viernes, 31 de agosto de 2007

Días 4 y 5 del cuarto ciclo

No hay mucho que contar sobre mi quimio, por ahora, pero sí hay algo sobre este mismo blog: desde hace algunos días puedo ver el número de visitantes en él por medio de un servicio que se llama Google Analytics. Me permite ver inclusive desde qué lugares del mundo provienen las visitas, y otros datos como: número de páginas visualizadas por cada uno, promedio de permanencia en el sitio, y otros más. Pues resulta que hemos tenido visitantes de Venezuela, por supuesto, pero también de España, Estados Unidos (¡claro, allí están mis sobrinos), México, Chile, Argentina, República Dominicana, Portugal y Brasil.



Aquí inserto un par de fotos que me envió mi sobrina Valeria,
quien provocó el comentario de Julia:
"
Valeria, nosotros también queremos ver las fotos.":


Esta es la familia de mi hermano Enrique, casi en pleno, reunidos para la celebración del cumpleaños de Carla (con su hijo Carlos Eduardo en brazos). Están todas sus hijas, yernos y nietos. Sólo faltan el hijo varón Eduardo, quien ya había regresado a Oklahoma y su esposa Ana, que no pudo ir a Florida en esta ocasión, y el otro nieto Juan Andrés, quien seguramente está tomando la foto.


Y aquí están Enrique y Valeria en la carrera de Indianápolis.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Día 3 del cuarto ciclo

Hoy me retiraron la bomba de infusión temprano. Me hice presión en el reservorio durante un buen rato, como me indicaron para evitar la gotica de sangre de la última vez, y no salió nada.

Dimos unas vueltas por ahí hasta la hora del almuerzo y fuimos a conocer un nuevo restaurant que está al lado de la bomba de gasolina de La Floresta. Se llama Roma mía, y está bien agradable. Muy buena atención, y buena comida, además de variada. Italiana, por supuesto, con pizzas y platos tradicionales italianos, y algunos más creativos o en los que se combinan sabores de allá y de acá: Jorge se comió un asado negro con penne cuatro quesos (¡buenísimo!); Carmen un risotto de salmón y pimentones, y yo un pollo relleno con queso de cabra. Abrieron hace apenas un mes, así que no aparece todavía en Internet, ni siquiera en la Guía Gastronómica de Miro Popic.



Después de mi operación pasé unos cuantos días de reposo, naturalmente, leyendo mucho y viendo televisión y películas en DVD, pero de un tiempo para acá también he estado trabajando algo: un par de sitios web para dos amigos: Pablo Ríos Cabrera, Vicerrector de Investigación de la UPEL, y Luis Zea, guitarrista de renombre internacional. También en los sistemas de inscripciones para la Jornada Anual de Investigación del Instituto Pedagógico de Caracas, y para la VI Media Marathon Ciudad de Barquisimeto (de esta última la parte de diseño gráfico es de un amigo de allá: Víctor Parra) .

martes, 28 de agosto de 2007

Día 2 del cuarto ciclo

Hoy tuve la segunda aplicación de este ciclo, el cuarto. Llegué a la Unidad de Quimioterapia como a las 2:30 p.m., tomando en cuenta que el día anterior terminé a las 5 p.m., y que la aplicación de la bomba dura 22 horas. Hoy fue más rápido, como de costumbre, pues no me toca el Oxaliplatino, sino sólo la Leucovorina y el bolus de Fluorouracilo, ya al final. Terminé como a las 4:40, y me volví a llevar mi bolsito con la bomba de infusión. Vanessa me dijo que según lo que decía la pantalla de la bomba me quedaban todavía 26 horas, pero que eso no era muy preciso. ¡Espero que el suero se termine antes de eso! Le pregunté por una bomba más pequeña que cabe en un bolsillo, y me explicó que lleva apenas 65 cc. de suero y que la medicación va mucho más concentrada, por lo que el flujo es mucho más lento para poder cubrir el tiempo completo. Lo que no entendí es porqué lo usan sobre todo en personas mayores.

Me he dado cuenta de unos hipos leves, más bien entre suspiros e hipos, pero no en seguidilla como se presentan a menudo los ataques de hipo, sino muy espaciados: uno ahora, otro en 10 o 15 minutos, y recordé que los había sentido también en los primeros días de los ciclos anteriores, pero no les presté mayor atención. Algo más: anoche tuve algo de insomnio después de la última levantada para el baño, hacia las 4 a.m. Lo bueno es que no me fastidió no poder dormir, y me puse a imaginar qué escribiría para este día en el blog.



Creo no haber contado cuál es el ambiente de la sala de espera de Oncología Médica en la Clínica La Floresta. Quien no ha pasado por esto podría pensar que es un ambiente lleno de dolor y pesadumbre, pero no es en absoluto así. Los lunes, en particular, que es cuando me toca mi consulta, siempre hay muchos pacientes en espera -por eso casi siempre me atiende la doctora tan tarde- y, aunque se ve muchas personas sin nada de pelo, algunos con sombreros, gorros, o pelucas, especialmente las señoras, much@s muestran su calvicie casi diría que con orgullo. Muchos llegan saludando alegremente. Naturalmente que se hacen grupos, entre los que llevan meses compartiendo mucho tiempo allí, y compartiendo también sus historias personales, recetas buenas para la salud de pacientes con cáncer, y compartiendo sobre todo esperanza y buenos deseos por la pronta curación de todos. Sé de algún grupo de pacientes que llegan temprano para desayunar juntos, conversando animadamente en el restaurante de la clínica, antes de sentarse a esperar sus respectivas consultas.

Por supuesto que también se ve algunos más débiles, a veces en silla de ruedas, pero en general el ánimo es bueno. Recuerdo a un señor muy conversador, siempre tenía algo que decirle a cada quien. Ya terminó su terapia. La primera vez que me lo encontré estaba repartiendo unas tarjeticas, y me preguntó: ¿ya le dí la suya?, le dije que no, y me entregó una estampita con una oración a la Virgen de la Paz. En ese momento venía saliendo de la consulta un muchacho bien joven en silla de ruedas, se veía muy débil ( ayer lo vi, por cierto, ya con muletas y más fuerte). El señor le entregó la misma estampita diciéndole: "la mejor medicina, tres veces al día". Otra muy conversadora y dicharachera es una muy conocida ex-actriz de telenovelas, siempre saludando y echándole broma a todo el mundo.



Pensamiento creativo es la sexta área que considera Simonton dentro de su plan de dos años para sanar:
En esta categoría incluimos la meditación y la visualización, así como cualquier forma específica de relajación intencionada. También se pueden incluir en ella lecturas, seminarios o cursos relacionados con estos temas.
Esta es una parte importante del trabajo que realiza en sus talleres la Dra. Marianela Castés. Inclusive ha preparado una serie de grabaciones con visualizaciones guiadas, que al principio entregaba en cassettes y ahora los graba en CD. Se consiguen no sólo en sus talleres, sino que están en venta en algunas farmacias. Se llaman "Una odisea inmunológica", "Una odisea inmunológica contra el cáncer" y otros títulos similares orientados específicamente a otras enfermedades, tales como diabetes y otras enfermedades autoinmunes. La idea es que puedan servir para activar el sistema inmunológico mediante esas visualizaciones.

Sigue explicando Simonton cómo plantearse objetivos en relación con esta área:
Como usted ya sabe, el uso de la meditación y la visualización es una parte vital del trabajo que haremos en este libro. Sin embargo no se trata de hacer de ella un proceso pesado. Si cree que le puede fastidiar el hecho de meditar todos los días, empiece haciéndolo un día sí, un día no, o incluso menos.

[...]

A medida que usted vea con más claridad cómo funciona su mente y cuál es su manera de aprender, descubrirá que muchas actividades son un aporte para su pensamiento creativo. A veces un paciente sólo conecta realmente con este ámbito al leer un libro sobre el golf, o el tenis donde se estudian los aspectos mentales del juego. Entonces empieza a ver las similitudes con lo que nosotros le pedimos que haga por su salud.

lunes, 27 de agosto de 2007

Día 1 del cuarto ciclo

¡Comenzó mi cuarto ciclo! Tuve mi consulta con la Dra. Arbona. Aunque llegué pasadas las 8 a.m., fui atendido a las 12:30 m. Como nos vamos (Carmen siempre me acompaña) resignados a que eso puede ocurrir, vamos preparados: nos leímos todo El Nacional, me leí una novela corta de Manuel Vázquez Montalbán -Cuarteto-, Carmen resolvió varios sudokus, y otros pasatiempos que le gustan,... así que aguantamos sin problema. La Dra. me encontró muy bien, los resultados del examen de sangre, totalmente normales. Aumenté un kilito más. No me lo esperaba, aunque a Carmen no le extrañó.

Al salir del consultorio, nos comimos unos sandwiches para mitigar el hambre, pues ya sabíamos que saldríamos de la terapia como a las 5 p.m. Así fue. Arriba en la Unidad de Quimioterapia tuve que esperar un rato, porque estaban los puestos ocupados (hay algunos fuera de servicio temporalmente porque están haciendo una remodelación para cumplir con las normas), así que hasta que no terminaron varios, no me tocó mi turno. Todo bien, ninguna molestia. La verdad es que me parece increíble que metiéndome tantos medicamentos en mi cuerpo, no sienta ni un mareíto. Me sigue pasando algo que he contado antes: los calambres en la mandíbula que al principio asocié con el frío, pero que ya sé que no tiene nada que ver con eso. Lo siento al comenzar a comer cualquier cosa, al dar el primer bocado. Enseguida se me pasa. Si vuelvo a comer un rato después, vuelve a presentarse.

sábado, 25 de agosto de 2007

Días 13 y 14 del tercer ciclo

Me he seguido sintiendo muy bien. Nada interesante que reseñar en relación con mi terapia.

El sábado -día 13- fuimos a recoger a Diego al aeropuerto, a su regreso de Río de Janeiro. Mucho trabajo, poco tiempo de conocer y de comprar recuerditos. Alcanzó a subir al Cristo de Corcovado, pasear por Copacabana, y comer en un par de churrascarías. Fue con los compañeros a algunos sitios nocturnos, pero de eso no cuenta mucho.

Hoy domingo, fui al laboratorio de la clínica a que me tomaran la muestra para mi examen semanal de sangre. Mañana a las 8 a.m. iré a retirar los resultados a ver si es posible que mi consulta con la Dra. Arbona sea temprano y pueda comenzar la terapia esta vez a una hora razonable. ¡Ojalá! Desayunamos, como ya se va haciendo costumbre, en Arepa Factory. Estaba lloviendo a cántaros, así que de allí nos vinimos a casa a leer la prensa dominguera. Más tarde fuimos -toda la tropa- a almorzar con mi mamá, mi hermana Ileana y su hijo Arturo, y mi hermano Enrique, en la casa de este último. Nos comimos las últimas hallacas de la temporada navideña ¡en agosto!. Estaban congeladas desde el día que las hicimos en cambote, con mi mamá dirigiendo como siempre las acciones. Dice el aguinaldo del Pollo Sifontes "digan lo que digan, no discuto más, la mejor hallaca es la de mi mamá", y en nuestro caso es absolutamente cierto.

viernes, 24 de agosto de 2007

Día 12 del tercer ciclo

Hoy compré los sueros y los macrogoteros, que era lo único que me faltaba para estar listo para el lunes: comienza el cuarto ciclo.



Mi hermano Enrique me mandó este poema sobre el cáncer y todas aquellas cosas en las que no puede vencernos. Es bueno tenerlo presente:
¡El cáncer es tan limitado!
No puede paralizar el amor
No puede quebrantar la esperanza
No puede corroer la fe
No puede destruir la paz
No puede matar la amistad
No puede suprimir los recuerdos
No puede acallar el valor
No puede invadir el alma
No puede robar la vida eterna
No puede conquistar el espíritu.



Creo haber dicho que fue Enrique quien me puso en contacto con Montalbano. Aquí va otro fragmento de una de sus novelas:
Y, en aquel momento, le llegó muy despacio con la brisa de la tarde un aroma que le dilató las ventanas de la nariz: aroma de cocina auténtica y sabrosa, aroma de platos preparados como Dios manda. Sus dudas se disiparon de golpe, abrió la puerta y entró. El local disponía de ocho mesas, y sólo una de ellas estaba ocupada por una pareja de mediana edad. Se sentó a la primera mesa que tenía a mano.

[...]
-Si se atreve, tengo unos pirciati que queman -dijo el bigotudo.
Sabía lo que era el pirciato, un tipo especial de pasta, pero ¿qué era lo que tenían que quemar? Sin embargo, no quiso darle al otro la satisfacción de preguntarle cómo estaban preparados los pirciati. Se limitó a hacerle una sola pregunta:
-¿Qué quiere decir usted con eso de si me atrevo?
-Justo lo que he dicho: si se atreve -fue la respuesta
-Me atrevo, no se preocupe, me atrevo
El otro se encogió de hombros, desapareció en el interior de la cocina, regresó poco después y se puso a mirar al comisario.

[...]

Y llegaron los pirciati. Despedían aroma de paraíso terrenal. El bigotudo se apoyó en el marco de la puerta como si se dispusiera a presenciar un espectáculo.
Montalbano dejó que los efluvios penetraran hasta el fondo de sus pulmones.
Mientras él aspiraba ávidamente, el otro habló.
-¿Quiere una botella de vino al alcance de la mano antes de empezar a comer?
El comisario asintió con la cabeza, no le apetecía hablar. Le colocaron delante una jarra de un litro de vino tinto muy espeso. Montalbano llenó un vaso y se introdujo en la boca el primer bocado con el tenedor. Empezó a asfixiarse, tosió, le asomaron las lágrimas a los ojos; tuvo la clara sensación de que sus papilas gustativas estaban ardiendo. Se bebió de un trago todo el vaso de vino, que, por su graduación, tampoco era una broma que digamos.
-Vaya despacito y con cuidado -le aconsejó el camarero-propietario.
-¿Pero qué es lo que hay aquí dentro? -preguntó, todavía medio asfixiado.
-Aceite, media cebolla, dos dientes de ajo, dos anchoas saladas, una cucharadita de alcaparras, aceitunas negras, tomate, albahaca, media guindilla, sal, queso de oveja y pimienta negra -contestó el bigotudo, enumerando los ingredientes con una pizca de sadismo en la voz.
-¡Jesús! -dijo Montalbano-. ¿Y quién está en la cocina?
-Mi mujer -contestó el bigotudo saliendo al encuentro de tres nuevos clientes.
Intercalando los bocados con tragos de vino y gemidos tanto de extrema angustia como de irresistible placer («¿habrá un plato extremo tal como hay un sexo extremo?», llegó a preguntarse en determinado momento), Montalbano tuvo incluso el valor de mojar el pan en el condimento que había quedado en el fondo del plato, secándose de vez en cuando el sudor que le empapaba la frente.
-¿Qué desea de segundo, señor?
El comisario comprendió que con aquel «señor» el propietario le estaba rindiendo honores militares.
-Nada.
-Hace usted muy bien. Lo malo de los pirciati que queman es que uno recupera los sabores al día siguiente.

jueves, 23 de agosto de 2007

Días 9 al 11 del tercer ciclo

Estos días han transcurrido sin novedad. Hoy supe de otro paciente de Arsuve, también operado del colon, a quien le comenzaron su tratamiento con el bolsito con la bomba de infusión, pero tuvo problemas con él: pasó toda una noche sonando la alarma de batería baja, sin que lo estuviera en realidad. Terminaron cambiándoselo por una bomba más pequeña que cabe en el bolsillo. Yo no la he visto, fue mi esposa quien me contó. Tendré que preguntar, aunque la verdad es que ya me he acostumbrado al bolsito y no me molesta. Por otra parte, si es pequeño no sé si tendrá la capacidad para el medio litro de suero que me ponen a mi. Ya veremos.



Quinta área del plan de dos años para sanar del libro Sanar es un viaje, de Carl Simonton: Nutrición:

Esta categoría no incluye solamente el hecho de comer, sino cualquier esfuerzo que usted haga relacionado con la comida y la nutrición: preparar comidas, tomar vitaminas, participar en grupos de apoyo que se concentren en la dieta y todo tipo de lecturas sobre alimentos y nutrición. Sus creencias en este ámbito son de vital importancia.
Aquí repetiré una información que ya incluí anteriormente, porque es extraída justamente de esta sección del libro:

La dieta es una parte importante en el proceso de recuperación, porque nuestra capacidad natural de sanar depende de una nutrición adecuada. Las directivas que ofrecemos en el Centro [Simonton Cancer Center, en Pacific Palisades, California] en lo tocante a la nutrición son básicas y bien conocidas.
En resumen, los elementos básicos son los siguientes:
  • aumentar el consumo de fruta y verdura, especialmente frescas;
  • dar preferencia a la carne blanca sobre la carne roja;
  • consumir alimentos ricos en fibra;
  • consumir menos azúcar, menos sal, menos grasas y aceites;
  • cafeína: el equivalente de dos tazas de café por día o menos;
  • alcohol: el equivalente de dos copas (60 gramos de licor) por día o menos.
Obsérvese que se trata de unas directrices generales que dan margen para una amplia variedad de opciones.


En el Centro nos concentramos principalmente en la actitud de nuestros pacientes con respecto a la dieta y la nutrición. Creo que esto es más importante que los detalles exactos de lo que comen. Si usted está haciendo cambios saludables en su dieta, pregúntese s se los toma con entusiasmo e interés o los considera como una más de las molestias del hecho de estar enfermo, como una obligación o como una renuncia a algo que le gustaba. Si sigue un régimen riguroso y cree que debe atenerse a él pase lo que pase, quizás así no esté realmente ayudándose. Es más sano que acepte una dieta con la actitud de que la seguirá durante cierto tiempo y después evaluará si contribuye o no a que se sienta mejor.


Tenga especial cuidado de no utilizar una dieta para castigarse por pasados abusos con la comida. Lo que queremos es que se concentre en la recompensa, no en el castigo. Permítase una dieta saludable como recompensa por el hecho de estar cuidándose y como una manera de brindarse apoyo en estos momentos difíciles.



He estado leyendo varias novelas de Andrea Camilleri, cuyo personaje principal es un comisario siciliano, Salvo Montalbano, y que es un homenaje que rinde Camilleri a su admirado Manuel Vázquez Montalbán. Pepe Carvalho es el detective gastrónomo y cincuentón de más de 20 títulos de Vazquez Montalbán. Me parece oportuno incluir algunos fragmentos de las novelas de Camilleri, donde destaca el amor de Montalbano por la comida, y en particular por la comida siciliana, honesta y sencilla, pero no por ello menos rica.

Habiendo cerrado la trattoria San Calogero, por la avanzada edad de su dueño, Montalbano hizo una peregrinación por todo el pueblo de Vigàta y sus alrededores para encontrar reemplazo a los placeres que siempre aquella trattoria le proporcionaba.
Aquel día decidió probar una trattoria que le había recomendado Mimì [Augello, uno de sus subordinados en la comisaria].
Como la trattoria, que se llamaba Da Enzo, estaba situada en la parte alta del pueblo, el comisario se resignó a coger el coche. Fuera había una terraza cubierta con una chapa ondulada, mientras que la cocina debía estar en el interior de la casa que había al lado. Todo ofrecía un aire improvisado y provisional que fue muy del agrado de Montalbano. Entró y se sentó a una mesa. Un enjuto hombre de unos sesenta años, que vigilaba con ojos penetrantes los movimientos de los dos camareros, se le acercó y se le plantó delante sin tan siquiera abrir la boca para saludarlo. Sólo sonreía.
Montalbano lo miró con una expresión inquisitiva.
–Ya lo sabía... dijo entonces el hombre.
–¿Qué es lo que sabía?
–Que después de tanto ir de un lado a otro acabaría aquí. Lo esperaba.
Estaba claro que en el pueblo se había corrido la voz de su viacrucis como consecuencia del cierre de su trattoria habitual.
–Pues bien, aquí me tiene –dijo fríamente el comisario
Ambos se miraron a los ojos. El desafío a lo OK Corral ya estaba lanzado. Enzo llamó a un camarero.
–Pon la mesa para el dottor Montalbano y vigila la sala mientras voy a la cocina. Yo me encargaré personalmente del comisario.
De entremés le sirvió unos pulpitos a la sal que parecían hechos de mar condensado. Se deshacían nada más entrar en la boca. La pasta con tinta de jibia podía codearse dignamente con la de Calogero. Y en la parrillada de salmonetes, lubinas y doradas, el comisario recuperó aquel paradisíaco sabor que temía haber perdido para siempre. Una melodía empezó a sonarle en la cabeza, una especie de marcha triunfal. Se repantigó satisfecho en su asiento, y después respiró hondo.

lunes, 20 de agosto de 2007

Día 8 del tercer ciclo

Hoy tuve mi consulta semanal con la Dra. Arbona. ¡Todo bien! Me hice el examen de sangre temprano en la mañana y, extrañamente, había poca gente en el laboratorio. ¡Serán las vacaciones! Mientras esperábamos los resultados fuimos a desayunar, entré a Allum's, la tienda de discos del Centro Plaza y encontré un estuche nuevo de dos discos con música de Aldemaro Romero, interpretada por varios músicos venezolanos. No me decidí porque costaba 70 mil bolos. Tal vez vuelva a buscarlo, ya sé que está allí. El que sí compré fue uno, nuevo también, de Eduardo Manzanilla, trompetista venezolano. Él era profesor en la Escuela de Música José Lorenzo Llamozas, donde también trabajé unos cuantos años. El disco se llama Ecos y Recuerdos, y está bien bueno. Tiene como invitados a Aldemaro Romero, Saúl Vera, El Pollo Brito y Víctor Mestas.

En la consulta, aproveché de preguntar a la doctora por la gotica de sangre que me quedó manchando la camisa cuando me retiraron la bomba de infusión. No le dio importancia, pero me recomendó que la próxima vez me presionara un rato el reservorio para evitarlo.



La cuarta área del plan de dos años para sanar del libro Sanar es un viaje, de Carl Simonton, es Apoyo Social, y se refiere al "tiempo que pasa usted con la familia y los amigos, o con un psicoterapeuta, un sacerdote o un grupo de apoyo", es decir, el apoyo que uno como enfermo recibe. Al leer el término Apoyo Social la primera vez, lo interpreté como apoyo que uno ofrece a otros. Esto podrá ser después, pero es uno mismo quien requiere apoyo emocional mientras está en tratamiento. Dice Simonton a este respecto:
...las personas propensas al cáncer suelen tener el profundo sentimiento de que no se merecen que las ayuden. Es importante que modifique usted su hábito de no pedir nunca ayuda. Si se propone este objetivo, recuerde que lo cumple simplemente pidiendo ayuda.

En este ámbito asegúrese de que sus objetivos no dependan de la iniciativa de otras personas. Por ejemplo, si lo que quiere es pasar más tiempo hablando con sus hijos adultos, no se plantee como objetivo: "Pedir a mis hijos que me llamen una vez por semana", porque tal vez no lo hagan. En cambio, formule su objetivo más o menos de este modo: "Intentar ponerme en contacto con cada uno de mis hijos una vez por semana". Esto depende de lo que haga usted, y no de lo que hagan ellos.

viernes, 17 de agosto de 2007

Días 5 al 7 del tercer ciclo

En estos tres días no pasó mucho en relación a mi terapia: me he seguido sintiendo bien, en general. Todavía tendré que afinar algo la toma de Senokot y de zábila para controlar definitivamente el estreñimiento. ¡Yo creía que ya estaba listo!

Las actividades cotidianas: ir al banco a reclamar unos cobros dobles y triples al pagar con tarjeta de débito y recibir el ticket "transacción fallida", ¡fallida, pero cobrada! Tendré que esperar más de un mes para que me repongan la plata, casi 600 mil en tres operaciones.

El sábado hicimos una cena para despedir a Diego, quien partió para un curso en Río de Janeiro por una semana. El domingo hicimos lo propio en casa de la abuela Zenobia. Enrique, mi hermano, estuvo también celebrando con nosotros el viaje de Diego. ¡Qué bueno que siempre hay algo que celebrar! Salimos como a las 3 y media, después de almorzar, a llevar a Diego al aeropuerto: salía a las 7:30 p.m. Allá lo acompañamos con Raiza, su novia, hasta que entró al área de embarque.

jueves, 16 de agosto de 2007

Día 4 del tercer ciclo

Esta cajita contiene mis medicamentos para un mes, la mayoría de los cuales me fueron entregados por el IVSS: 8 ampollas de Oxaliplatino, 20 ampollas de 5-Fluorouracilo, 4 ampollas de Ondansetron (Kytril), 4 ampollas de Dexametasona, 4 ampollas de Ranitidina, 12 tabletas de Anzemet (Kytril), 12 tabletas de Dexametasona. Las 16 ampollas de Leucovorina no están porque debo mantenerlas en la nevera. La cajita que dice LexeL contiene la aguja con la que me conectan al catéter para la aplicación cada 15 días. Se puede hacer click en la imagen para verla a mayor tamaño.



Hoy salí a almorzar con mis panas del Pedagógico de Caracas: Rebeca, Gioconda, Fátima y Henry. Hace bastante tiempo que no nos reuníamos los cuatro. Sí había hablado con cada uno de ellos por separado, pero no en grupo. Por supuesto, teníamos muchos chismes que echarnos. Rebeca propuso que fuéramos al Restaurant Med, que le gusta mucho, y que queda en Los Samanes, relativamente cerca de su casa. Al llegar allá, resultó estar cerrado por remodelación, aunque se ve como que el cierre fuese definitivo. Como el restaurant está en un pequeño centro comercial ("Las Colinas"), había otros lugares interesantes donde comer, entre ellos una pizzería que parece que es bien buena, y un restaurant libanés, pequeñito y bien agradable, que fue donde nos quedamos. Sahara, se llama. Allí comimos sabroso, compartimos un vinito y conversamos más sabroso todavía. Al final del almuerzo, me enteré que estábamos celebrando -con retraso- el cumpleaños de Henry que fue a comienzos de mes, y el mío que fue en junio, cuando estaba recién operado. Salí de allí con una torta portuguesa buenísima y una botella de Oporto, que había llevado Fátima, quien había entendido que ellos cuatro almorzarían juntos para luego ir a visitar al convaleciente. La torta era para la merienda en mi casa.

Hace varios días que me resisto a una gripe que me está rondando: Carmen, Jorge y Diego están engripados desde hace casi una semana, los muchachos son quienes la han sufrido más fuerte. He sentido a ratos una pequeña molestia en la nariz, pero no ha pasado de allí. Antes de acostarme me estoy tomando una taza de té de jengibre, a ver si me ayuda.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Día 3 del tercer ciclo

Hoy salí temprano a la Unidad de Quimioterapia estimando que al llegar allá, la bolsita de suero que estaba dentro del bolso de la bomba de infusión ya estaría vacía. Al levantarme en la mañana no quedaba mucho ya. Como luego de retirada la bomba, iría al Hospital Domingo Luciani a buscar los medicamentos que me entrega el Seguro Socal, y no tenía suficiente hielo en la nevera para la cavita donde tengo que colocar algunas de las ampollas que me entregan, pasé por una panadería cercana a comprar una bolsa. Iba con Carmen y Jorge que me acompañaban. Me bajé, me dirigí a la nevera de la panadería, tomé la bolsa con las dos manos y cerré la puerta de la nevera. En ese momento el montón de puyazos que sentí en las manos me recordaron al Oxaliplatino que tenía todavía en el cuerpo. No hallaba qué hacer con el hielo sin soltarlo al suelo, cuando llegó corriendo Carmen, que se acordó después de que salí del carro de que yo no debía tocar nada frío, ni siquiera meterme en la nevera a buscar la bolsa. ¡Susto!

Como al llegar a Arsuve, todavía quedaba un fondito de suero, busqué dónde sacar unas fotocopias que necesitaba para el trámite de las medicinas en el Domingo Luciani, acompañé a Carmen y Jorge a hacer algunas compritas en el Centro Plaza... y todavía quedaba suero. Recordé que necesitaba aclarar algo con la señora de la administración de Arsuve, en relación con la cobertura de las aplicaciones de quimioterapia por parte de mi seguro, y fui a hacerlo. Total que a las 12 m. todavía quedaba un fonditico. Subí a preguntar si ya podrían retirármelo. Vanessa me atendió, amable como siempre, y pulsando unos botones en la bomba verificó que todavía faltaban 15 minutos. Me senté a esperar y en un ratico me la retiró. Había mucha gente en la Unidad a esa hora. Me puso mi carga de heparina para evitar que el reservorio y el catéter puedan taparse, y salimos de allí. Al salir noté una gotica de líquido claro marcándose en mi camisa. Unos minutos más tarde en la manchita en la camisa ya había sangre. No pareció salir más, así que no le di importancia. Siendo ya más de las 12:30, en lugar de ir directamente al hospital, decidimos ir a almorzar primero. Fuimos a Pastissima, una venta de pastas frescas que tiene una terracita bien agradable para comer, y que ya hemos visitando varias veces en nuestras andanzas por La Floresta. Está en Chacao, frente a la Pastelería Danubio, y detrás del Centro Mata de Coco. Ónix, la esposa de Jorge trabaja por allí cerquita, así que nos acompañó también. Siempre tienen algo bueno allí: comimos Pasticho de hongos (Jorge), Rissoto de espinacas con salmón (Carmen), fetuccine nero al azafrán, que viene con calamares y camarones (Ónix) y Raviolis de ajoporro con salsa de tomate y verduras frescas, ¡sanito! (yo). Todo muy rico como siempre. Al salir de de allí, a las 2, e ir caminando hacia el estacionamiento, salió otra gotica de sangre manchando mi camisa de nuevo. Pensé que al llegar a la casa llamaría a la Dra. Arbona si la cosa seguía, pero no pasó de allí. Buscamos la Cota Mil para llegar hasta El Llanito. Afortunadamente estaba bastante despejada y llegamos rápidamente.

En el hospital no había casi nadie esperando por atención, así que allí todo fue rápido también. Me entregaron todo lo que necesitaba. Lo que no me darán y que tendré siempre que comprar en farmacia es la Dexametasona, la Ranitidina, los sueros y los macrogoteros, que son realmente poco costosos. Como a partir de hoy se cuentan 28 días para la próxima entrega, pero aceptan que vaya hasta 5 días antes, para el quinto ciclo, que comienza el 10/09 podré ir el viernes 7 y ya no tener que pedir prestado de allí en adelante.

martes, 14 de agosto de 2007

Día 2 del tercer ciclo

Hoy termino de confirmar que el calambre en la mandíbula no tiene nada que ver con el frío. Al dar el primer mordisco a una arepa -caliente, por supuesto- en el desayuno (en casa, no en Arepa Factory) volví a sentirlo. Definitivamente no es esa la sensación producida por el frío y el oxaliplatino en mi cuerpo. Tal vez la reacción al frío sea sólo la carrasposidad en la garganta que he sentido al tomar bebidas frías. Tampoco creo que el calambre se deba a algo relacionado con mis dientes, como sugiere Ronald (Tibu) en alguno de sus últimos comentarios, pues no lo he sentido sino en los primeros días de cada ciclo. Pareciera que sí tiene que ver con alguno de los medicamentos.

El estreñimiento (¡otra vez el temita desagradable y poco elegante de escribir - y de leer!) ahora sí está controlado. Creo que en el primer ciclo se debió sobre todo a que mi colon todavía no estaba del todo recuperado y tenía lo que llaman "pereza intestinal", que aún con el Milpar, el laxante que estaba tomando, y las cápulas de sábila como refuerzo no fue suficiente. En el segundo ciclo ya la cosa fue mejor, y en el tercero no ha habido ningún problema. La sábila la empecé a tomar la noche anterior al día 1, y la tomé también las dos siguientes noches, y el Senokot que me indicó la Dra. Arbona lo he tomado en días 1, 2 y 3 cada 12 horas, a las 7 a.m. y 7 p.m. Ya a partir del día 4 no pienso tomarlos más, y veré como va la cosa. ¡Ah! el All Bran con el que desayuno con frecuencia (mezclo el original con el de avena y miel, o el de linaza que son muy sabrosos) seguro que ayuda también, al igual que la abundancia de ensalada y de frutas que estoy comiendo.

Como ayer terminó mi aplicación tan tarde, hoy llegué a la Unidad de Quimioterapia a las 2 p.m. Siendo la aplicación sólo de Leucovorina y el "bolus" de 10 minutos de 5-Fluorouracilo (el Oxaliplatino se aplica sólo el día 1), fue algo más corta. Además, leyendo el libro de Armstrong Mi vuelta a la vida, y escuchando musiquita en mi Zen (Chano Domínguez, un pianista de jazz-flamenco), se me fue más rápido todavía. Antes de las 5 p.m. ya estábamos saliendo, y eso permitió que nos ahorráramos las colas de las horas pico. Llegamos a la casa en un ratico.

En la noche sigo teniendo que levantarme más o menos cada dos horas a orinar, por el suero que voy recibiendo de la bomba de infusión. Y como debo tomar mucha agua, cada vez que me levanto me tomo un vaso. ¡Uno se acostumbra! Ya la Carmen ni se entera cuando me levanto.


Después de la invitación que hice ayer, Valeria y Mariaga, se animaron a mandar sus comentarios a través del blog, ¡gracias, queridas sobrinas!, y comenzó a producirse también un intercambio entre ellas y Tibu (Ronald Sosa), quien parece que intimida por sus ocurrencias (a Julia también le pasó). Lo cierto es que Tibu se ha mostrado absolutamente solidario y consecuente, como lo dice Mariaga. Tal vez nunca te lo he dicho, Tibu, pero ¡te lo agradezco profundamente!

lunes, 13 de agosto de 2007

Día 1 del tercer ciclo

Lunes 13/08/2007

Hoy comencé mi tercer ciclo pidiendo fiao. Cuando el Seguro Social me entregue los medicamentos (espero que el miércoles) podré pagar la deuda. Todo sigue bien. El día fue muy largo. De nada me sirvió hacerme los exámenes de sangre ayer, pues aunque mi cita estaba pautada para las 11:15 finalmente fui atendido por la Dra. Arbona a las 12:30. Yo sabía que a veces tendría que esperar mucho, así que nos vamos preparados para esperar con libros, periódicos, Carmen se lleva un librito de pasatiempos, de Sudoku, que le encantan. Sabemos, por otra parte, que la mayoría de los pacientes están más enfermos y más débiles que yo, así que ¿de qué me voy a quejar? Mal podría pretender que me pasen de primero. La Dra. me encontró muy bien en el examen físico y los valores sanguíneos completamente normales. Lo único, que subí algo de peso, y si subo más tendrá que aumentarme las dosis. Tendré que parar un poco el pico para que eso no ocurra. La dosis la calculan por área corporal y para hacerlo usan unas tablas que toman en cuenta el peso y la estatura.

La aplicación de la quimioterapia comenzó, pues, a la 1 p.m. Creo que el goteo fue más lento de lo debido, porque en los dos ciclos anteriores duró unas tres horas, y hoy fue de cuatro. Me conectaron a mi bombita de infusión, y antes de irme, comenzó a sonar un pitico. La bomba tiene una pantallita donde podía leerse "oclusión". Lisbeth la revisó, pulsó varios botones, y decidió cambiarla. Conectó la nueva y después de una espera de cinco minutos para asegurarse de que todo estaba bien, me dijo que podía irme. Dentro del bolso de la bomba siempre hay uno o varios números de teléfono para comunicarme en caso de emergencia. Salimos pasadas las 5 y nos encontramos con toda la cola propia de esa hora.

Resulta que el calambre en la mandíbula que atribuí el día 1 del primer ciclo a lo frío de una uva, no tiene nada que ver con eso: hoy volví a sentirlo al masticar unas nueces y avellanas que no estaban frías en absoluto. Me ocurrió sólo con las primeras, ya después pasó.




Al recibirme en la unidad de quimioterapia, Lisbeth me dijo que buscando otra cosa en Internet se había topado con mi blog, ¡qué sorpresa! Me dijo que leyó las primeras entradas, no todo, y que le pareció muy interesante. Al regresar a mi casa busqué "folfox" en Google y apareció Mi quimioterapia (Folfox 4) en la primera página de resultados. No sé si tenga que ver con el número de lectores, pero sí sospecho que habrá otros, además de Ronald Sosa, quien ha enviado sus comentarios a todas las entradas del blog (¡Gracias, Tibu!); Julia Machmud, quien se animó a hacerlo cuando la mencioné en relación con la sopa de patas de pollo y el jugo de tomate de palo (también me consigue las cápsulas de sábila, ¡un millón!); mis sobrinas Valeria y María Gabriela, que no han mandado sus comentarios por aquí, pero me han escrito a mi correo desde Chicago y Wellington, Florida, respectivamente; Gioconda Vivas y Henry Marcano, mis panas del Pedagógico de Caracas. Invito a mis demás lectores (si los hay) a mandarme unas letricas de vez en cuando, aunque sea para saber que están allí.




La tercera área del plan de dos años para sanar del libro Sanar es un viaje, de Carl Simonton, es Ejercicio:
El ejercicio es importante, pero uno de nuestros mayores problemas es conseguir que los pacientes no se pasen, ya que tienden a empeñarse en exceso en cumplir programas demasiado ambiciosos y rígidos.

Póngase como meta ejercicios que le guste hacer y que vaya a continuar haciendo. Establezca dónde quiere estar dentro de dos años, y empiece a avanzar con mucha calma y suavidad en esa dirección.

Lo que usted quiere es estimular sus mecanismos inmunitarios mediante el ejercicio, no agotarse haciendo demasiado y excesivamente rápido. Aprenda a ir entrando suavemente en su sesión de ejercicios y a prestar atención a la respuesta de su cuerpo. Los primeros noventa segundos de cualquier sesión de ejercicio físico son los más importantes, porque si en ese tiempo usted ya se agota, no podrá continuar. Entonces sea especialmente suave y preste atención al empezar la sesión.
La técnica más eficaz que he usado conmigo mismo y con mis pacientes a lo largo de años es iniciar una conversación cuando empiezo a hacer ejercicio (con frecuencia, la conversación es conmigo mismo, ya que suelo hacer ejercicio solo).

[...]

En este momento le conviene concentrarse en la estimulación de sus sistemas curativos mediante el ejercicio, no en un condicionamiento físico amplio. Sentirse bien durante la actividad física y después de ella es de primordial importancia. ¡Recuerde que la incomodidad y el dolor son señales de que debe disminuir el ejercicio y detenerse!

domingo, 12 de agosto de 2007

Día 14 del segundo ciclo

Domingo 12/08/2007

Esta mañana fui a hacerme los exámenes de laboratorio para la consulta de mañana. A eso de las 9:30 a.m. estábamos en la clínica. No es tan placentero tener que salir al laboratorio un domingo en la mañana, pero tiene la ventaja de que no hay nadie, mientras que los días de semana hay que hacer largas colas, y los resultados se tardan más. La idea de hacerlo los domingos no fue mia, sino de la Dra. Arbona, de manera de llegar con los resultados el lunes temprano, y poder comenzar la quimioterapia a una hora razonable. Lo malo es que cobran un 50% más que los días normales.

De allí nos fuimos a desayunar (mi hijo Diego nos acompañó) a Arepa Factory, una arepera excelente que me recomendó mi hermano Enrique, quien tiene su negocio en Los Palos Grandes desde hace varios años y se conoce muy bien toda esa zona. Allí se puede comer arepas de salmon y queso crema, pez espada ahumado con tomate y aceite de oliva (una de las que se comió Diego), queso de cabra fresco (la que se mandó la Carmen), queso planchado (la mía), capresa romana (con queso telita, tomate seco y rúgula), además de las más tradicionales de queso guayanés, queso amarillo, la "pelúa" (queso amarillo y carne mechada), etc. A las 11 nos llegamos hasta La Estancia a ver un concierto de la Orquesta de Guitarras de Venezuela en homenaje a Antonio Lauro. De manera que pudimos combinar la toma de sangre con los placeres gastronómico y musical.

Aproveché de subir a la Unidad de Quimioterapia para confirmar si podrían prestarme los medicamentos de este ciclo hasta que el IVSS me los entregue el miércoles. Blanca me dijo que no hay problema, que me lleve los frascos de suero y los medicamentos de la premedicación, que ya tengo comprados.

sábado, 11 de agosto de 2007

Día 13 del segundo ciclo

Sábado 11/08/2007

Hoy subimos al Ávila. No caminando, sino en el Jimny de Diego, un rústico de bolsillo, pero nos llevó a Galipán y nos trajo. Allá arriba sí caminamos bastante. Mientras subíamos me preguntaba qué podía hacer en Galipán quien no podía comerse un sandwich de pernil, pero en el merendero nos encontramos con que además de los sandwiches había también unos bollitos de hallaca buenísimos, y unas cachapas de hoja que no estaban tampoco nada mal, acompañados de chocolate caliente. Aunque el día amaneció algo gris, mientras subíamos aclaró bastante. Caminar por allá arriba siempre es sabroso, y por momentos se veía el mar bien despejado. El palazo de agua cayó en la tarde cuando ya estábamos en casa, afortunadamente.



Siguiendo con el plan de dos años para sanar del libro Sanar es un viaje, de Carl Simonton, el área Propósito en la vida, se refiere a:
las actividades que responden a la pregunta «¿Por qué estoy aquí?», y que pueden incluir su ocupación, su papel en la familia, sus actividades espirituales o cívicas o cualquier otra cosa que le proporcione una razón para vivir o entusiasmo por la vida.

Algunos pacientes identifican su trabajo o su profesión como su principal propósito en la vida, pero muchos otros no. Quizás usted considere que el propósito más profundo de su vida es su hobby, o su trabajo voluntario, o sus amigos, o su familia.

Algunas personas piensan erróneamente que tienen que convertirse en alguien diferente, que deben incluir en su vida metas nuevas y más «nobles». En realidad lo que tiende a aparecer se relaciona con lo que ya estamos haciendo... no por accidente estamos donde estamos. Ya nos encontramos en el camino, simplemente necesitamos tener más conciencia de ello, volver a enfocar nuestro pensamiento y sintonizar bien con él. Es probable que un hombre que identifique su propósito con su trabajo necesite descubrir qué partes de su trabajo significan más para él y buscar maneras de dedicarles más tiempo. Una mujer cuya vida está centrada en ser una buena madre puede deprimirse en el momento en que vea que sus hijos ya se las arreglan solos. Pero una de las partes más importantes de la función maternal es ofrecer modelos, simplemente a partir de cómo vive la madre su propia vida. Así puede continuar siendo madre en un nivel más profundo.

jueves, 9 de agosto de 2007

Día 12 del segundo ciclo

Viernes 10/08/2007

Fui al Hospital Domingo Luciani a buscar mis medicamentos para los próximos dos ciclos, pero no pudieron entregármelos. Tengo que volver 28 días después de la última entrega, o a lo sumo unos 4 días antes. O sea, que nuevamente tendrán que prestármelos en Arsuve para el ciclo 3, y reponerlos cuando me los den allá. Pienso ir el miércoles, con lo que acortaré unos días de los 28, y tal vez para la próxima vez pueda lograr que me los den antes de empezar el ciclo 5, para no tener que seguir pidiendo prestado. De todas maneras, la gente de Arsuve no se enrolla con eso. Mientras los tengan, no tienen problema en prestarlos. Lo que sí tengo ya son los sueros, los macrogoteros y la premedicación, que no me dan en el Seguro Social. Todavía tengo que conseguir el Kytril que no se encuentra en cualquier farmacia. Lo buscaré en Locatel.



Revisando el folleto La quimioterapia y usted, del National Cancer Institute, me encuentro en la sección Infección:
La quimioterapia puede hacerlo más propenso a contraer infecciones. Esto sucede porque muchos medicamentos contra el cáncer afectan la médula ósea, dificultando la producción de glóbulos blancos, las células que luchan contra muchos tipos de infección.

¿Qué puedo hacer para prevenir las infecciones?
  • Lávese las manos a menudo durante el día. Asegúrese de lavarlas antes de comer, después de usar el baño y después de tocar animales.
  • Manténgase lejos de personas con enfermedades que usted pueda contraer, tales como resfriados, gripe, sarampión o varicela.
  • Trate de evitar las multitudes. Por ejemplo, vaya de compras o al cine cuando sea menos probable encontrar los almacenes o los teatros muy llenos.
  • Aléjese de niños que hayan recibido recientemente vacunas de virus vivos com varicela o polio oral, puesto que pueden ser contagiosos para las personas con bajos recuentos sanguíneos.
  • No se corte ni arranque las cutículas de las uñas.
  • Tenga cuidado de no cortarse ni pincharse cuando use tijeras, agujas o cuchillos.
  • Limpiar las cortaduras y raspaduras inmediatamente y todos los días hasta que cicatricen, con agua tibia, jabón y un antiséptico.
  • Utilice una afeitadora eléctrica en vez de hojillas de afeitar, para evitar cortaduras en la piel.
  • Mantenga un buen cuidado bucal.
  • No se saque ni se rasque las espinillas.
  • Evite el contacto con las cajas sanitarias de animales, jaulas de pájaros y peceras.
  • Evite el agua estancada, por ejemplo en las fuentes para aves, floreros o humidificadores.
  • Utilice guantes protectores en jardinería o al asear a otros, especialmente a los niños pequeños.
  • No se aplique ninguna inmunización, como por ejemplo vacunas para neumonía o gripe, sin consultar primero con su médico.
  • No coma pescado, productos de mar, carne o huevos crudos (nada de sushi, cebiche ni ostras, entonces).

miércoles, 8 de agosto de 2007

Día 11 del segundo ciclo

Jueves 09/08/2007

En otro momento de este blog comenté algo del capítulo El plan de dos años para sanar del libro Sanar es un viaje, de Carl Simonton. Él estructura este plan en seis áreas:
  1. Juego,
  2. Propósito en la vida,
  3. Ejercicio,
  4. Apoyo social,
  5. Nutrición y
  6. Pensamiento creativo
y propone el establecimiento de metas a 3, 6, 9, 12 meses, y así cada tres meses hasta cubrir dos años, comenzando por una sola área, la que resulte prioritaria para cada quien, para los tres primeros meses, y agregando una nueva área, la siguiente en importancia, cada tres meses, de manera de ir cubriendo poco a poco las seis e ir así, cumpliendo un plan para el mantenimiento de la salud física y mental. Las metas deben ser cómodas y agradables de lograr. En ningún caso debe uno sentirse obligado a cumplirlas, sino agradado de hacerlo. En cada área buscar actividades variadas que nos gusten, no tareas que nos forcemos a lograr a toda costa.

En el área Juegos, por ejemplo, dice:
Cualquier actividad que produzca un sentimiento de alegría o a la que pueda considerar «divertida».

A muchos pacientes les sorprende comprobar que éste es un ámbito en el que resulta muy difícil establecer objetivos. En nuestra cultura se subvalora el juego [...] y sin embargo, es uno de los componentes clave de la creatividad, y la creatividad es esencial para el proceso de sanar.

Como un ejercicio divertido, y a la vez, como una manera de dar el primer paso, empiece a hacer una lista de cuarenta actividades lúdicas. Es importante que tenga una larga lista de opciones porque, en general, cuánta más necesidad tiene uno de jugar, más difícil es que se le ocurra algo divertido para hacer. Recuerde que lo que le parece divertido un día no le dará necesariamente la misma sensación al siguiente. Una mujer me comentó que para ella, cocinar es un trabajo si tiene que darse prisa para preparar la cena de la familia después de haberse pasado el día en la oficina, pero es un juego cuando está de vacaciones y puede ponerse a probar nuevas e interesantes recetas. Además, lo que es divertido para una persona puede no serlo para otra, de modo que no se limite a enumerar cosas a las que generalmente se considera un «juego», anote aquellas que a usted le dan más placer. Y, finalmente, cuidado con tomarse el juego como si fuera otro trabajo: todos hemos visto en las canchas de tenis las caras hoscas de personas que preferirían morirse ante que perder.
Y presenta una larga lista de actividades hecha con la colaboración de sus pacientes del Simonton Cancer Center, entre las que están:
  • visitar a los amigos,
  • jugar a las cartas,
  • trabajar en el jardín,
  • bordar,
  • coser,
  • nadar,
  • hacer crucigramas,
  • hacer cotufas,
  • pintar,
  • caminar por la playa,
  • saltar a la cuerda,
  • mirar un programa humorístico de televisión,
  • aprender a cultivar bonsais,
  • sentarse en la terraza de un bar,
  • hacer cálculos mentales,
  • jugar al escondite,
    ...y una larguísima lista más...

Día 10 del segundo ciclo

Miércoles 08/08/2007

Hoy recibí por Ipostel unos folletos que había solicitado hace varias semanas al Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute - NCI: http://www.cancer.gov/espanol). En su página ofrecen abundante información, algunos documentos que pueden ser consultados en línea, y otros que pueden solicitarse gratuitamente por correo. A continuación algunos de ellos:
Estoy empezando a leer Mi vuelta a la vida - Cómo gané el Tour después de superar el cáncer, de Lance Armstrong. Una historia apasionante. No lo había podido encontrar en librerías de Caracas, pero pude comprarlo por amazon.com: http://www.amazon.com/gp/product/8466311521/002-9677391-5734465
Dos parrafitos del último capítulo:
Todos nos enfrentamos de un modo distinto al fantasma de nuestra muerte: unas personas la niegan, otras rezan y otras se distancian bebiendo tequila. Yo me sentí tentado a hacer un poco todas esas cosas, pero creo que se supone que debemos enfrentarnos a ella con los ojos bien abiertos y armados de coraje. La definición del valor es: la cualidad del espíritu que nos permite enfrentarnos al peligro con firmeza y sin temor.

Es un hecho que los niños que padecen cáncer tienen un porcentaje de curaciones muy superior al de los adultos, y me pregunto si el motivo será su valentía natural, inconsciente. A veces los niños pequeños parecen más capacitados para superar el cáncer que los adultos. Son personajes pequeñitos pero muy decididos, y no hay que darles grandes charlas preparatorias, pero los adultos saben demasiado sobre el fracaso y son más cínicos, más resignados y más temerosos. Los niños dicen: «Quiero jugar. Así que pónganme bueno pronto».

Día 9 del segundo ciclo

Martes 07/08/2007

Hoy recibí de Mariflor, una amiga de Julia (los amigos de mis amigos son mis amigos), un correo en el que me comenta una revista que salió en el Universal del pasado sábado 4 de agosto, E-Temas Salud, sobre el tema Cáncer, Nuevas Esperanzas. No compré el Universal el sábado, pero pude encontrarla en la versión digital del diario, en http://www.eluniversal.com/estampastematica/archivo/salud040807/index.shtml. Está bien interesante. Los artículos que aparecen son:
  • Lo nuevo en quimioterapia
    El tratamiento de soporte, hoy en día parte integral de la quimioterapia, no tiene ninguna acción sobre el cáncer. Su propósito es, única y exclusivamente, ayudar al paciente a tolerar las drogas que sí van a combatir la enfermedad.
    Actualmente los pacientes cuentan con medicinas de soporte que actúan para subir los glóbulos blancos, los glóbulos rojos o las plaquetas, los cuales tienden a bajar también como consecuencia de la quimioterapia, así como para aumentar el apetito, disminuir la inflamación de la mucosa de la boca y la faringe y aliviar los dolores de huesos enfermos, entre otras manifestaciones. “Hoy no se justifica no acompañar un medicamento con su contraparte de soporte”.

  • Psiconeuroinmunología: la salud desde otra perspectiva
    La imaginación activa, la nutrición, el ejercicio físico y la relajación se combinan efectivamente en la psiconeuroinmunoterapia para activar el sistema inmune y luchar contra las enfermedades de alto riesgo como el cáncer.
  • La vida después del cáncer
    Sí es posible tomar nuevos aires luego de padecer una patología celular. Cambios de actitud, hábitos saludables y apoyo psicológico y familiar son algunos ingredientes que ayudan a sobrellevar los temores de que la enfermedad vuelva a aparecer
  • Alternativa oriental
    Cada vez más personas recurren a terapias no convencionales para enfrentar el cáncer o sus secuelas, a pesar de la existencia de opiniones encontradas sobre su eficacia. Actualmente, en el lado occidental la tendencia es hacia un abordaje integral de la problemática del paciente combinando la terapia convencional ?quimioterapia, radioterapia y cirugía? con otras complementarias, casi siempre con la finalidad de sobrellevar los efectos secundarios de las primeras.
  • Un pecado saludable
  • Prevenir es más fácil
    en esta sección aparece una nota sobre el Programa AstraZeneca Oncología (PAZO) que, de manera gratuita, brinda asistencia al paciente con cáncer y a sus familiares.
No tiene desperdicio.

lunes, 6 de agosto de 2007

Día 8 del segundo ciclo

Lunes 06/08/2007

Hoy tuve mi control semanal con la Dra. Arbona. ¡Todo bien! Los resultados de mis valores sanguíneos son totalmente normales. Aún sin la aplicación de las vacunas de Granocyte mis valores de plaquetas y leucocitos están muy bien (según el esquema original me corresponderían cuatro vacunas entre los días 7 y 10; no harán falta tampoco este segundo ciclo).

Hoy me topé nuevamente con la amiga -Mary- que terminó recientemente su Folfox, y ya le dijo su médico que puede retirar su catéter. ¡Qué felicidad!



Algunas precauciones:
Como al estar en tratamiento de quimioterapia las defensas pueden bajar, hay que tener sumo cuidado de evitar cualquier posible infección, herida, contaminación, etc. Para ello:
  • Dejar cualquier tratamiento odontológico para después de terminar la terapia (salvo verdaderas emergencias). Hasta una limpieza dental puede hacer que pasen bacterias al flujo sanguíneo. Antes de operarme me estaban trabajando unas coronas. Recientemente se me cayó una de las temporales que tenía ya puesta y tuve que ir a que me la colocaran nuevamente, pero el resto del procedimiento tendrá que esperar a enero.
  • No comer nada crudo en la calle, ni siquiera en restaurantes, y mucho menos en puestos callejeros de perros calientes y hamburguesas. Yo siempre he sido muy confiado en mi estómago de hierro y no me importaba tomarme un jugo de naranja en un puesto callejero al bajar del Avila, o comerme un perro caliente en la calle con ensalada y demás salsas, que me encantaban. Ahorita me pongo medio paranoico y me pregunto ¿con qué agua lavaron ese repollo?, más aún: ¿lavaron ese repollo? En los restaurantes, evito hasta las ensaladas; en un buen restaurante se supone que cuidan muy bien la higiene de los alimentos que sirven, pero prefiero comerme las ensaladas en mi casa donde sé cómo se lavaron las lechugas, cuánto tiempo estuvieron en remojo en agua con vinagre. Es mejor evitar cualquier riesgo.
  • En los baños públicos (aún los de las clínicas) me aterroriza ver con qué frecuencia los señores (me imagino que las señoras serán más cuidadosas) salen del baño sin lavarse las manos. Y con esas manos tocan la manilla de la puerta que yo mismo voy a usar para salir. Ahora trato de abrir la puerta con un pedazo de papel. Me siento como Mr. Monk, el detective germofóbico de la televisión (en realidad es todofóbico), imaginando todas las posibles fuentes de contaminación que nos acechan

Días 4 al 7 del segundo ciclo

Jueves 02 a Domingo 05/08/2007

Reúno en esta entrada los días 4 al 7: todo sigue bien. En este segundo ciclo he tenido todavía menos molestias que en el primero, en el que ya fueron bastante leves.

La novedad fueron las sensaciones asociadas al frío: ya había contado de unos ligeros calambres en la mandíbula al comerme una uva fría (día 1). El día 3, el miércoles pasado, sin pensar ya en la advertencia, al tomarme un té frío sentí la misma carrasposidad en la garganta del día 2 del ciclo anterior. Y en más de una ocasión al tocar algún pollo o pescado que se estaba descongelando (con frecuencia cocino o ayudo en la cocina, cuando es mi esposa Carmen quien lo hace) sentí en la yema de los dedos unos alfilerazos bastante fuertes, diferente a la sensación normal de frío en los dedos.

Algunas notas sobre alimentación:
Como consecuencia de la medicación es muy posible que las defensas bajen significativamente y que en los exámenes de sangre las plaquetas, hemoglobina, leucocitos aparezcan con valores disminuidos. Hay algunos recursos alimentarios para tratar de ayudar al organismo en estas áreas (además de las vacunas que mencioné anteriormente y que son prescritas de acuerdo al estado de cada paciente). Mi amiga Julia desde el principio me recomendó la sopa de patas de pollo y los jugos de tomate de palo (tomate de árbol), y de fresa y mora. También recomiendan el agua de coco. La sopa de patas se puede tomar como consomé, o usar como base para cualquier otra sopa o plato, y es buenísima para las plaquetas.



Sopa de patas de pollo:
  • Se frotan bien con un cepillo, bajo el agua corriente, 8 a 10 patas de pollo;
  • Se dejan en remojo en agua con el jugo de 2 limones por una media hora;
  • Se le hace una buena manicure: se cortan las uñas desde la base, y se exfolian las patas (je, je), es decir se les quita toda la piel áspera y gruesa que las cubre. El limón las habrá ablandado;
  • Se ponen en dos litros de agua fría y se hacen hervir con algo de cebolla, ajo, pimentón y ají dulce, a su gusto. No conviene hacerla muy fuerte de sabor, el sabor de las patas ya es fuerte. Al usarla como base se podrá agregar otros condimentos según el caso. Si es en olla de presión, una hora bastará. Si no, será más tiempo, hasta que estén blandas.
  • Sal y pimienta al gusto.
Para determinar la cantidad a usar para otras sopas, hay que probar la primera vez, pues dependerá de cuan fuerte quede de sabor.



Jugo de tomate de palo:
  • Lave bien los tomates (deben estar maduros)
  • Haga un corte en cruz en el extremo opuesto al pedúnculo (tallito)
  • Elimine el pedúnculo (corte como un centímetro de este lado del tomate)
  • Pele bien los tomates
  • Licue la pulpa resultante, agregando agua hasta obtener un batido sustancioso
  • Cuele y endulce al gusto.
Mi amiga Julia sugiere mezclarlo con gaseosa de colita para disimular el amargo. Carmen, mi esposa, dice que al no quitarle el extremo del tallo es que resulta amargo el jugo. Nosotros lo tomamos tal cual y nos gusta así.

jueves, 2 de agosto de 2007

Día 3 del segundo ciclo

Miércoles 01/08/2007

Fui liberado de la bomba de infusión temprano en la mañana, a pesar de que había empezado hacia las 3 de la tarde. Si la infusion dura 22 horas, debería haber terminado como a la 1 p.m. Sin embargo, a las 8 a.m. ya la bolsita de suero estaba vacía, "chupada" completamente. No sé cuan importante pueda ser que se cumpla el tiempo completo para la efectividad del tratamiento. Preguntaré...

Me encontré en la sala de espera para la consulta con una señora joven que iba para su primer control después de terminar el mismo tratamiento que estoy recibiendo: Folfox 4. Está muy bien, y feliz de haber terminado. Tiene todavía el cateter en su lugar, justamente a la espera de este control que deberá decir que ya no lo va a necesitar.

Lo bueno es que me contó que se lo implantaron bajo sedación completa, es decir, que se despertó cuando ya lo tenía puesto y no se enteró de ninguno de los detalles del proceso que conté en la primera entrada del blog: "Comenzando...". Por supuesto que ya tengo el nombre y el número del consultorio del cirujano que se lo puso para que me lo retire a mí. Si se puede hacer de esa manera, lo prefiero mil veces. No es propiamente anestesia general, es uno de esos "cocteles" como los que se usan para colonoscopia o gastroscopia (no dejen que se las hagan despiertos. Nunca me las han hecho así, pero he oído los cuentos).

El comienzo de su quimio fue muy parecido al mío, me habló inclusive de esa molestia estomacal vaga, difusa, que no termina de ser un dolor de estómago, ni acidez, pero que está allí (en este segundo ciclo ha sido menor, he sido también más conservador con la comida). Hacia la mitad de su tratamiento tuvo una intoxicación por la medicación, que se combinó con una infección coliforme. Le rebajaron la dosis (creo que se la repartieron en dos semanas, en lugar de dársela toda en días 1 y 2, se la dividieron en 1, 2, 8 y 9, o eso le entendí). La trataron para la infección, la hidrataron y pudo continuar de allí en adelante sin problemas. Me cuenta que engordó mucho, que la Dexametasona le producía mucha hambre (en mi no ha tenido ese efecto todavía, o no sé si es que yo he sido comelón desde siempre). Apenas terminó la quimioterapia, hace como un mes, empezó a rebajar naturalmente.

Algunas notas sobre la alimentación:
No sé si he contado que las recomendaciones de mi cirujano fueron: evitar las grasas, los granos -al principio- y moderación con el alcohol. Transcribo a continuación un fragmento del libro de Simonton, "Sanar es un viaje":
La dieta es una parte importante en el proceso de recuperación, porque nuestra capacidad natural de sanar depende de una nutrición adecuada. Las directivas que ofrecemos en el Centro [Simonton Cancer Center, en Pacific Palisades, California] en lo tocante a la nutrición son básicas y bien conocidas.
En resumen, los elementos básicos son los siguientes:
  • aumentar el consumo de fruta y verdura, especialmente frescas;
  • dar preferencia a la carne blanca sobre la carne roja;
  • consumir alimentos ricos en fibra;
  • consumir menos azúcar, menos sal, menos grasas y aceites;
  • cafeína: el equivalente de dos tazas de café por día o menos;
  • alcohol: el equivalente de dos copas (60 gramos de licor) por día o menos.
Obsérvese que se trata de unas directrices generales que dan margen para una amplia variedad de opciones.

(Capítulo 5: El plan de dos años para sanar - el establecimiento de objetivos para la recuperación)