lo hice algunas semanas 3 veces (pocas), otras 2, otras ninguna. Siempre había una razón para no hacerlo: tuve que salir a no-sé-qué, llegué tarde por la cola, almorzamos tarde... Una de las cosas que recomiendan en todos los libros, revistas y programas de televisión para no caer en el cáncer de nuevo es hacer cambios en el estilo de vida, y creo que hacerme la rutina de caminar todos los días es de las más importantes para mí, que siempre he sido tan sedentario. También el ejercicio es de las primeras recomendaciones para los operados de cáncer de colon. Veo a unos cuantos de mis vecinos salir tempranito a caminar o a trotar con una constancia envidiable, y los voy a tomar como ejemplo. Hacer ajustes en la comida, me es más fácil, a pesar de mi gourmandise. Ser moderado con el alcohol, me será también fácil. Me gusta mucho el vino, pero creo que se lo puede disfrutar moderadamente. Bueno, ¡comencé! Hoy Carmen me acompañó, y hicimos 40 minutos, 20 subiendo hacia el Club Táchira, poco a poco, pero es una subidita más o menos fuerte, 20 minutos p'abajo. Mañana voy con Jorge, que caminará temprano porque tiene hacia mediodía consulta con la Dra. Arbona, y antes tiene que hacerse su examen de sangre.

Después del baño y el desayuno me fui a la pescadería del Duque a comprar atún y filetes de curvina. Me llevé una cavita con hielo, para comprarlo a la ida y no me pasara lo de ayer. Le pregunté a Vito de qué región de Italia son ellos, y me dijo que de Sicilia. Naturalmente, le conté de los libros de Andrea Camilleri que he leído recientemente. Se interesó mucho y me pidió que le llevara los títulos de algunos de ellos para buscarlos.

Con mi pescado en la cava, seguí al Pedagógico a votar en la segunda vuelta para la elección de la Subdirectora de Investigación y Postgrado. Ya había dicho que eran tres candidatas, ahora quedan sólo dos. Llegando pasé por la entrada de los minuauditorios, donde se veía un grupo de gente, pero no supe de qué actividad se trataba. Seguí hacia la mesa de votación de los jubilados, saludando en el camino a algunos amigos que me fui encontrando. En la mesa en que me tocaba votar me encontré a mi pana Gioconda, que era miembro de mesa esta vez. Voté y conversamos un ratico, pero me fui pronto pues quería ir a comprar un cartucho de repuesto para el filtro de agua de la cocina, y creía recordar que el negocio cerraba a mediodía. Llegué justo a cinco pa' las doce y me enteré que trabajan corrido. Bueno, compré el cartucho, bajé dos cuadras por la Av. Fuerzas Armadas hasta La Casa del Bacalao, que vi cuando iba subiendo y pensé que se podría encontrar cosas buenas allí: empanadas gallegas o pasteles de bacalao, pero nada de eso: es una panadería bien surtida, pero como cualquier otra. Compré algo de queso palmizulia y un telita que estaba bien bueno.

Cuando iba ya en el carro hacia la casa, prendí el radio y lo primero que escuché es que había habido una batalla campal en los miniauditorios del Pedagógico de Caracas, por donde había pasado una hora antes, con motivo de un foro que estudiantes y profesores de oposición habían organizado, con invitados como Pompeyo Márquez y Yon Goicoechea, el dirigente estudiantil de la UCAB. Un grupito de estudiantes simpatizantes del gobierno entró a exigir que el foro se convirtiese en un debate de uno de ellos con Goicoechea, y la cosa se fue poniendo fea. En la noche pude ver lo que pasó por la televisión.

Llegando a la casa me encontré con que Diego también almorzaría con nosotros. Normalmente no tiene tiempo de venir a mediodía pero está participando en estos días en un Congreso de Geología en la UCV, y como le queda cerquita y tenía tiempo, subió hasta la casa. Nos comimos los filetes de curvina que estaban muy frescos, como siempre está el pescado del Duque.

Después de almuerzo estuve tratando de resolver un cangrejo que se presentó inesperadamente con el sistema de inscripciones en línea para la Jornada Anual de Investigación del Pedagógico de Caracas. En la mañana había hecho un pequeño cambio que me pidió el Coordinador de Investigación, y a partir de allí se enredó la cosa. No entiendo qué pasó pero el sistema quedó trancado y la gente no podía inscribirse. Luché un buen rato, envié una consulta al servicio técnico del proveedor de Internet donde está alojada la página, a ver si tenía que ver con algún cambio en el servidor que pudieran haber hecho ellos. Como no se me ocurría ninguna solución al problema, y no me respondía todavía el servicio técnico, me fui con Carmen que quería que la llevara a Beco de Chacaíto a comprar unas cosas.

Después de la cena recibí otro correo del Coordinador, que me dio una pista con la que pude por fin resolver el problema del sistema de inscripciones.


Una musiquita: Wapango de Paquito d'Rivera

miércoles, 24 de octubre de 2007

Día 3 del octavo ciclo

Al levantarme todavía quedaba un fondito en la bolsa de suero de la bomba de infusión, pero no parecía que fuese a llegar hasta mediodía, como estaba calculado. Me tomé la tensión y estaba en13/8. Estuve trabajando un rato en la computadora y como a las 11 Carmen me acompañó a retirarme la bomba. Subí a la unidad de quimioterapia mientras ella iba a comprar algunas medicinas que necesitaba en la farmacia de la clínica. José Manuel me la retiró en un ratico. Me mantuve presión sobre el reservorio durante un rato para evitar que saliera heparina o sangre como me ocurrió creo que en el segundo ciclo.

Bajé y como Carmen seguía en la farmacia, le dije que iba a firmar las planillas del seguro en la oficina de Elizabeth. Tuve que esperar algo. Elizabeth tiene una taquillita muy pequeña y lo atiende a uno en un huequito mínimo donde hay tres puertas donde siempre hay médicos, pacientes y enfermeras entrando y saliendo. A veces me meto encogido moviéndome de un lado a otro mientras la gente pasa, porque si espero afuera, como debe ser, pasa que los pacientes que vienen saliendo de la consulta se quedan con Elizabeth y se me colean. Me hicieron esperar afuera porque ya había dos personas en el huequito, pero por fin pude pasar y firmar mis planillas. Ya están cubiertos los ciclos (sesiones, en realidad) 6 y 7. Falta el 8 que fue el de esta semana. Ya Elizabeth lo envió por fax la semana pasada, pero Sicoprosa no ha enviado respuesta. Lo bueno es que ya está claro que no son 6, puesto que autorizaron el 7. Le pedí que me tramitara el noveno para tratar de ponernos al día. Sicoprosa exige que se tramiten antes de la aplicación. Se supone que eso es una carta-aval. Afortunadamente a Arsuve no le importa que eso no esté aprobado. Si no, el tratamiento se interrumpiría, y eso no puede ocurrir.

Pensábamos comprar pescado para el almuerzo donde el Duque, en la Av. Victoria. Yo creía que estaban abiertos hasta la 1, pero llegamos a las 12:50 y ya habían cerrado. Fuimos al Arabito en Sabana Grande a comprar Chanclich, el queso árabe con especias, para hacer sandwiches. Resultó que no había el queso, seguramente porque no se consigue leche. Tampoco crema de yogourt, por la misma razón. Compramos entonces unos kibbes para freir, pero los horneamos para evitar el aceite. Quedaron muy bien al horno, e hicimos los sandwiches árabes con crema de ajonjolí (tahine) que preparamos con ajo, limón y aceite de oliva; una bandejita de crema de garbanzos, tomate y cebolla, y completamos con unas empanaditas árabes de pollo que calentamos al horno. ¡Ah! y de postre mazapán con pistacho, también del Arabito ¿no lo conocen?

Pensaba ir en la tarde a llevar un scanner que compré y que no funciona, a la Epson de la Urbina, pero se puso el tiempo lluvioso y lo dejé para otro día.

martes, 23 de octubre de 2007

Día 2 del octavo ciclo

Hoy Jorge me acompañó a la quimioterapia. Llegamos como a las 8:30 y enseguida me conectaron a mi suero con la premedicación. Terminé como a las 12 m. Al llegar me había encontrado en el ascensor con Elizabeth, la señora de la administración, quien me dijo que ya había recibido por fax la autorización de Sicoprosa para las sesiones 6 y 7, que podía pasar a firmarlas. Como salimos a mediodía ya ella estaría en su hora de almuerzo, así que lo dejé para mañana.

Almorzamos caraotas con arroz y ensalada. No es la primera vez que comía caraotas, ya lo había hecho en varios desayunos domingueros. En esta ocasión como mi estómago ha estado más delicado, le pedí a Carmen que me las licuara, y claro que me tomé mi antiácido media hora después. ¡Sin problema!



En la tarde vimos el capítulo de Heroes de la semana pasada (Jorge los baja de Internet un día después de que los pasan en EEUU, ya con los subtítulos en español). El personaje más simpático e interesante es Hiro Nakamura, un japonés cuyo poder es el de controlar el tiempo, detenerlo y viajar en él. En esta segunda temporada está en Japón en la edad media, convenciendo a un héroe, Takezo Kenzei, un inglés medio borrachón que quién sabe cómo llegó a Japón, de que tiene que cumplir las proezas suyas que él conoce a través de los libros. Es decir, Hiro debe hacer que Kenzei cumpla el rol por el que lo conoce las historia.

Más tarde, con Diego, vimos el de esta semana, el capítulo 5. Lamentablemente en éste no aparece Hiro, pero está bien interesante de todas maneras.


Como ya terminó la actualización del servidor que me impedía poner música, las que he agregado antes están otra vez disponibles.
Aquí agrego otra, de mi disco Apuntes, la canción cubana Ojos brujos de Gonzalo Roig, arreglada para guitarra por Leo Brouwer:


lunes, 22 de octubre de 2007

Día 1 del octavo ciclo

Pasamos por el Urológico temprano a recoger el resultado del TAC que, afortunadamente sí nos lo entregaron a esa hora. Seguimos por la autopista porque estando en San Román, no nos quedaba otro remedio (siempre la evitamos por la cola de la mañana, nos vamos usualmente por el Rosal, Chacao y de allí a la Floresta por la Francisco de Miranda). Sin embargo, la autopista estaba bien tranquila y llegamos rapidito a la clínica.

Carmen busco los resultados del laboratorio mientras yo estacionaba. Había mucha gente en el laboratorio, tal vez todavía a consecuencia del problema que tuvieron desde el sábado con el sistema por las fallas de electricidad. Al tener los resultados me anuncié en la recepción de Arsuve. Había muy poca gente en espera para la consulta, tal vez porque estaban todavía esperando sus resultados del laboratorio que se han demorado.

Las plaquetas bajaron otra vez: a 112, ¡tendré que redoblar las tomas de pata de pollo, y las demás cosas que me ayudan a subirlas! Los neutrófilos también bajaron algo, pero no tanto como la vez que la Dra. Arbona me mandó a aplicar el granocyte.

En el examen físico me encontró muy bien. El peso que se había mantenido estable en 91,000 kg las últimas tres semanas, bajó un poquito, a 90,600. Ya 91 es mucho menos que lo que era mi peso habitual de 96. Me alegra no estar aumentando, Jorge aumentó 12 kilos durante la terapia, porque la prednisona le daba un hambre voraz (¡sí, más que la mía de siempre!). Lo que la alarmó algo fue la tensión que estaba en 13/9. Más todavía porque no se quedó con los valores que le dio la enfermera, sino que me la volvió a tomar acostado y tenía 14/10. Mi tensión siempre está en 12/8 ó 12/9. Me mandó a tomármela diariamente y si la baja se mantiene en 9 ó más, debo empezar a tomar Captopril. Hoy al levantarme tenía 122/78, y después de bañarme 127/79, es decir 12/8 la primera vez, y 13/8 la segunda, mis valores normales. El resultado del TAC fue normal: todo sano. Lo único fue que nos confirmó lo que la Dra. ya me había dicho: tengo una pequeña eventración en el abdomen. Tendré que operarme después de terminar la qimioterapia. El cirujano decía que no era eventración sino debilidad muscular, que hiciera abdominales. Arbona me recomendó que tratándose de una eventración no los haga porque podrían acentuar el problema. Con el cirujano ya habíamos hablado de operación, pero más por estética que otra cosa: la cicatriz es muy notoria y rojiza, además de que el ombligo quedó algo desplazado hacia la derecha, pero ahora es obligatoria. De todas maneras no es posible hacerla mientras no termine la quimio, ni hay ningún apuro. Lo bueno es que puedo volver a soñar con ser modelo de interiores de Calvin Klein, je je.

Al hacer el cálculo global de mis defensas, la doctora me dijo que están mejor que la semana pasada, tal vez porque los glóbulos blancos subieron bastante. Nada de granocyte tampoco para este ciclo. Me indicó también hacerme los enjuagues bucales con Nistatina, Maalox y Benadryl por unas pepitas que me encontró en la lengua, venía sintiendo un ardor como de quemadura.

Al salir de la consulta, le pregunté a Elizabeth si había enviado el presupuesto para la octava sesión, me dijo que sí pero que no ha recibido respuesta de Sicoprosa ni por las sexta y séptima que había enviado yo por fax.

Subí a la unidad de quimioterapia y pasé de inmediato, había poca gente arriba también. Todo normal, tenía bastante sueño y eché una buena cabezada. Salí con mi bolsito cerca de las 2 p.m. (hoy es el día más largo).



Como consecuencia del cambio de servidor que he estado haciendo para mejorar el rendimiento de Moodle, no tenemos acceso por ahora a la música que he agregado al blog, pues esos archivos los he ido subiendo al mismo servidor. Espero que ya mañana esté resuelto.

domingo, 21 de octubre de 2007

Día 14 del séptimo ciclo

Día de ir al laboratorio para los exámenes de esta semana. Al entregar la orden, la señorita me dijo que los resultados no estarían para hoy porque tenían problemas con el sistema desde ayer, cuando por la fuerte lluvia tuvieron varios bajones de corriente. Le dije que los necesitaba para mañana temprano. Espero que estén a tiempo: mi cita es a las 9:30.

Fuimos a desayunar al Parque del Este, al Restaurant ecológico Las Corocoras. Tan ecológico es, que las corocoras caminan entre las mesas. La segunda vez que fuimos al chi-kung habíamos desayunado allí, y nos encantó por el ambiente tan fresco y natural que lo rodea. ¡El café estaba máaaaas bueno! (el único que me estoy tomando a la semana). Allí nos leímos casi todo El Nacional.

Para el almuerzo preparamos un minestrone sincrético (con ocumo, yuca y bolitas de masa de maíz como las que le ponía la mamá de Carmen al mondongo).

En la tarde estuve ocupándome un rato de la migración del Moodle que uso para los cursos que vengo dando para los Pedagógicos a un nuevo servidor: de Windows a Linux, para tratar de que funcione más rápidamente y dé un mejor rendimiento: ya casi está listo. Tuve algo de problema para exportar la base de datos MySQL, pero por fin lo logré.

Mañana comienzo mi octavo ciclo. El miércoles ya habré cubierto las dos terceras partes del tratamiento: 8 de 12. El 19 de diciembre me retirarán por última vez la bomba de infusión (¿ya lo había dicho?). Ya tengo lista la bolsita con todo lo que tengo que llevar. Pasaremos primero por el Urológico a ver si tenemos suerte y está listo el resultado del TAC que me hice el martes pasado.

sábado, 20 de octubre de 2007

Día 13 del séptimo ciclo

En la mañana, después de un desayuno ligero, fuimos a nuestra sesión de chi-kung. Dejamos a Jorge ya levantado y empezando a cocinar: en la noche tenía unos cuantos amigos invitados por su cumpleaños e iba a preparar una tacada. A esa hora estaba escogiendo unas caraotas rosadas para preparar las refritas para los tacos y las tostadas.

Llegando al estacionamiento del parque, recibí una llamada por el celular: una señora de quien me había hablado mi hermano Enrique, que está interesada en incorporarse al grupo de chi-kung. Yo le había dicho a Enrique que ella podría llamarme para encontrarnos en el cafetín que está junto al estacionamiento, para conducirla al lugar donde nos reunimos. No entendió bien dónde nos encontraríamos, así que tuve que esperarla algunos minutos. Le dije a Carmen que se fuera adelante para que pudiera llegar a tiempo. Llegó finalmente, con su hermana y su mamá. Cuando llegamos al lugar del chi-kung ya habían empezado, así que les dije que vieran la sesión de hoy y que al terminar hablaríamos con el sifú. Yo me incorporé a la práctica. Al terminar las presenté al maestro y les dije que ellas estaban interesadas en asistir los sábados a las prácticas de chi-kung. Él les dio la bienvenida y les explicó brevemente de qué se trata. La mamá no tenía intenciones de practicar, pero le dije que se trajera su mono también, que también a ella le podría hacer bien. ¡Veremos el sábado que viene si se anima!

Hoy le llevamos a una señora que nos presentó Tibu la semana pasada una copia del CD Una odisea inmunológica contra el cáncer, de la Dra. Marianela Castés. El sábado estuvimos conversando con ella y nos contó que fue operada hace varios años de cáncer de seno, pero que su seguimiento posterior se limitó sólo a una mamografía anual. Su operación del seno había sido parcial, y el cáncer reapareción: le hicieron hace unos meses una mastectomía radical. Exámenes posteriores mostraron que tenía también metástasis en el hígado. Ella está bastante descontenta del médico que la controlaba por no haber anticipado esa posibilidad y se siente defraudada. Comenzó quimioterapia pero la interrumpió a la mitad y dice que no se la hará más. Ese día la notamos algo deprimida. Sin embargo, hoy la vimos más animada, haciendo su chi-kung (la semana pasada sólo presenció la práctica). Le recomendamos el taller de la Dra. Castés Biología de las creencias que tendrá lugar el sábado 27. En la tarde me llamó para que le diera el teléfono para llamar e inscribirse.

Al regreso, ya Jorge y Ónix tenían las caraotas cocidas, y otro montón de cosas andando. Como íbamos a comer más o menos fuerte en la noche, Carmen y yo preparamos una ensalada de lentejas y cuscús que nos encanta. La receta es de la revista Estampas. Es muy sabrosa, fresca y colorida.

Ya en la tarde, ayudamos a Jorge preparando la guasacaca (no fue propiamente guacamole, pero también funciona con los tacos).

Vinieron los amigos de Jorge, los papás de Ónix, Holy y Edgar, y Beatriz, nuestra amiga-casi-hermana. La comida quedó muy sabrosa. Un toque bien particular fue una salsa de mango con ají dulce y aceite de oliva que quedó riquísima con los tacos; creo que Jorge la sacó de alguna revista de Kristina Wetter. Ni me acerqué a las rajas de jalapeños, y preferí el pollo a la carne. Lo que comí me cayó de lo mejor. En la foto: Beatriz, Holy y Carmen.

Video de Dudamel - Alma Llanera

Este video me lo mandó Julia como un regalo para los lectores del blog. Quienes estén usando como navegador Mozilla Firefox verán que el video comienza desde que se abre la página (no logré impedirlo). Los usuarios de Internet Explorer tendrán que pulsar el botón reproducir.










En la página de BBC Mundo aparece la siguiente nota:
Lunes, 20 de agosto de 2007 - 15:58 GMT
Lo mejor de Dudamel
La Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela, dirigida por el talentoso Gustavo Dudamel, se presentó este fin de semana en los Proms, uno de los festivales de música clásica más populares de Europa.

BBC Mundo lo transmitió en vivo y ahora le ofrece lo más destacado del concierto, que fue ovacionado por el público.
Allí hay otros videos del mismo concierto:
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_6955000/6955374.stm

viernes, 19 de octubre de 2007

Días 11 y 12 del séptimo ciclo

Jueves, día 11, estuve en casa en la mañana, trabajando en la computadora y esperando a Juan Carlos, mi otro hermano (cinco años mayor que yo, cinco menor que Enrique). Estuvo de viaje recientemente con Miriam, su esposa, por varios países de Europa: Miriam estuvo en un congreso en Hungría (creo), se encontraron en Viena para pasar unos días con Valentina, su hija menor quien está estudiando allá, siguieron hacia el norte: Finlandia, donde vive una sobrina de Miriam casada con un finlandés, Noruega donde pasearon en barco por los fiordos, Suecia y, de regreso, pasaron unos días en París con nuestros primos que viven allá. La foto a la derecha fue tomada por Juan Carlos en Austria, ¡al final del verano! La temperatura bajó inesperadamente para esa época. Él se trajo su portátil y nos mostró unas cuantas de las fotos del viaje, ¡espectaculares!, y otras más que tomó con Mariana, su hija mayor que es médico recién graduada, y que está haciendo su rural en La Urbana al sur del Estado Bolívar. Con ella pasó una semana hace poco por allá.

En la tarde fui al Pedagógico de Caracas a votar. Allá se estaba eligiendo una nueva Subdirectora de Investigación y Postgrado (las tres candidatas son mujeres), por renuncia del anterior Subdirector. Se estaba a la espera de una decisión del Tribunal Supremo de Justicia en relación al voto de los profesores jubilados. Contra todo lo que se esperaba, la decisión se produjo el miércoles en la tarde y fue favorable a nosotros. Me encontré con unos cuantos de mis amigos y conversamos un buen rato - sin café: sobre la máquina de café del cafetín había un letrero "no hay leche", y a mi no me entusiasma el guayoyo.

Regresé a casa con algo de dolor de estómago, ¡otra vez! Después del almuerzo ya había empezado a sentirlo aunque no muy fuerte, por lo que me tomé mi antiácido, pero durante la tarde fue haciéndose peor. Me tomé una buscapina al llegar, y más tarde otra dosis de antiácido. Afortunadamente antes de ir a dormir ya había cedido.



El viernes (día 12) tuvimos que ir al banco a aclarar un problema que teníamos con un depósito que yo había hecho para el odontólogo de Carmen. Pudimos aclarar la situación y se resolvió el problema. De allí fuimos al Urológico a buscar los resultados de mi TAC, pero resultó que no estaban listos todavía. La Dra. Arbona quería que se los llevara antes de la consulta del lunes para ella irlos revisando, pero no va a ser posible, pues en la tarde llamé por teléfono y me dijeron que llamara el lunes. Pasaremos en la mañana antes de ir a la Floresta a la consulta a ver si ya los tendrán.

En la tarde fui a darle su clase a mi alumna de Finale (y a disculparme otra vez por el embarque del miércoles).

miércoles, 17 de octubre de 2007

Días 9 y 10 del séptimo ciclo

¡Día de madrugar! Hoy martes (día 9) tenía que hacerme un TAC de abdomen y pelvis, y para hacérmelo en el Urológico de San Román hay que estar de madrugada. No hace falta pedir cita, pero si uno llega a las 7 a.m. ya hay un gentío. Como aprendimos eso con Jorge, pues siempre tratamos de estar allí a las 5:30 a.m. para estar de primeros. Así fue. Después de tomar el ticket con el numerito, como en la carnicería, a esperar ahí medio dormidos hasta que empiecen a llamar. Cuando lo hicieron: "¿quién es el primero?", digo: "¡yo tengo el 33!", y de nó sé dónde salió un tipo que no estaba por todo eso: "yo tengo el 30". Supongo que llegó más temprano que yo, cogió su número y se fue a dormir. Después sí pasé yo, no había nadie con el 31 ni el 32.

Salí del examen como a las 10, desayunamos en el cafetín de la clínica y pasamos por la consulta del Dr. Tomás Vethencourt, nuestro gastroenterólogo, pues Carmen tiene pendiente una cita para colonoscopia en noviembre y se enteró de que ya Sicoprosa, el seguro de PDVSA ya no tiene relaciones con él. Con la secretaria del doctor pudimos cambiar la cita del Urológico para el Centro Diagnóstico Docente de Las Mercedes, pues allí podemos cubrirlo por mi seguro del IPP-UPEL.

De allí nos acercamos al consultorio del Dr. Agudo, quien fue el que diagnosticó el linforma de Jorge, para pedir una cita con él, para cerrar ese ciclo con él y mostrarle los resultados del CT-PET después del tratamiento. Quedamos para mañana miércoles a mediodía. Pudimos hablar con él un momento y le dijimos que Jorge estaba muy bien.

Pasamos por Locatel a comprar algunas medicinas que necesitábamos, y seguimos para la casa a felicitar a Jorge por su cumpleaños (28) y a darle su regalo: un libro sobre Tintin ¿Eres tintinólogo?, que tiene un montón de pruebas para verificar cuánto sabes sobre Tintin. Jorge tiene todos sus libros, pero le ha costado bastante responder algunas de las preguntas.

Llegamos casi a mediodía, preguntándonos ¿y qué vamos a cocinar? No había mucho en la nevera dónde escoger, así que, siendo el cumpleaños de Jorge, nos fuimos a comer afuera. Hace unas semanas tuvimos la intención de ir a conocer la Cocina de Francy, pero se hizo tan tarde que terminamos comiendo sandwiches en Rey David. Hoy sí fuimos, y valió la pena. El sitio es muy agradable: al entrar te recibe un aroma de clavo que invade todo el restaurant (después supe que era clavo, canela, vainilla y laurel, que mantienen en agua en una olla arrocera), y la comida es estupenda. Comimos Polvorosa de pollo (Carmen, tenía desde que nos hablaron de este sitio mucho interés en probarla); pastel de chucho (Jorge); y mero en salsa de ají dulce y coco (yo - sanito). Todo estaba riquísimo. En la carta hay muchos otros platos de la cocina mantuana: sopa de rabo, bollos pelones, pebre de pollo, corbullón de mero o de salmón... ¡para volver!



El miércoles (día 10) fui en la mañana a ayudar a Enrique, mi hermano, con un problemita que tenía con su computadora. Como su oficina está cerca de la Clínica La Floresta, al regreso pasé por allá a retirar el presupuesto por la octava sesión de quimioterapia que comienza el próximo lunes, para enviarla por fax a Sicoprosa. El presupuesto estaba hecho pero no firmado. La Sra. Elizabeth, quien se encarga de la parte administrativa, me ofreció enviarlo ella cuando lo tuviese firmado. Yo tenía pendiente enviar los presupuestos por las sesiones seis y siete, pero no había podido instalar el programa de fax en mi computadora.

Regresé a la casa a buscar a Carmen y Jorge para ir a la consulta con el Dr. Agudo. Llegamos al Urológico como a la 1. No tuvimos que esperar mucho, aunque el día anterior el doctor nos había dicho que fuéramos como a las 12:30, "con paciencia". Se alegró mucho de ver a Jorge tan bien y de saber que sus resultados eran muy buenos. Le hizo un examen físico bien detallado y lo encontró muy bien. Le dijo que volviera en seis meses, ya que la Dra. Arbona va a seguir controlándolo mensualmente. Le agradecimos mucho el interés que mostró en el caso de Jorge desde el principio, facilitándonos el contacto con Arsuve y, en particular, con la Dra. Arbona. Le hicimos saber también lo importante que había sido para nosotros el que le dijera a Jorge el día que le dio el diagnóstico: "eso es serio, pero es 100% curable". Aunque no es una persona muy expresiva, se manifestó conmovido por nuestras palabras.

En la tarde, despué de mucho luchar infructuosamente con el programa de fax, pude enviar los presupuestos usando la portátil, donde sí pude instalarlo sin problema. ¡Mañosas que se ponen esas máquinas a veces!

Más tarde acompañé a Carmen al odontólogo. La espera fue larguísima: la cita era a las 5, y Carmen por fin entró a la sala de torturas casi a las 7:30. ¡El paciente anterior llegó tarde!, ¿y qué culpa tiene el que sí llega a su hora de eso? Después de llegar a la casa, casi a las 9, caí en la cuenta de que había dejado embarcada a mi alumna de Finale, con quien tenía una clase a las 4. ¡Qué peeena!


Una musiquita: del disco "Piano jazz venezolano" de Prisca Dávila, "El viejo puente en La Pastora", un merengue de Gerry Weil.

lunes, 15 de octubre de 2007

Día 8 del séptimo ciclo

Hoy fue día de consulta con la Dra. Arbona. Nos atendió como a las 10 a.m. Me encontró muy bien en el examen físico. Revisó mis resultados. Noté que hizo unos cálculos para obtener algo así como un valor global de mis defensas, y me dijo que ese valor estaba bien, aunque los neutrófilos están algo bajos (menos bajos que la otra vez). Tampoco esta vez hizo falta ponerme el granocyte.

En la tarde fui al Pedagógico de Caracas, donde era jurado de la presentación del Informe Integral de un profesor que participa en el Programa de Generación de Relevo, una de las vías de ingreso del personal académico a la UPEL. El trabajo fue muy bueno. El profesor elaboró un repertorio para el estudio del piano con piezas de música venezolana. Diseñó una serie de ejercicios para aprender fórmulas de acompañamiento en los diferentes ritmos venezolanos, y algunos latinos. Las piezas que incluye son, algunas del repertorio tradicional, arregladas por él, y otras composiciones propias. ¡Bien interesante el trabajo! y promete ser de mucha utilidad para los estudiantes de los cursos Piano I y Piano II, de la especialidad Educación Musical.

Resultó que la presentación coincidió con el día de su cumpleaños, y terminamos cantando Cumpleaños Feliz y comiento torta.


Esta nota no es propiamente para pacientes oncológicos, sino para mi amigo Tibu, que vaya ahorrando para cuando haya pasado su competencia de pakuá. En el blog 3 ó 4 al día aparece esta nevera cervecera, con el comentario:
La gracia no es que tenga una capacidad de 300 litros, que la tiene, o que sea de clase energética A+, que lo es, o que tenga un nivel de ruido bastante bajo solo de 38 dB(A), que lo tiene. Como ya habéis visto en la foto (y yo aquí con el suspense...), la gracia está en el surtidor de cerveza, para tirar cañitas a cualquier hora del día.

¡¡¡Pero como no han inventado esto antes!!!

En su interior tiene un espacio especial para poner el barril de cerveza, y además otro espacio para el barril de repuesto, para que siempre tengamos un barril preparado para deleitarnos con una cerveza fresquita.

¡Bueno!, no me puse al día del todo, pero casi. Ya hay dónde agregar los próximos comentarios.

domingo, 14 de octubre de 2007

Día 7 del séptimo ciclo

Fuimos temprano al laboratorio a mis exámenes semanales. Desayunamos en Lonchy´s en el Centro Plaza (saliendo hacia atrás, casi frente a la pastelería Saint Honoré), leyendo el periódico dominical. ¡Sorpresa! el menú ofrecía entre los especiales del domingo: Desayuno carupanero, con chorizo y morcillas de las costas orientales (así decía). Había también Desayuno margariteño con guiso de cazón y creo que pepitonas. La prudencia me hizo quedarme con el Desayuno Lonchy's: perico, caraotas y queso planchado con una arepota (Julia dirá que no tan prudente, pero ya hace unos días lo había comido y sabía que las caraotas no serían problema).

De allí fuimos a comprar unas pasticas en Saint-Honoré (¡buenísmas!) para llevar a casa de mi hermano Enrique donde iríamos a almorzar.

Aunque ya no era tan temprano, cerca de las 10 a.m. fuimos al Mercado de los Chinos (Asociación Chino-Venezolana, en El Bosque), del que siempre habíamos oído hablar pero nunca habíamos ido. Ronald le había sugerido el sábado a Carmen que, ya que el té verde le producía acidez, que tomara té rojo, que es el que deben tomar las mujeres, y que podríamos conseguirlo en ese mercado. Comienza muy de madrugada, así que lo que vimos fue el repele. Aún así nos parecía estar en otro mundo: había un puesto de fritangas donde colgaban unos patos asados, tenían también costillas de cochino asadas, y algunos criollos comiéndoselas allí mismo. Vimos unas hallacas chinas. El vendedor nos dijo que eran de arroz y carne de cerdo. Tienen forma como de pirámide, envueltas también en hoja de plátano, aparentemente y amarradas con pabilo, pero de manera muy diferente. Había también diferentes tipos de tim-san (¿dim-sum?), como los de la foto de abajo, diferentes tipos de panes y tortas, tés de muchas variedades. Muchos vegetales: vainitas chinas de las largas y otras cortas que son muy planas; unas acelgas enanas. Ventas de adornitos, pulseras, collares, objetos de jade, y otras piedras. Más adentro hay un supermercadito con muchísimas cosas, casi todas con los letreros en chino, algunos con algún texto en inglés, pero la mayoría hay que preguntar qué es. El supermercado es chiquitico y los dos pasillos sumamente estrechos, casi que hay que caminar al paso del que va más adelante. Compramos dos tés rojos: uno en un paquete como de 100 gr. que decía black tea, el vendedor -chino- nos dijo que al té rojo en china lo llaman té negro ¿nos engañaría?, y otra cajita del que viene en bolsitas. De éste ni sabemos lo que decía, todo está en chino. También un paquete de caramelos de jengibre, otro de gomitas de lychee. Carmen compró una bolsita para preparar una sopa, con puros ingredientes que no sabemos qué son (salvo la cebada perlada).

Volvimos a la casa a prepararnos para salir a casa de Enrique. Como a las 2 fuimos a buscar a mi mamá, mi hermana Ileana y mi sobrino Arturo, y seguimos a casa de Enrique en Los Naranjos. Allí nos encontramos con los muchachos que se habían ido por su parte para pasar buscando a Raiza (Sueiro), la novia de Diego.

Allá nos recibieron Enrique, su esposa Lulú, y su cuñada Raiza (Robaina). Pasamos una tarde muy sabrosa con ellos: comimos -sanito- un pavo que preparó Lulú que le quedó muy tierno y sabroso. Después de la comida nos quedamos haciendo sobremesa, conversando, tomando café y jugando cartas: bichito, un juego bien divertido. Lulú me ofreció un café descafeinado Folger, que viene en bolsitas como un té. Sabia como un guayoyo bien aceptable.

Después de llevar a mi mamá a su casa, como a las 6, nos dio tiempo de ir a recoger los resultados a La Floresta (la curiosidad de ver cómo estaban no me dejó esperar hasta el lunes en la mañana). ¡Bastante bien! Las plaquetas remontaron un poquito: de 139 pasaron a 148. Los leucocitos bajaron algo, pero siguen estando en un buen valor. Hemoglobina, hematíes y todo lo demás, muy bien.

sábado, 13 de octubre de 2007

Día 6 del séptimo ciclo

Hoy sábado, día de chi-kung. Me desperté con algo de flojera, dispuesto a jubilarme. Le digo a Carmen: ¿y si no vamos?. Me responde: ¡Bueno!, pero ya yo me iba a levantar a arreglarme. ¡Vamos, pues!, le contesté medio a regañadientes. Llegamos al parque, hicimos nuestro ejercicio, y valió la pena, como siempre.

Allá me encontré con Ronald (Tibu) y, efectivamente, puedo dar fe de que la panza cervecera empezó a bajar.

Después fuimos a Hipermercado Éxito a buscar unas cositas que Carmen necesitaba para sus orquídeas. Aprovechamos de hacer algunas compras de vegetales y otros víveres.

En la tarde vimos una película que había comprado quemaíta en DVD: La Valiente, con Jodie Foster, una de mis actrices favoritas. Ella ha hecho películas mucho mejores que ésta. La historia recuerda a aquella en la que Charles Bronson era el vengador anónimo: al personaje que hace Jodie Foster la atracan en Central Park, junto a su novio con quien estaba a punto de casarse, les dan una paliza a ambos y él muere a consecuencia de los golpes. Ella se compra una pistola para protegerse, y sin querer queriendo mata a un atracador en un supermercado, y a unos tipos que intentan atracarla en el metro. Al principio se asusta, pero después como que le coge el gustico a la cosa. No cuento más para no echársela a perder a quien vaya a verla.

viernes, 12 de octubre de 2007

Días 4 y 5 del séptimo ciclo

Ayer jueves, día 4, tuve un dolor de estómago bastante fuerte, ¡otra vez! Pero en esta ocasión soy inocente, ¡lo juro! No he cometido ninguna imprudencia, Carmen puede dar fe. Supongo que ya los efectos acumulados de la medicación (posiblemente también de mis anteriores imprudencias) tienen más delicado mi estómago. Pero encontré que tomando el antiácido que me mandó la Dra. Arbona (Ulciram) media hora después de cada comida, pude controlarlo.

Hoy viernes ya he estado bien. Hice el marmitako para el almuerzo y me cayó de lo mejor (con su antiácido media hora después, porsia).

Esta tarde fui a dar una clase de Finale (el programa de computadora para escribir música por el que Tibu me quedó llamando Gran Gu) a una señora a quien le enseño desde poco antes de mi operación. Ella es directora coral, graduada hace poco. Obtuvo su título ya cerca de sus 70 años. Y con el Finale va a paso lento pero seguro.



Otras dos piezas de Apuntes: Velha Modinha, del compositor brasilero Oscar Lorenço Fernandes:

y la Bagatelle N° 3, alla cubana, de William Walton, compositor inglés:

miércoles, 10 de octubre de 2007

Día 3 del séptimo ciclo

Vanessa me puso el flujo de la bomba un poquito más lento que en las anteriores ocasiones. La última vez le había preguntado que por qué terminaba siempre antes de tiempo. Eso fue el segundo día del ciclo pasado. Recuerdo que ella revisó la bombita y le cambió algo allí. Como ya antes yo había metido el ojo sabía que pulsando cierto botón podía ver a qué velocidad iba (en cc/minuto) y cuanta solución quedaba, de manera de que podía calcular cuántas horas faltaban. Pues bien, siempre había fijado el flujo para 13 cc/min, y ese día lo cambió a 12. Esta vez me lo puso a 12 desde el comienzo. La verdad es que así si aguanta las 44 horas completas (22 el lunes + 22 el martes). Como al levantarme vi que quedaba bastante, estimé que como a mediodía sería que tendría que ir a que me la retiraran. Tuve tiempo entonces de ir al Pedagógico de Caracas en El Paraíso a renovar mi carnet de profesor (jubilado) y a solicitar la calcomanía para el carro para el acceso al estacionamiento. Pude entonces saludar a algunos amigos de por allá (esta vez sin café).

Pasé por la Pescadería Paterdam, donde compro pescado en la Av. Victoria (o Pdte. Medina). Siempre me refiero a ella como la Pescadería del Duque, por las maneras tan amables y ceremoniosas del anterior dueño, un señor italiano de apellido Giambanco. Ahora es del hijo, Vito, y el padre tiene la tintorería de al lado. Allí compré una buenas cabezas de carite para sopa, atún para un marmitako, y unos filetes de curvina. ¡Lastima que no tenían sardinas! El pescado allí siempre es muy fresco (Il signor Giambanco no me paga por la cuña, ¡ojo!). Pasé por la casa a dejar el pescado y seguí para la clínica. Alrededor de la 12:30 José Manuel me retiró la bomba.

En la tarde acompañé a Carmen a una cita que tenía con su odontólogo, por los lados de Sabana Grande. Mientras ella estaba en consulta me llegué hasta un Locatel por allí cerca a comprar algunas medicinas (Omeprazol, el protector gástrico y Senokot, para el control del estreñimiento ¡ya salió la palabrita otra vez!) y unos cereales con fibra para el desayuno (también para lo mismo, pero sabrosos).

martes, 9 de octubre de 2007

Día 2 del séptimo ciclo

Hoy llegué a la unidad de quimioterapia a las 9:45. Estaba bastante sola todavía, aunque las suites ya estaban ocupadas. Eso significa, entre otras cosas, que no tengo TV, sino una para toda la sala (en las suites es una para cada dos pacientes). Así que no pude ver la continuación de la serie sobre Colón, ¡lástima!
Jorge me acompañó hoy. Me dejó en la entrada mientras él iba a estacionar. Cuando subió unos minutos más tarde, tod@s l@s enfermer@s lo saludaron con mucho cariño. Les gustó mucho a tod@s las tarjetas que les hizo con una caricatura de cada quien, cuando terminó su terapia ¿había contado eso?. Creo que no. Aquí puede verse a la derecha la que le hizo a la Dra. Arbona, y la de todo el equipo. Para cada uno de ellos hizo también una tarjeta individual (puede hacerse click para verla más grande). En el grupo están, de izquierda a derecha: la Sra. Ana, Lisbeth, José Manuel, Vanessa, la Dra. Arbona, Rodolfo (atrás), Blanca, la jefa de la unidad (adelante); Clara (atrás), Johana, Carolina y Cristina.

Me tocó a la derecha un señor gallego bastante mayor, y a la izquierda una señora de unos cuarenta años operada de cáncer de seno, que ya había pasado por la quimioterapia, radioterapia, y ahora está en una fase de aplicación de una vacuna, que parece ser una terapia de última generación para este tipo de cáncer. Esta vacuna se aplica en 18 sesiones, también con suero por vía intravenosa. La señora me dijo que era una vacuna suiza muy novedosa, por lo que pienso que puede tratarse de ésta. Le pregunté si conocía algo de psiconeuroinmunología, y me dijo que algo había escuchado. Le di la dirección de la página página web, y le comenté de los talleres que ofrecía la Dra. Marianela Castés. Le comenté que en los talleres (al igual que en el libro de Simonton que he comentado antes) , después de hacer un cáncer, se proponía al paciente buscar en su pasado inmediato -un año a un año y medio- alguna situación sumamente estresante que se haya vivido, especialmente que le haya hecho sentir que no tenía salida posible, y que se haya vivido en soledad, o que no se haya sabido o podido exteriorizar. Me dijo que, efectivamente, había tenido una experiencia de ese tipo en el año previo al diagnóstico. Que en su mamografía de un año antes no aparecía nada, aunque el médico que la diagnosticó le dijo que su tumor, por su tamaño, debía tener ¡años! creciendo. Me pareció muy interesada. Espero que se decida y pueda participar en el próximo taller que será el 27 de este mes.

Ayer -había olvidado mencionarlo- el señor portugués que me tocó al lado se llevó el infusor pequeño, en lugar de la bomba de infusión. Resulta que es tan pequeño que parece un cocosette (para los lectores no venezolanos, es una galleta, más bien como un wafer, relleno de una crema de coco, de unos 15 x 3 x 2 cm). Cuando se lo instalaron, se lo metió dentro de la camisa y se fue. Hoy le pregunté a Johana de qué dependía que nos pusieran uno u otro, y me dijo que mientras había bombas disponibles (el bolsito), se usaban, y que cuando ya no quedaban se usa el infusor pequeño (cocosette). Que es preferible la bomba porque el paciente se mantiene más hidratado. El señor me había dicho (con cara de niñito travieso) que cuando le pusieron la bomba la primera vez, él se había puesto a jurungarla para que terminara más rápido; creo que por eso fue que se la cambiaron por el infusor.

Terminó mi aplicación como a la 1:30 y bajé al laboratorio a buscar el resultado del antígeno carcino-embrionario: 2,1 (antes había sido 1,5, y el primero 0,7). La Dra. Arbona me dijo que eso se mantendría oscilando, y que mientras no pasara de 5,0 estaría bien. Veremos qué me dice el próximo lunes de mi valor actual. Espero verlo oscilar la próxima vez pa' bajo, porque hasta ahora no ha hecho sino subir.


Música: hoy les ofrezco dos piezas que grabé en mi disco Apuntes (cuando tocaba guitarra). La primera es una Canción, original para piano, del compositor catalán Federico Mompou:


La segunda, un arreglo de Leo Brouwer (guitarrista, compositor y director de orquesta cubano) de la canción de cuna Drume, negrita:

lunes, 8 de octubre de 2007

Día 1 del séptimo ciclo

Nos levantamos a las 6:30, afeitada, rasurada del pecho alrededor del reservorio, ducha y desayuno. Salimos a las 8:15, y a las 9 ya estábamos en la clínica. Me anuncié en la recepción de Arsuve, nos sentamos un rato y poco después de las 9:30 me llamaron, ¡bien puntual la consulta de hoy!

La enfermera me pesó (me mantengo en 91 kg), me tomó temperatura y tensión, y pocos minutos después llegó la Dra. Arbona preguntando: ¿Cómo está mi paciente más comelón?. Eso fue lo más parecido a un regaño; volvió a decirme: lo bueno es que no pierdes el apetito. Todo bien. Encontró los resultados muy bien, y me mandó para arriba a empezar mi séptimo ciclo. Al salir me demoré un poco en la administración porque Elizabeth me dio un poco de planillas del seguro de Intevep para llenar y firmar. Con eso ya quedan cubiertas las primeras cinco sesiones. Ella tendrá que enviarlas ahora por fax. Le pedí que me hiciera los presupuestos y los informes médicos para las sesiones 6 y 7, indicando claramente "sesión 6 de 12" y "sesión 7 de 12", para que no haya más problema con eso.

Como Carmen había ido hasta el carro a buscar las medicinas mientras yo llenaba las planillas, al terminar subí directamente a la unidad de quimioterapia. Me anoté en la lista de pacientes y llamé a Carmen al celular al ver que no estaba allí. Me pidió que bajara a ayudarla, porque además de la bolsa con las medicinas, la bolsa con los sueros (6 frascos), la cavita con la Leucovorina, cargaba también su cartera y nuestras dos chaquetas. Bajé y volvimos a subir, y en eso me llamó Vanessa para que pasara a la suite.

Fue Johana quien me puso mi aguja (siempre duele un poquito) y me conectó a mi suero con la premedicación. Carmen bajó a hacer unas compras al Centro Plaza y poco después llegó mi hermano Enrique a ver cómo iba todo. Conversamos un buen rato y siguió para su trabajo. A mi lado estaba un señor portugués que está en su onceava sesión de Folfox, ya casi terminando. me contó que la ha ido muy bien, sin casi molestias. Sólo ocasionalmente ha tenido algunas aftas en la boca y los labios. Su médico, el Dr. Vera, le mandó unos enjuagues y una pomada para los labios. También ha sentido, por supuesto, los pinchazos en las manos. Me dice que hacia al final ha estado sentido un hormigueo en los dedos y en la planta de los pies, de forma permanente. Yo sabía que eso puede ocurrir, y que después de terminar la quimio va pasando poco a poco.

Vi un rato en la televisión un programa (en Vale TV) sobre Cristóbal Colón. Este era el primer capítulo de 7, y está dedicado a presentar el mundo de Colón, comenzando por Genova, su ciudad natal (según algunos investigadores), como ciudad marítima y comercial. Luego el mundo comercial de la época: Malasia, donde se cultivaban el clavo y la canela; la India, la pimienta; China, gran productora de seda, pólvora y otros productos; el mercado de especias de El Cairo, el más importante del mundo de aquella época, dominado por lo musulmantes, y a donde acudían los mercaderes europeos a aprovisionarse, pero no tenían acceso directo a los productores, por lo que Colón, como otros europeos ambiciosos, se empeñaba en buscar otra vía al Oriente. ¡Bien interesante el programa! La visita al mercado del Cairo, con todo un mundo de especias con las que ni soñamos, además de las que conocemos, me recordó una película griega que vi hace como dos años La sal de la vida, o Un toque de canela, ¡bella y muy emotiva película!

A las dos y media estábamos ya sentados esperando un filete de róbalo a la plancha con vegetales cocidos, en el restaurant de la clínica. Siempre que hemos pedido pescado aquí ha resultado bien fresco y sabroso. Pedí también una crema de vegetales. ¡Más sano imposible!

Al terminar, fuimos al Centro Comercial Chacaíto a buscar nuestros lentes. En el resumen de la semana pasada olvidé mencionar que fuimos a mandarnos a hacer unos lentes: los de Carmen estaban partidos y reparados desde hace tiempo, pero ya no daban más; y yo, hace tiempo que venía cerrando un ojo mientras trabajaba en la computadora porque no estaba enfocando bien con los dos ojos. Quedaron muy bien y me permiten también leer mejor.



Recordando el pedido de Julia de alguna musiquita, y pensando en regaños, en especial los de Carmen, incluyo "Una mujer como usté", de Aldemaro Romero, una de cuyas estrofas dice:
Una mujer como usté
capaz de mover montañas
¡qué importa si me regaña!,
con tal que sea mi mujer.

domingo, 7 de octubre de 2007

Día 14 del sexto ciclo

En los títulos seguiré hablando de ciclos, y serán doce en total, porque día 14 de la sexta sesión suena muy raro.

Hoy domingo fui solo al laboratorio (mi cita de mañana es a las 9:30 a.m.). Carmen se quedó bañando a sus orquídeas, y preparando unas arepas con perico para el desayuno.

En esta ocasión, la Dra. Arbona me indicó más exámenes para explorar cómo está mi hígado, después del aumento de las transaminasas de hace dos semanas (cuando ocurrió, ella estaba en un congreso en España). Así que la orden incluía también fosfatasa alcalina, bilirrubina, albúmina, además de la hematología de siempre, las transaminas y creatinina previas a cada nueva aplicación, y el antígeno carcinoembrionario, que en lo sucesivo será mensual. Como vi en la orden que la mayoría de esas cosas entraban dentro del "perfil bioquímico", pregunté, después de que la señora que me atendió me dio el monto a pagar, si era posible que algunos exámenes individuales del perfil bioquímico pudieran costar más que el perfil completo. Pues resultó que sí: el monto total que me dio eran más de trescientos mil bolívares (Bs. F. 300,oo, porsia), y si me facturaba con el perfil completo eras doscientos sesenta mil y pico, pero me dijo que ya no se podía hacer nada, que si ya los datos estaban en la computadora... Finalmente aceptó llamar a la caja, tuvo hasta que subir a consultar a la planta baja (el laboratorio está en el segundo sótano), y pudo por fin, facturarme con el perfil bioquímico.

A la vuelta, desayuno con arepas, perico, periódicos y café, como buen desayuno dominguero.
Ya Jorge y Ónix habían desayunado porque ella debía salir a las 10 para un trabajo de campo en Guárico, creo. Regresará el jueves. Él la llevó hasta el sitio del encuentro para la partida.

En la tarde, después del almuerzo, casero y sanito, Carmen me invitó a un espectáculo que había visto anunciado para las 4 de la tarde en la Plaza Alfredo Sadel, en Las Mercedes. Se trataba de la Danza del León, una tradición popular china, presentada por la Embajada de la República Popular China y la Asociación China de Caracas. Dice el folleto de la Alcaldía de Baruta: Esta danza tradicional es toda una festividad que normalmente se realiza en el Año Nuevo Chino, el Festival de la Luna de agosto o las aperturas de restaurantes y bodas. Si se realiza bien, se cree que esta danza trae suerte y felicidad. Fue una tarde bien bonita, como podrán ver por las fotos, aunque no hubo mucho público lamentablemente. Tampoco los triqui-traquis que siempre se ven en las películas acompañando a este tipo de danzas callejeras chinas.



Al final del espectáculo, fuimos hasta la clínica a recoger los resultados. Ya sabía que el del antígeno carcinoembrionario no estaría para hoy. Todo está bastante bien, las plaquetas otra vez bajaron, aunque menos que hace dos semanas: están en 139 (habían llegado a 132). Los demás valores están dentro de lo normal, a excepción del colesterol que está un poquito alto: 210. ¡Valió la pena hacer el perfil bioquímico completo! Si no, no tendría ese dato del colesterol.

Días 9 al 13 del sexto ciclo (¡qué flojo!)

Admito que esta semana he estado muy flojo para escribir. Resumiré rápidamente qué ha pasado desde el lunes cuando tuve mi última cita con la Dra. Arbona:

Martes 2/10 (día 9)
Tuve la primera clase presencial de un curso de Moodle con un grupo de profesores del Departamento de Castellano del Instituto Pedagógico de Caracas. Este curso habíamos intentado comenzarlo a finales de mayo, totalmente en línea, pero mi operación -que fue el 6 de junio- interrumpió ese comienzo. Ahora sí arrancamos y estoy esperando que comiencen a trabajar en sus respectivos cursos. Moodle es un sistema de administración de cursos en línea, desarrollado por un profesor y programador australiano, Martin Dougiamas. Como llegué temprano, puede pasar por el cafetín donde desayunaba casi todos los días antes de jubilarme, y me tomé un marroncito (¡estaba maaás bueno, Tibu!) con mis panas Candelaria y Henry. A decir verdad en ese cafetín me tomaba hasta cinco cafés al día, ¡como exagerado!, ¿no?



Miércoles 3/10 (día 10)
Después de dejar a Jorge y Carmen en la Clínica La Floresta para sus exámenes y consulta de control con la Dra. Arbona, me fui en el metro a una reunión en la Dirección de Informática de la UPEL (Universidad Pedagógica Experimental Libertador, la universidad donde trabajé 22 años). Formo parte de la Comisión Central para la "Virtualización Académica" de la UPEL. La verdad es que valió la pena sólo por el contacto que hice con el administrador de la red de la universidad sobre un problema que había con la página web del Vicerrectorado de Investigación y Postgrado, de la que yo soy responsable, porque a la reunión asistimos sólo la persona que la convocó, el representante del Pedagógico Siso Martínez y yo. Por lo menos tuve tiempo de regresar a la clínica para estar presente en la consulta de Jorge.

Nos recibió tardísimo. Al parecer dejó a Jorge de último del grupo de la mañana, para tomarse todo su tiempo para revisar las placas que le llevamos. Nos confirmó lo que ya sabíamos: ¡respuesta completa! ¡Jorge está sano! Sus resultados de los exámenes de sangre son normales, lo que quiere decir que su médula fue muy poco afectada por la medicación y está trabajando normalmente. Y ya estos resultados tiene muy poco o ningún efecto de las últimas vacunas de Granocyte hace tres semanas. ¡Ah! También le indicó que debe brindar con champaña.
Habíamos pensado ir a celebrar a un restaurant de cocina mantuana que nos han recomendado por los lados de La Candelaria, la Cocina de Francy, pero como ya era tan tarde terminamos en Rey David comiéndonos unos sandwiches de salmon ahumado y mozzarella, Jorge, y de prosciutto di Parma (Carmen y yo). Siempre son buenos los sandwiches allí, pero ¡muy caros!



Jueves 4/10 (día 11)
Otra imprudencia gastronómica que no contaré aquí por vergüenza. ¿Es que no aprendes?. Llegaré hasta decir que tuve que llamar a la Dra. Arbona por teléfono, quien me indicó, además del antiácido, Buscapina para el dolor.



Viernes 5/10 (día 12)
Subimos a las oficinas del seguro en Intevep (Los Teques) a llevar los papeles para solicitar reembolsos por gastos de medicinas y exámenes. No es difícil imaginar que teníamos un montón de facturas por exámenes de laboratorio, medicinas (las que no me da el seguro), y algunas consultas médicas de Carmen. También pude aclarar algo en relación con la cobertura del tratamiento en Arsuve: hasta ahora el seguro había autorizado solamente las dos primeras aplicaciones que se habían enviado por fax. Se habían enviado también desde la tercera hasta la quinta, pero sin que hubiera habido respuesta. Al ellos responder yo tendría que firmar lo que ellos mandaran a Arsuve. Como he firmado sólo dos, pues eso es lo que Arsuve podría haber cobrado por mi tratamiento hasta ahora. ¡Lo bueno es que ellos no se enrollan con eso! Si no, mi tratamiento se habría tenido que interrumpir. La confusión proviene de que mi tratamiento es por 6 ciclos de dos sesiones cada uno, en total: 12 sesiones. Cuando Arsuve ha enviado los presupuestos ha indicado "primer ciclo", "segundo ciclo", etc., en lugar de "primera sesión", "segunda sesión"... La persona que me atendió en el seguro me dijo que tendrían que enviarse los presupuestos indicando "tercera sesión de doce". Si no, al enviar el "sexto ciclo", se entendería que ya terminé mi quimioterapia.

Jorge, mientras tanto, iba al Hospital Domingo Luciani a buscar los medicamentos para mis ciclos 7 y 8 (ahora tengo que decir sesiones 7 y 8, para no seguir con el enredo). Fue después de llevar a Ónix a un curso que tenía en el IDEA (en Sartenejas, por los lados de la Universidad Simón Bolívar). Resulta que llegó allá con su cavita, y se enteró de que los medicamentos para los pacientes oncológicos sólo los entregan de lunes a jueves, y que los viernes es para pacientes de esclerosis múltiple. Afortunadamente, había un grupo de pacientes oncológicos que estaban allí buscando un medicamento que había faltado toda la semana, y con ese lote lo pasaron a él. Le dieron todas las medicinas, y con las de la premedicación que compré, y los sueros, ya tengo todo listo para el lunes.



Sábado 6/10 (día 13)
Fuimos a nuestra clase de chi-kung. ¡Bien buena!, y bien bueno sentir que uno está trabajando por su salud. Además, el Parque del Este, sin importar si se llama Rómulo Betancourt (nunca me gustó ese nombre, la verdad), o Francisco de Miranda (para mí será siempre el Parque del Este, simplemente), sigue estando muy bonito. Antes de empezar con el chi-kung, hacía años que no íbamos. Hace dos semanas, después de la clase (y del desayuno) estuvimos recorriendo un poco los alrededores, y llegamos a las jaulas donde están las guacharacas (que por aquí nos despiertan todos los días), los cristofués; un pájaro azul y negro que no pudimos ver cómo se llama, pero que estaba hermosísimo; casi del tamaño de una paloma y con el plumaje muy limpio y sano. También los paujíes de copete, que tiene un canto que es como un sonido descendente y lejano, ¡parecen ventrílocuos! Y el que más nos impresionó fue el águila arpía, con unas patas y garras poderosas, pero un canto que parece el piar de un pollito. No pega esa voz con su porte tan majestuoso. Se ve que todos esos animales están muy bien cuidados. Solamente unos de los tucanes estaban un poco maltrechos, aunque otros estaban bien rozagantes también.

En la tarde vimos una película (DVD quemaíto) que está en cartelera en estos días, y muy bien recomendada: Sophie Scholl - La Rosa Blanca. Nos pareció interesante la historia, y muy valiente el personaje, y sus padres que le dicen con gran fortaleza cuán orgullosos están de ella, después de ser condenada, pero no que sea una gran película. La verdad es que la traducción de los subtítulos era infame. No sé si viéndola en otras condiciones, pueda cambiar mi opinión.

lunes, 1 de octubre de 2007

Día 8 del sexto ciclo

Hoy llegamos al laboratorio a las 7:45. Encontramos mucha cola en el camino. Tuve que esperar un buen rato, entre la entrega de la orden en la taquilla, la colita para pagar el examen, y esperar mi turno para la toma de la muestra. Total que a las 8:35 fue cuando me pincharon finalmente. Me ofrecieron el resultado para las 10. ¡Perfecto!, pues mi cita era para las 11:15.

Tuvimos tiempo de ir a desayunar con toda calma en el Centro Plaza. Carmen no pudo tomarse su marroncito porque la cafetería no tenía leche. ¡Claro!, si hace tanto tiempo que cuesta conseguir leche en los supermercados y panaderías, tenía que llegarle el turno a los cafetines. Yo había tomado té verde con menta anteriormente en este sitio, pero tampoco les quedaba. Así que Carmen tomó un jugo de piña con limón y naranja (Jugo Antigripal lo llaman allí), y yo un té Lipton.

Después de desayunar bajamos al Supermercado Plaza's a ver si tenían mangos verdes para hacer un chutney, pero ya era demasiado pedir. Los que conseguí allí hace más de un mes ya estaban fuera de temporada y, ¿quién ha visto mangos verdes en octubre?. Sí compramos unos tomates de palo, que no se consiguen en todos los supermercados. Dimos una vueltica por dos librerías del mismo Centro Plaza y compramos un par de libros. Fuimos hasta el carro, que usualmente dejamos a varias cuadras de la clínica, a llevar los tomates y las otras cositas que compramos.

Regresamos al laboratorio a buscar mis resultados y a las 10:35 ya estaban listos. ¡Excelentes resultados! Mis plaquetas tuvieron un buen repunte: subieron de 132 que tenía la semana pasada a 173. Están más altas inclusive que hace dos semanas cuando iban por 162. ¡Vivan el tomate de palo y las patas de pollo! ¿Ayudarían también la sopa de pescado con leche de coco de Tibu del viernes, y la bouillabaisse del sábado?, posiblemente. Los glóbulos blancos también subieron, al igual que los neutrófilos, por cuyo descenso tuve que inyectarme el granocyte hace dos semanas.

Al anunciarme en la consulta, me enteré que habría un fuerte retraso debido a que había muchos pacientes oncológicos en la emergencia, a quienes los médicos tienen que examinar antes de llegar a sus consultorios, de manera que la consulta empezó sumamente tarde. ¡Bueno! A sacar mi libro (sigo con Principios de autocuración), mi musiquita a ratos, comprar algunas nueces y almendras para distraer el hambre. Algunos pacientes comenzaron a impacientarse, y preguntaban cuántos tengo por delante, y por qué no me ha visto mi doctor si yo estoy aquí desde las nueve. La muchacha que lleva el control de los turnos, pacientemente respondía tratando de apaciguar los ánimos y explicando por qué se había producido ese retraso. Finalmente ¡a las dos y media! me llamaron. La Dra. Arbona me encontró muy bien, no me indicó Granocyte esta vez, gracias a mis buenos resultados. Habiendo llegado a la mitad del tratamiento, me indicó una tomografía de abdomen y pelvis y una serie de exámenes de laboratorio que explorarán también el estado de mi hígado -considerando mis transaminasas altas de hace una semana. También debo hacerme un nuevo antígeno carcinoembrionario.

Al salir de la consulta fuimos por una pizza a Evio's. Mi especial de la casa absolutamente sanita, tanto que si no fuera por las anchoas no parecería una pizza: ni un salchichoncito, ni un pepperoncito, y el jamón no lo era, sino pechuga de pavo. Carmen pidió la Company, que es de queso de cabra, tomate seco y albahaca, su preferida de ese sitio. Lo que nos pareció fue que aprovechando la reimpresión de la carta para incluir los precios en Bs. F, los aumentaron notablemente: Bs. 28.000, o sea Bs. F 28, por una pizza nos resultó exagerado.