jueves, 27 de diciembre de 2007

Día 10 del duodécimo ciclo ¡úúúúltimo!

Normalmente mi consulta habría sido el día 8 del ciclo, pero en esta ocasión cayó en 24 de diciembre, así que me la fijaron para el 26 (día 10). Llegamos temprano, antes de las 7 a.m. al laboratorio de la clínica. Parecía haber mucha cola, pero apenas abrieron la taquilla, se movió rápidamente. Subí a anunciarme en la recepción de Arsuve y, para mi sorpresa me llamaron a las 8:30, aunque había advertido que no tendría los resultados hasta las 10. La Dra. Arbona me encontró muy bien en el examen físico; subí algo de peso -las hallacas y demás sabrosuras navideñas- pero todo lo demás está bien. Desde el consultorio la doctora llamó al laboratorio y le dieron los resultados por teléfono: todo bien, las plaquetas no subieron tanto como venían haciéndolo en la segunda semana de cada ciclo, pero están en un buen nivel: 138 contra 98,7 de la semana pasada.

La semana próxima tendré mi consulta el miércoles 2 de enero, y ese día la doctora me dará las órdenes para tomografía, colonoscopia y un examen de sangre más completo, y el informe para el cirujano, el Dr. Hoffmann, para que comience la preparación para operarme de la eventración y retirarme el catéter. Eso debe ser a finales de febrero.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Las hallacas

Esta es una imagen de nuestro nacimiento, que montó Carmen como todos los años (no aparece el niño Jesús porque no había nacido para el momento en que se tomó la foto).

El jueves 20 fui con Enrique y Valeria, quien llegó de EEUU la noche anterior, al Mercado de Quinta Crespo a comprar lo necesario para las hallacas. Claro que lo podríamos haber comprado en supermercados, pero allí todo es más fresco y siempre se consigue de todo. Además, ya hace varios años que hacemos la compra allí, donde el ambiente navideño es muy sabroso. Debajo de la del nacimiento, hay algunas fotos tomadas en el mercado.

El viernes 21 lo dedicamos Carmen y yo (y Edith, la señora que nos ayuda dos veces a la semana) a preparar el guiso. Hice llamadas frecuentes a mi mamá para que me recordara los detalles: ella es quien daría su aprobación final. Edith nos ayudó muchísimo con la ingrata tarea de lavar y secar las hojas de plátano (con las que se envuelven las hallacas).

El sábado 22 nos reunimos en familia en la casa de Enrique a la fase final: el armado de las hallacas. Allí participamos: Enrique, su esposa Lulú y sus hijas Carla y Valeria -y Julio, su esposo-; Valentina, la hija de Juan Carlos, que llegó hace pocos días de Viena donde está estudiando, Diego y Jorge, Raiza no pudo ir porque estaba terminando de prepararse para su viaje del día siguiente para Orense (Galicia), y Ónix pasó el día con sus padres. Esta reunión siempre es muy bonita y nos permite conservar una tradición familiar. Conservar vivo el sabor de las hallacas de la familia nos parece también algo muy importante. Este sabor viene de nuestra abuela paterna, Anastasia -carupanera-, que fue con quién mi mamá aprendió a hacerlas hace muchos años. Con el tiempo le fue dando su toque personal, que es el que tratamos de preservar. Afortunadamente, dio su aprobación al guiso y nos felicitó por lo bien que quedó. Por supuesto, las primeras hallacas que salieron de la olla fueron nuestro almuerzo. ¡Riquísimas!

Por ahora no tengo las fotos que tomó Valeria del trabajo de las hallacas. Cuando las tenga las agregaré a esta entrada del blog.

Mientras tanto, unas fotos de las bellezas de ingredientes que lleva el guiso: ají dulce, ajo, pimentón, cebollín, tomate y cebolla (las carnes de res y de cochino no son tan fotogénicas):

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Día 3 del duodécimo ciclo ¡úúúúltimo!

¡Cerrada la rueda!

¡Hoy se terminó! La bolsita de suero amaneció completamente vacía. Tuve que pasar por el banco a depositar un cheque antes de ir a la unidad de quimioterapia, pero seguí de largo porque había una cola muy larga. Carmen se bajó un momentico en la tienda Gina de Santa Mónica a comprarle un gorrito de lana a Raiza que se va el domingo a Orense (Galicia) a visitar a su abuela. Allá estará hasta el 2 de enero. No encontró el gorro, y entonces le compró una bufanda bien calientica. Está haciendo mucho frío por allá.

con Blanca (la Coordinadora)
con Johana
con Lisbeth
Ahora sí seguimos para la clínica. Llegamos a las 10. Después de una corta espera, me retiraron por última vez la bomba de infusión. ¡Última y definitiva, espero!, le dije a Blanca cuando me puso la curita. Me despedí, deseándoles feliz navidad. Al bajar, pasamos por la farmacia a buscar nuestros respectivos protectores gástricos: Omeprazol para mí (lo tomaré hasta que la Dra. Arbona me indique que lo pare), y Lanzap para Carmen.

Antes de llegar a la casa, pasamos por el supermercado a buscar algunas frutas, y otras cosas que nos hacían falta.

En la mañana sentí un ligero malestar estomacal, como de acidez (hace tiempo que no me molestaba). Al llegar, mastiqué una tableta de Tums, y después del almuerzo (ruedas de carite a la plancha y puré de papas -le tuve miedo a la ensalada-), me tomé el antiácido que me había indicado la doctora cuando tuve esas molestias anteriormente. El malestar se pasó pronto.


Algunas reflexiones sobre este final de mi quimioterapia:

La primera, a propósito de una conversación entre Íñigo Balboa, el joven protegido del Capitán Alatriste y el Moro Gurriato, en la novela Corsarios de Levante, de Arturo Pérez-Reverte.
-Pero él es sólo un soldado -objeté-. Un guerrero.
-Un imyahad, sí. Por eso te digo que es sabio. Él mira su espada cada día al abrir los ojos, y la mira cada día antes de cerrarlos... Sabe que morirá y está preparado. ¿Comprendes?... Eso lo hace distinto a otros hombres.
Algo parecido dice Paulo Coelho sobre el guerrero de la luz: siempre está consciente de que la muerte está detrás de sí, y que bastaría mirar por encima del hombro para verla acechando.

El estar consciente de que la muerte siempre es una posibilidad -no se trata de que vaya a ocurrir ya- sino saber que puede ser en cualquier momento, hace que apreciemos cada uno de esos instantes, y que procuremos disfrutarlos, y nos hace buscar activamente ocasiones de disfrute, de celebración, de acercamiento a los seres queridos, de placer, pero también de productividad, sin que ésta constituya una obsesión; de ser y sentirnos útiles.

El enfermo de cáncer -y supongo que el de cualquier otro mal también- tiene que armarse, como Alatriste, pero con conocimiento sobre la enfermedad, con técnicas que le permitan hacer frente a posibles malestares y a eventuales depresiones. Armarse también con nuevos hábitos de vida que reemplacen a los anteriores que hayan resultado negativos, en relación con alimentación, consumo de alcohol, tabaco, sedentarismo/ejercicio, manejo del stress -posiblemente el principal desencadenante del cáncer y de muchas otras enfermedades-, y manejo en general de las emociones y su expresión adecuada y oportuna, es decir, manejo asertivo de las emociones.

En un tono más festivo, otra frase sobre la muerte, ésta de Woody Allen:
No me asusta la muerte, pero prefiero no estar allí cuando ocurra.

Otra reflexión, en relación con la prevención. Mi asistencia a las consultas semanales y a las quimios quincenales, me hizo tener consciencia de la increíble cantidad de gente que padece de cáncer, de todas las condiciones sociales, de todas las edades, mucha más de la que uno se imagina. Recuerdo un slogan que usaba la Sociedad Anticancerosa en ocasión de uno de los Telemaratones que hacían hace años, en la que decía algo así como "Usted o un ser querido puede ser el próximo". Yo nunca pensé que ése podría ser yo, o mi hijo. De allí la importancia de la prevención: a cualquiera nos puede tocar.

La prevención comienza con buenos hábitos de vida, y sigue con exámenes periódicos para despistaje del cáncer: mamografía en el caso de las mujeres; antígeno prostático y tacto rectal -aunque no nos guste-, en el caso de los hombres, colonoscopia tanto en mujeres como en hombres, pues el cáncer de colon puede crecer en total silencio hasta producir una obstrucción intestinal, con mucho dolor y, si ocurre, es porque el tumor ya es muy grande y puede haberse extendido a ganglios cercanos, y hasta haber producido metástasis en otros órganos.

Es muy importante insistir con los médicos cuando experimentemos síntomas que no desaparecen con los tratamientos propuestos, en que ordenen los exámenes que podrían darnos tranquilidad: placas de tórax, tomografías, ecosonogramas, según el caso, o confirmar una formación tumoral que podría atacarse temprano. Supimos de muchos casos de diagnósticos equivocados que hicieron perder meses preciosos de terapia oportuna. Y muchos otros de médicos que restaron importancia a los síntomas expresados por los pacientes, y se negaron a ordenar los exámenes necesarios, con lo que también el paciente perdió tiempo, y el inicio de la terapia, o la intervención quirúrgica se retrasó innecesariamente.

Esto le ocurrió a una amiga en dos ocasiones: en una primera tuvo un ardor en un punto de la boca por mucho tiempo, y la odontólogo que la trataba insistía en que eso no tenía importancia. Cuando por fin se le hizo una biopsia, resultó ser cáncer y bastante avanzado. La operaron y hubo que hacerle transplantes de tejidos de otras partes del cuerpo. No se la trató con quimioterapia. Tuvo seguimiento con un internista y no con un oncólogo (¿recuerdan la nevera dañada y el mecánico automotriz?). Cinco años después comenzó con una tos persistente. Se lo dijo a su médico y le mandó algún tratamiento, pero aunque ella le proponía que le ordenara una placa de tórax, él le contestaba que no hacía falta, que esa tos era pasajera. La tos no pasaba, y cuando por fin se le hizo la placa, nuevamente era cáncer, de pulmón esta vez. La operaron extirpándole parte de uno de los pulmones, y poco después de comenzar la quimioterapia, falleció. Tal vez habría tenido una mejor sobrevida, de haberle hecho caso esos dos médicos y haberle ordenado oportunamente los exámenes que requería. Y el suyo no es en absoluto un caso aislado; ocurre todos los días: lo escuchamos en boca de muchos de los otros pacientes.


¿Qué sigue ahora? Controles periódicos con los exámenes necesarios cuando lo indique mi oncólogo, buenos hábitos de vida: mejor alimentación, más ejercicio, menos stress, o mejor manejo de él. Muchas actividades placenteras: producir muchas endorfinas para mantener sano -y protegiéndome- el sistema inmunológico.

De aquí en adelante no escribiré diariamente, lo haré de vez en cuando, pero el próximo post seguro será el correspondiente a la próxima consulta con la Dra. Arbona, el próximo miércoles 26 de diciembre. Mientras tanto:

¡Feliz Navidad para todos!
y muchas gracias por su apoyo constante.


Anoche Juancho, el yerno de Enrique (esposo de María Gabriela), me envió a través del Messenger esta canción, que resulta ir muy bien en este último día de mi quimioterapia, ante la pregunta ¿y ahora qué? Únicamente le cambiaría el aguardiente y el tequila por buenos vinos:Esta VidaJorge Celedón Y Jimmy Zambrano

Me gusta el olor que tiene la mañana
Me gusta el primer traguito de café
Sentir como el sol se asoma a mi ventana
Y me llena la mirada de un hermoso amanecer
Me gusta escuchar la paz de las montañas
Mirar los colores del atardecer
Sentir en mis pies la arena de la playa
Y lo dulce de la caña cuando beso a mi mujer
Sé... sé que el tiempo lleva prisa
pa' borrarme de la lista
pero yo le digo que:
¡Aaay! ¡que bonita es esta vida!
Aunque a veces duela tanto
Y a pesar de los pesares
Siempre hay alguien que nos quiere
Siempre hay alguien que nos cuida
¡Ayayayay! ¡que bonita es esta vida!Y aunque no sea para siempre
Si la vivo con mi gente
Es bonita hasta la muerte con aguardiente y tequila

¡Brindemos por la vida!, ¡es linda!
Quiérela, quiérela

Me gusta escuchar la voz de una guitarra
brindar por aquel amigo que se fue
sentir el abrazo de la madrugada
y llenarme la mirada de otro hermoso amanecer..

Sé, sé que el tiempo lleva prisa
pa' borrarme de la lista
pero yo le digo que....
¡Ayayayay! ¡que bonita es esta vida!aunque a veces duela tanto
que a pesar de los pesares
siempre hay alguien que nos quiere
siempre hay alguien que nos cuida...
¡Ayayayay! ¡que bonita es esta vida!
y aunque no sea para siempre
si la vivo con mi gente
es bonita hasta la muerte con aguardiente y tequila (bis)



Mi sugerencia de cambiar el aguardiente y el tequila por vino, ocasionó que Raúl Robaina, mi concuñado (hermano de Lulú, la esposa de Enrique), me enviara por intermedio de Mariaga una presentación con el hermoso poema El vino, de Alberto Cortez.

martes, 18 de diciembre de 2007

Día 2 del duodécimo ciclo ¡úúúúltimo!

¡Úúúúltima aplicación, la de hoy segundo día! Ya mañana voy solamente a retirarme la bomba de infusión, y la aguja, claro está.

Hoy llegué a las 12, y enseguida me conectaron a mi suero. Les llevé un regalito a cada uno de l@s enfermer@s: a ellas unos dijecitos hechos con flores naturales montadas en una resina transparente; a ellos unos llaveros en acero inoxidable con forma de la silueta de un hombrecito. Ayer le había llevado a las dos enfermeras que me atienden en la sala de examen otro dijecito a una, y unos zarcillos artesanales a la otra.

El paciente que me antecedió en la lista en la que llevan el orden de llegada era otro Alejandro, Sánchez Luna de apellidos. Quedamos en sillas contiguas y, naturalmente, le pregunté si tenía algún parentesco con Alfredo Sadel (Alfredo Sánchez Luna: Sadel fue un homenaje a Gardel, tomando Sa- de su primer apellido y -del de la sílaba final del apellido del morocho del abasto), y resultó ser primo hermano suyo. El tocayo también fue operado del colon, pero de emergencia, habiendo sufrido una obstrucción intestinal que le produjo muchísimo dolor (¡vuelvo a darle las gracias a aquel bendito sandwich de pernil!). Su terapia no es exactamente la misma que la mía, pero sí muy parecida. A él le aplican el oxaliplatino, la leucovorina y el bolus de 5-fluorouracilo el primer día, se lleva su bomba de infusión y no regresa sino al tercer día a retirársela. No tiene aplicación el día 2, como yo. Conversamos bastante y sabroso. Estaba acompañado por su hija y más tarde llegó su esposa también. ¡Se ve que son una bonita familia!. Los viejos (contemporáneos conmigo, así que entiéndase los viejos de la muchacha: siguen siendo en realidad unos chamos; como decía Pedro Camacho, divertido personaje cincuentón de La Tía Julia y el escribidor de Mario Vargas Llosa, en la flor de la edad: la cincuentena) viven en Margarita desde hace no tanto tiempo, y la hija en Caracas.

Me contó que una prima suya pasó por quimioterapia hace cinco años y que también solicitó los medicamentos en el Seguro Social, pero que la cosa era muy diferente: le pasó, no sé si más de una vez, que al ir a retirarlos le dijeron que no había uno de los medicamentos, el más costoso. Lo que solicitaba de él costaba como 6 millones. Al salir hacia el estacionamiento se le acercó un tipo que le dijo: ¿no le entregaron tal medicamento que necesita y que cuesta 6 millones? ¡Yo se lo consigo por un millón! ¡Qué horror! Y eso tenía que estar pasando con la complicidad de los empleados del hospital. No sé si conté que el personal que trabaja en las computadoras donde se lleva el registro de cada paciente, y de donde salen las órdenes para la entrega de las medicinas en la farmacia oncológica, no son empleados del hospital, sino de una empresa externa. Supongo que encontraron esa forma de controlar aquel tipo de sinvergüenzura. Todo el mundo dice (yo también) que ahora funciona muy bien. ¡Tuvimos suerte Jorge y yo de que eso ya esté resuelto!


Para celebrar este casi-final de hoy, una pieza de Chick Corea, que me parece buenísima, Spain, y más en esta versión de Al Jarreau. La introducción, como seguramente notarán, es tomada del segundo movimiento del Concierto de Aranjuez -para guitarra-, de Joaquín Rodrigo:

lunes, 17 de diciembre de 2007

Día 1 del duodécimo ciclo ¡úúúúltimo!

¡Último ciclo!

La consulta de hoy fue con el Dr. Salazar, que ya me había atendido hace varias semanas por ausencia de la Dra. Arbona. Ya la doctora me había dicho que no estaría ella, ni la Dra. Vivas. Todo bien. Las plaquetas bajas otra vez (sigue el zigzag), pero los demás valores normales. El Dr. Salazar me dio el récipe para llevar a la quimioterapia con una pequeña reducción en la dosis del Oxaliplatino (igual a la reducción que indicó la Dra. Arbona hace dos semanas).

Era muy importante hacerme los exámenes ayer, porque uno de los dos laboratorios trabajaba hasta ayer sábado 15. Supe que los exámenes los entregaron con muchísimo retraso en el laboratorio de la clínica que es el que único que está abierto (además, están teniendo problemas con su sistema informático). Muchos pacientes pasaron a su consulta muy tarde por esa razón, y algunos de los que tenían quimioterapia hoy, especialmente si era larga la aplicación, no pudieron hacerla y quedaron para mañana martes.

Salimos como a las 4, pasamos por El Arabito a comprar para prepararnos sandwiches árabes con chanclich, falafel y kibbe frito. Le llevamos también un chawarma de pollo a Diego, que dice que aquellas cosas son demasiado vegetales para su gusto. Como nos llevó mucho tiempo llegar al Arabito por las colas con que nos topamos, esos sandwiches fueron ya de almuerzo-cena. En la quimio habíamos comido una galleticas para aguantar.

¡Ya empecé el último!

domingo, 16 de diciembre de 2007

Día 14 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Fuimos al laboratorio para mi examen de esta semana, después de desayunar unos pastelitos y café en una panadería cercana.

De la clínica nos dirigimos a la feria del Ateneo, a buscar unos regalitos que vimos el jueves, pero por los que no nos decidimos en aquel momento. Como abre a las 10, y llegamos a las 9:30, nos acercamos al parque Los Caobos, por el que hace mucho tiempo que no pasábamos. Al cruzar por la Plaza de Los Museos, pasamos por todo el centro, donde hay unas alcantarillas dispuestas circularmente. Dos pasos después de salir de esa zona central, oímos unos chorros de agua y al voltearnos nos dimos cuenta de que esas alcantarillas estaban allí porque el círculo central de la plaza es una fuente. ¡Estuvimos a punto de echarnos una tremenda mojada!.

Habíamos leído en el periódico que el parque había sido remodelado. No lo recorrimos todo, pero no lo encontramos especialmente en buenas condiciones. Lo que vimos está más o menos como lo recordábamos. Lo que sí nos pareció interesante fue una exposición ("Lo que el mundo come" de Peter Menzel) presentada en unos paneles fotográficos bastante grandes (unos 3 x 2 metros). Eran unos 6 paneles con grupos familiares de diferentes lugares frente a una mesa con los productos alimenticios de su dieta (recuerdo Ecuador, algún país árabe, algún país africano, Alemania, una familia negra americana). Hace falta un texto que identifique cada una de las fotos; por eso digo "algún país árabe", "algún país africano".

Luego entramos a la feria y compramos lo que habíamos visto el jueves y otras cosas más para regalar. Nos encontramos allí con una amiga ceramista y nos invitó a pasar por su puesto que está en la primera mezzanina (el primer día que fuimos no nos enteramos que había dos niveles más). Subimos y conversamos un rato con ella. Carmen compró allí un cacharrito de cerámica alusivo a la navidad. Metimos en el buzón los tickets de la entrada para unos premios que seguramente no nos ganaremos, como siempre.

Al regreso pasamos por el supermercado Luvebras para comprar verduras, plátano verde y aguacate para el hervido de pescado que íbamos a hacer. ¡Lo hicimos y quedó muy bueno! Me doy cuenta de que percibo poco el sabor ácido: el limón que le puse a mi plato de hervido lo sentí más bien amargo que ácido, y el limón estaba bueno. De todas maneras el desagrado que sentía hace como dos semanas por la comida salada se ha atenuado. Puede deberse esa mejoría a los enjuagues que he venido haciendo con Amosan. La comida no me sabe como siempre, pero me desagrada menos.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Día 13 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Fuimos al Chi-kung. aunque salimos tarde porque Carmen se está sintiendo bastante griposa y la mañana amaneció húmeda y lluviosa. Llegamos casi a las 9 pensando que estarían terminando, pero como había sólo dos alumnas habían hecho una práctica corta. Al llegar nosotros conversamos un rato y practicamos algo de todas maneras. Poco a poco fueron llegando otros miembros de los grupos de pakuá de las 9 y media (los novatos) y de las once (avanzados), y cuando nos disponíamos a entrarle a la merienda, empezó a llover. Caminamos hasta un baño que tenía un techito (todos los kioskos a la vista se llenaron de gente al comenzar a llover). Al rato decidimos irnos a la parte de atrás, y desde allí vimos unos bancos que estaban libres, y como ya no llovía, allá nos fuimos y empezamos a servir los comestibles y bebestibles, y conversamos un buen rato. Allí estaban Tibu y su cuaima (así la llama él; se llama Zulima), por supuesto. Al rato, volvió a empezar a llover y decidimos irnos por la gripe de la Carmen (nosotros dos, los demás se quedaron).

Como a la Carmen le provocaba algo caliente, hicimos una sopa de cebolla gratinada que nos cayó muy bien a todos.

En la tarde vimos un par de películas: Antwone Fisher, dirigida por Denzel Washington, y Picture Perfect, una comedia romántica con Jennifer Aniston que estaban pasando por cable. La primera yo la vi casi completa hace como dos semanas por el cable. Carmen estaba cocinando ese día y cuando llamó a comer, la película estaba a punto de terminar: -¡Ya voy! -¡Que vengas a comer! -¡Ya voy, que está terminando! -¡Que vengas que ya está servido!, y hasta ahí llegué, pero me gustó mucho lo que había visto. Le pedí a Jorge que me la buscara en Internet, y me la consiguió con todo y subtítulos. Me había olvidado de que estaba por allí, y hoy la vimos los dos. Es interesante leer cómo se hizo la película en La Butaca.

La segunda película, entretenida pero menos interesante, la acompañamos con una taza de chocolate caliente.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Día 12 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Jorge salió temprano con Ónix para hacerse sus exámenes de laboratorio para la cita de control que tenía hoy con la Dra. Arbona. Hace tres meses que ella no lo veía, porque en la penúltima consulta, debido a la cantidad de pacientes que había ese día, los redistribuyeron entre varios médicos y Jorge cayó en la lista de la Dra. Vivas. La Dra. Arbona se enteró de que Jorge había estado allí el siguiente lunes cuando yo se lo dije en mi consulta. En la última, estaba disfrutando de sus vacaciones.

Nosotros nos quedamos desayunando y empaquetando unos regalitos que teníamos para la doctora: unos zarcillos muy bonitos que le compramos en la feria del Ateneo, y un nacimiento de pared hecho por Carmen con la técnica del quilt, o acolchado. Cuando ya íbamos en camino, por El Rosal, Jorge nos llamó para avisarnos que ya estaba en la sala de examen. Cuando llegamos a la clínica, dejé a Carmen en la entrada a ver si ella alcanzaba a ver a la doctora, mientras yo iba a estacionar. Cuando yo llegué, todavía estaban en la sala de examen esperando. Unos minutos después llegó la doctora. Se contentó muchísimo de ver a Jorge tan recuperado y ya con cabello, cejas y los cachetes desinflados. Lo encontró muy bien, y le mandó para la próxima consulta, el 18 de enero, exámenes de laboratorio, tomografía, y ahora sí tiene que ponerse la primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B.

Al salir del consultorio me recibió Elizabeth, la señora encargada de la parte administrativa, con la sorpresa de que ya SICOPROSA, el seguro de Intevep, había mandado autorización para todos los ciclos que faltaban: 9, 10, 11 y 12. De manera que ya está todo mi tratamiento cubierto. Tuve que llenar las planillas correspondientes y firmar las cuatro facturas. Por esa parte: ¡cerrada la rueda!

Como Carmen y yo pensamos ir en la tarde al Sambil (centro comercial), decidimos comer en la calle, en lugar de ir a la casa a cocinar. Fuimos entonces los cuatro a Roma Mía, que Ónix no conoció la otra vez que fuimos. Llegamos a las 12:10, y menos mal que llegamos temprano, pues se empezó a llenar rápidamente con gente de diversas empresas que estaban celebrando allí sus fiestas de amigo secreto. Se llenó completamente y estaba lleno de voces, risas y aplausos, mientras intercambiaban los regalos. Comimos muy sabroso otra vez: yo, unos raviolis con una salsa con alcachofas, tomate y tocineta; Carmen, unos tortelloni a la carbonara. No recuerdo qué comieron Ónix y Jorge.

Valió la pena ir temprano al Sambil: llegamos a las 2 y salimos como a las 4 y media, habiendo conseguido varios regalitos que necesitábamos, además de unos libros que compré para mí. Así evitamos las terribles colas de la hora pico de este día.

En Licores Unidos compré un par de vinos para el 24 (Señorío de los Llanos Tempranillo Reserva y Castillo de Molina Pinot Noir -ya compré hace unos días un par de champañas de Pomar: una Brut Nature, y una Demi-sec), unos quesos para la cena de hoy y un lomo embuchado de pavo. Hice la parada obligatoria en la Panadería Mandala para comprar un par de panes gallegos, que los hacen muy buenos allí, y un panqué grande para llevar mañana al desayuno con el grupo de Chi-kung. Llevaré también un panettone que ya tengo en la casa.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Días 10 y 11 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Miércoles 12/12 (día 10)
Esta mañana fuimos a la tiendita de regalos de Corp Group, en La Castellana. Llegando allá, la vigilante nos dijo que la dueña llamó para avisar que no abriría en la mañana. Pensábamos comprar algunos regalitos allí. Decidimos entonces irnos hasta la Feria del Ateneo: como siempre, había buenas opciones para regalar. Compramos unos zarcillos, unas pulseras y algunos adornitos, también un disco, y yo me compré una camisa de algodón de la India (como diría Diego, de las que usaba cuando era hippie).

Al salir de la feria, y dirigirnos hacia el estacionamiento del Teresa Carreño, oímos unos gritos y tambores. Era un grupo de empleados del teatro y de otras instituciones de la cultura que tenían una protesta. Exigían, entre otras cosas, "contrato colectivo ya". Nos pareció que tenían intenciones de trancar la circulación por la calle que pasa frente al complejo y el Ateneo, pero al salir con el carro todavía estaban dentro de las instalaciones con sus tambores y pancartas.

Ya era más de mediodia cuando salimos, y nos encontramos con mucha cola hacia Plaza Venezuela (había llovido fuerte mientras estuvimos en la feria). Cuando pudimos, nos salimos hacia la UCV por los estadios, y volvimos a topar con una cola que casi no se movía. Hacia Los Chaguaramos, la misma cosa. Por fin llegamos a la casa y preparamos unas catalanas buenísimas al horno, con puré de papas y ensalada de repollo y zanahoria.

En la tarde llovió y decidimos no volver a salir.

Jueves 13/12 (día 11)
Después de caminar, darme una ducha y desayunar, fui a Banesco otra vez a ver si había llegado mi tarjeta VISA. Había cuatro personas delante de mí en la cola, por lo que pensé que podría ser más o menos rápido, pero la empleada se echó 40 minutos en los cuatro clientes solicitando chequeras. Por lo menos no perdí ese tiempo: mi tarjeta ya estaba allí, y me la entregaron, ¡por fin!

Del banco salí hacia la casa de mi alumna de Finale, que me había pedido cambiar la clase del viernes en la tarde por la mañana de hoy jueves. Tenía que entregar unas tareas impresas esta tarde y tenía algunas dudas todavía.

Para el almuerzo, Carmen preparó unas pechugas de pollo rellenas con jamón y queso munster (en realidad, pechuga de pavo).

En la tarde salimos de nuevo a comprar regalos. Fuimos al Boleíta Center. No encontramos nada de lo que buscábamos. Volvimos a pasar por la tienda de Corp Group. Antes de entrar al estacionamiento preguntamos, y nos dijeron que ya estaba cerrada. Cierran a las 5 p.m. No creo que intentemos nuevamente. Ya pasadas las 6 de la tarde, naturalmente encontramos bastante cola para el regreso a casa. ¡Paciencia!

martes, 11 de diciembre de 2007

Día 9 del undécimo ciclo (el penúltimo)

En la mañana, después del desayuno, llevé a Carmen a la agencia de Banesco de La Campiña. Había mucha gente en la cola para ser atendidos por las promotoras financieras. Carmen iba a resolver lo de su tarjeta de alimentación de PDVSA. Viendo que con cada cliente se demoraban una eternidad, y que quedaban tantos, la dejé allí, mientras yo iba al otro Banesco en Los Chaguaramos a ver si había llegado mi tarjeta VISA. Había pocos en la cola para solicitar chequeras, que es donde tenía yo que preguntar por mi tarjeta, pero con cada uno se demoraban mucho. Carmen me llamó para decirme que a alguien se le ocurrió atender aparte a quienes iban como ella por la tarjeta de alimentación, así que después de otra clienta iba ella. No esperé más allí, sino que me fui a comprar pescado a la Av. Victoria: ruedas de carite, vieiras, catalanas. De allí volví a La Campiña a buscar a Carmen y todavía tuve que esperarla como cinco minutos.

De regreso en la casa, preparamos unos espaguetis con vieiras y mandarina que vimos en una revista Prevención. ¡Muy sabrosa la receta! La próxima vez le pondremos más jugo y más concha rallada de mandarina.

En la tarde Carmen tenía cita nuevamente con el odontólogo. Allá estuvimos hasta tarde.


Fideos con vieiras, mandarinas y ajonjolí (para cuatro)

1/2 taza de zumo de mandarina
3 cucharadas de salsa de soya
3 cucharadas de mantequilla de maní (
no le puse)
2 cucharadas de aceite de ajonjolí (usé
de maíz)
2 cucharaditas de jengibre fresco pélado y finamente rallado
1/4 de cucharadita de pimiento rojo (
pimentón español en polvo)
2 cucharaditas de cáscara de mandarina rallada
1 taza de guisantes (lo que se ve en la foto son las vainitas chinas, que son planas)
2 zanahorias cortadas en bastoncitos
10 onzas de espaguetis de grano entero
1/2 kg de vieiras
sal
1 cucharada de aceite de colza (igualmente de maíz)
3 cebollines cortados en rajas diagonales y delgadas
  1. En un recipiente, mezcle el zumo de mandarina, la salsa de soya, la mantequilla de maní, el aceite de ajonjolí, el jengibre, la cáscara de mandarina y la mitad del pimiento.
  2. Hierva agua. Añade los guisantes y cuece por 1 minuto. Revuelve y viértelos en otro recipiente que contenga agua fría (conserva el agua caliente para la pasta).
  3. En el agua caliente, cocine los espaguetis. Escurre y salpícalos con la mezcla de mandarina guisantes y zanahorias.
  4. Sazone las vieiras con sal y el pimiento restante. En una sartén, caliente el aceite de colza a fuego alto. Cocine las vieiras en tandas, de 3 a 4 minutos por cada lado.
  5. Coloque la pasta en un plato para servir y encima añada las vieiras y salpique con el cebollín.
Las zanahorias las cociné unos minutos en el jugo que soltaron las vieiras, en lugar de ponerlas crudas. El cebollín lo saltée en aceite.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Día 8 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Llegamos al laboratorio a cinco para las siete: un gentío, la cola larguísima. Subimos a otro laboratorio que está en el mismo edificio que la unidad de quimioterapia, y la cola estaba igual. Carmen bajó a ver qué tal se movía la primera y unos minutos después me llamó para decirme que avanzaba muy rápido. Me fui para allá, y a las 8:10 me estaban tomando la muestra de sangre.

Fuimos a desayunar a la pastelería Saint-Honoré: unos pastelitos dulces que estaban muy buenos (el mío con guayaba y queso crema). Todavía no me provocaban las cosas saladas. Acompañé con té y Carmen con su infaltable marrón claro de la mañana. Junto a la caja había unos sandwichitos mínimos, con la forma y el tamaño de un éclair, pero con rellenos salados: salmón, queso crema y tomate seco (el que probamos): un bocado -literalmente- para cada uno. Muy bueno, pero lo cobran en euros.

A las 10 y cuarto ya tenía mis resultados y me anuncié en la consulta. Me llamaron pasadas las once. En el examen físico la Dra. Arbona me encontró muy bien. Mi peso bajó un poquito, como medio kilo en relación a la semana pasada. Las plaquetas volvieron a subir: 168, sin tomar tanta sopa. La doctora me explicó que con cada aplicación de quimio bajan, y la semana siguiente ya mi cuerpo responde y vuelve a producir plaquetas, y anticuerpos en general. Ya el lunes próximo: ¡la última aplicación!

Almuerzo: de nuevo ensalada de atún (Carmen también siente mal sabor en la boca: el gastroenterólogo le había anunciado que el tratamiento para las amibas le provocaría algunos malestares).

En la tarde fui al Pedagógico a incluirme (y a Carmen) en el ARC, una cobertura complementaria al seguro del IPP-UPEL, al que nunca había hecho caso. Ahora es muy importante tener toda la cobertura que pueda.


En la revista Estampas del Universal de ayer leí un artículo sobre una Una dieta para vivir más y mejor. Ya había visto algo de esto en la columna de Pedro Penzini Fleury, Correr es vivir. Por cierto, él dice que de comenzar su columna en estos tiempos, después de la experiencia que ha acumulado, la titularía Caminar es vivir. Se refería Penzini a intentos de investigadores médicos y farmacéuticos de desarrollar una poli-píldora que permitiera garantizar la cobertura de todas las necesidades de complementos vitamínicos para todas las personas. Se dieron cuenta de que eso es imposible: cada quien tiene necesidades diferentes, de acuerdo a su edad, contextura, alimentación, padecimientos, etc. Pero que sí puede adoptarse una serie de hábitos alimentarios que contribuyan grandemente a lograr el mismo fin. De eso trata este artículo. La recomendación general es: incluir en la dieta almendras, ajo, chocolate oscuro, vino, frutas y vegetales, así como cuatro porciones de pescado a la semana. No suena nada sacrificado, ¿verdad? A menos que no le guste a uno el pescado.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Día 7 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Puesta al día de los relojes de la casa, por el cambio del huso horario -4 GMT a -4:30 GMT: a las 7:02 eran las 6:32. Mi celular aceptaba el cambio, pero unos segundos después volvía a la hora vieja. Cuando lo apagué y lo volví a encender sí mantuvo la hora actualizada.

Desayuno: pancakes con miel y café (no me provocaba nada salado por la desagradable sensación de la lengua).

Vi en TV que Microsoft lanzó un parche para actualizar el huso horario nuevo para Venezuela; las opciones originales no incluían sino horas completas. Al aplicar el parche, en la lista de zonas horarias, en lugar de Caracas-La Paz (-4 horas), aparece ahora La Paz con -4 horas y Caracas con -4:30. Busqué el parche en el sitio de Microsoft, pero el Windows instalado debe ser original (o parecerlo, al menos) para poder bajarlo, instalar el parche y hacer el cambio en la computadora. Con la ayuda de Jorge pude hacerlo.

Después de pelarme la frondosa cabellera (lo hago con una rasuradora Oster que compramos hace tiempo; Carmen me termina de emparejar), y de bañarme, fui a comprar unos encargos de mi mamá para el almuerzo. Ella nos había invitado a comer en su casa con Juan Carlos, mi hermano y mi cuñada Miriam. Preparó un queso relleno que siempre le queda muy bien. Estaba invitada también una amiga brasileña de mi hermana Ileana, muy simpática. Ambas son arquitectas y trabajan en restauración. Tuvieron que viajar juntas en la semana a Coro, en relación con el estado actual de conservación de la ciudad y su condición de patrimonio cultural de la humanidad.

El almuerzo estuvo muy bien y muy grata la conversa. Había un postre helado de parchita con mantecado que estaba muy bueno (me dijeron, no lo probé porque el frío me molesta mucho en la boca). Aunque llevaba la marca Tío Rico, resultó ser hecho en Chile. Yo llevé unos mini turrones El Almendro, de los que la mayoría no eran turrones, sino chocolates (pralines) de varios sabores. Muy sabrosos, pero hubiese preferido turrón de varios tipos.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Día 6 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Fuimos al Chi-kung. El tiempo estaba algo lluvioso; unos minutos después de comenzar tuvimos que mudarnos para un techito que está entre las jaulas de los pájaros, donde terminamos de hacer los ejercicios. Al terminar, el tiempo había mejorado, pero me contó Ronald (Tibu), que más tarde, cuando iban a hacer la práctica de pakuá cayó un palazo de agua, y no pudieron terminar. Fueron a dar al cafetín de las Coro-coras para un buen desayuno criollo (que estaba buenísimo, me contó). El próximo sábado será la última sesión del año, y tendremos una merienda de despedida junto con los grupos de pakuá que se reunen más tarde.

Pasamos por Ferre-total a comprar algunas cosas que necesitábamos para la casa. Luego, por el supermercado Licarch a buscar otras para el almuerzo. Como en los últimos días no me provoca mucho la comida (salvo las cosas dulces y suaves de sabor) pensé hacer una ensalada con atún de lata, papas, huevos sancochados, lechuga, y tomate.

A mediodía, ya en la casa, Carmen me preguntó: ¿...y... tú te pusiste la vacuna de granocyte ayer...? ¡...noooo, se me olvidó...! Salí corriendo a buscarla en la nevera para ponérmela (ya lo hago solo después de que Jorge me enseñó). Tendré que confesarle mi pecado el lunes a la Dra. Arbona.

La ensalada con atún me cayó muy bien, sin nada de vinagreta siquiera.

Después de comer me acosté un rato a leer, y en seguida caí rendido como por dos horas.

Más tarde llegó Jorge con Ónix que habían salido y trajeron comida mexicana de un restaurant que está en el centro comercial Terras Plaza (en Terrazas del Club Hípico), donde tiene su consultorio el odontólogo que está tratando tanto a Ónix como a Carmen. Uno de los días que ella estuvo allá le metió el ojo. Alcancé a probar un pedacito de taco de pollo y otro de quesadilla. No me supieron a mucho, pero Jorge quedó encantado. Me invitó a ir cuando ya mis papilas estén recuperadas. ¡Iremos! El restaurante se llama El Rincón Azteca.

Al final de la tarde estuve poniendo al día este blog.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Días 4 y 5 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Jueves 6/12 (día 4)
De pie a las 5 a.m. para terminar la preparación para la colonoscopia de Carmen. Salimos a las 6 para el consultorio. Cuando me hicieron la mía, en mayo, llegamos a las 7, pensando que era muy temprano y ya había un gentío. En esta ocasión la cosa cambió, porque al Dr. Vethencourt le cortaron las patas en PDVSA, y el atendía muchos pacientes que venían de allá. Tuvimos que apelar a mi seguro de la UPEL, con el que no hubo problema. Fuimos los segundos. Después de que Carmen entró al consultorio, esperamos un buen rato porque el anestesiólogo no había llegado. Finalmente todo salió bien: el colon de la Carmen está limpio y sanito. Sólo le encontró algo de gastritis y le mandó un protector gástrico antes de las comidas, además de un tratamiento para una amibiasis que no sabía que tenía. Salió de allí toda turulata y con mucho frío por la anestesia. Pasó casi toda la tarde durmiendo.

Viernes 7/12 (día 5)
Amaneció lloviendo: con esto y el examen de Carmen de ayer, se me fue la semana sin caminar ni una vez.

Fui al Pedagógico de Caracas a actualizar mi situación en el seguro colectivo IPP-UPEL, pero perdí el viaje: la persona encargada no está yendo sino en las tardes, así que tendré que volver. Sí tuve ocasión, por lo menos, de encontrarme con algunos de mis amigos del Departamento de Arte, y de tomarme un café en el cafetín que tanto frecuentaba antes de mi jubilación.

En la tarde fui a mi clase con mi alumna de Finale. Está terminando los trabajos que tiene que presentar antes de las vacaciones de fin de año, y necesitaba alguna ayuda con detalles que no tenía bien claros. Salí un poco más tarde que de costumbre y me encontré con mucha cola. En lugar de comprar los quesitos y otras cosillas para la noche del viernes, decidí pasar por la Pastelería Galia que está en La Carlota, a buscar unos quiches y algún postre. Es un sitio chiquitico y muy bueno que está al lado de Mr. Pepe, donde a veces compramos pizzas. No dejen de ver la nota en el enlace, con la que coincido totalmente. Compré quiches de ajoporro, y la clásica quiche lorraine, de cebolla y tocineta. Como postre una tarta de nueces. Todo muy bueno, como lo esperaba.

El regreso fue difícil, con las colas que había por todas partes. Escuchando un disco de Gal Costa, y después el programa de radio de Rubén Monasterios en 97.7 FM, se me hizo soportable. Monasterios ha estado esta semana hablando de la virgen María, narrando detalles poco conocidos de su vida, y alternando con buena música relacionada con el tema: hoy estuvo poniendo un disco de una agrupación venezolana llamada Música Reservata, dirigida por Sandrah Silvio, Ave Maris Stella, en el que interpretan motetes marianos de Claudio Monteverdi. Hace unos días, que también escuché un rato el programa, eran las Cantigas de Santa María del Rey Don Alfonso X, interpretadas por una cantante e instrumentista francesa de la que no retuve el nombre. Ambos discos excelentes.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Día 3 del undécimo ciclo (el penúltimo)

La bolsa de suero amaneció con pinta de que se terminaría a media mañana, o eso pensé.

Fuimos temprano a Banesco, pues Carmen recibió ayer con mucha alegría la noticia de que por fin le aprobaron a los jubilados de PDVSA la tarjeta de alimentación (cesta-ticket), y le dijeron que podía pasar por cualquier agencia de Banesco para hacer el trámite correspondiente y recibir su tarjeta. Yo también tenía algo que hacer allí: mi tarjeta visa se venció en octubre, nunca me la enviaron a mi casa, la solicité para que me la mandaran a esta agencia (Los Chaguaramos). Por teléfono me indicaron que tendría respuesta el 14 de noviembre. Fui a la agencia después de esa fecha y no había llegado. Volví hoy ¡5 de diciembre! y todavía no ha llegado. Se supone que la mandaron desde no sé dónde el 28/11. Finalmente me dijeron que volviera el martes a preguntar si ya llegó. A Carmen no le fue mejor: después de que por teléfono le indicaron que fuera a cualquier agencia del banco, en ésta le preguntaron que si había actualizado sus datos ¿¿?? Como no lo ha hecho, ni nadie le indicó que tenía que hacerlo, debe ir a la agencia de La Campiña. Iremos el martes en la mañana, seguramente. Al salir del banco todavía faltaba para que se vaciara la bolsita de suero, así que seguimos a la pescadería a comprar para hacer sopa (ya se me acabó). ¡no había carite, ni roncador, ni cangrejos! Por lo menos pude comprar atún para el almuerzo de hoy.

Dejé a Carmen en casa, y me fui a Arsuve. Pasé primero por la administración, donde me dijo Elizabeth, quien ya regresó de sus vacaciones, que había recibido de Sicoprosa (el seguro de PDVSA) la autorización para el ciclo 10, pero que no le han mandado los que corresponden a 8 y 9 ¡¡!! Subí a la unidad de quimio, y en un ratico me quitaron la aguja (ya pasado el mediodía), con lo que terminó la aplicación de este penúltimo ciclo. ¡Cerrada la rueda!, como decía un locutor de radio que daba las informaciones bursátiles.

En la tarde llevaría a Carmen a otra consulta con el odontólogo, pero ella decidió cambiar la cita para otro día: está haciendo la preparación para su colonoscopia que será mañana jueves. La última fue hace cuatro años, y ya le toca de nuevo. Hoy tiene que seguir una dieta líquida, así que en lugar de atún, lo que comerá será una sopita.

Descanso en la tarde. En la noche la Carmen tuvo que tomarse su laxante, y hacer esa parte tan desagradable que es la preparación para el examen.

martes, 4 de diciembre de 2007

Día 2 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Habiendo terminado ayer a las 2, no tenía que llegar hoy tan temprano. Llegué a la unidad de quimioterapia un poco antes de las 11. Me conectaron con mi suero enseguida, y me seguí leyendo Alatriste. Éste se llama Los corsarios de levante. En un momento que cerré el libro, mi vecino de butaca me dijo: ¡excelente, me los he leído todos! Un señor bien simpático, ingeniero de unos sesenta y pico, que fue operado de cáncer de próstata hace nueve años. Hace un año hizo metástasis en el sistema linfático, y estando ya en control con el Dr. Vera (la ve final de Arsuve), lo atacaron rápidamente con quimioterapia, y la controlaron muy bien. Con alguna dificultad inicial, pues debieron cambiarle tres veces el esquema de quimio hasta que dieron con el que le resultó. Ahora, un año más tarde, se le presentó otra metástasis, esta vez en los huesos. Él se lo toma con toda tranquilidad, y se siente muy bien, tolera muy bien el tratamiento. Cuando le dije que a mi hermano Enrique lo operaron de próstata hace algo más de un año, me preguntó ¿se controla con un oncólogo o con un urólogo?. Le respondí que creía que con su urólogo. Me dijo entonces: Dígale a su hermano de parte mía que pida una cita con el Dr. Vera, que es el mejor especialista en cáncer de próstata en el país. Si a usted se le daña la nevera, no va a llamar a un mecánico de automóviles. Le llevaré su mensaje a Enrique. Como a la una ya estábamos saliendo.

Llegando a la casa, Edith nos tenía listo un pasticho sin bechamel (se nos acabó la leche -Carmen está desesperada por su café con leche de la mañana; con leche condensada no le gusta, ni a Diego tampoco). A Jorge, cuando fue a comprar el queso que hacía falta, se le ocurrió comprar una botella de suero que le quedó muy bien al pasticho. Acompañamos como siempre con una ensalada. Sigo comiendo muchas frutas: a veces encuentro una buenas naranjas californias, aunque siguen subiendo de precio, compro de vez en cuando unas uvas (cuando las veo no tan caras); he conseguido unos buenos riñones, que me encantan y, aunque casi siempre los encuentro verdes, se maduran de lo mejor; duraznos, manzanas, peras, mandarinas, piña -no tan frecuente por mi lengua algo sensible a lo ácido. Las trujillanas son deliciosas, más jugosas que las otras.

En la tarde recibí un correo del administrador de la red de la UPEL, en el que me enviaba los datos para conectarme por ftp con el servidor donde está alojado el sistema de Registro de Investigadores de la universidad, en el que vengo trabajando desde hace tiempo. Ya con eso pude hacer algunos ajustes, y está casi listo para que los profesores puedan registrarse y comenzar a introducir sus datos académicos. Eso me llevó un buen rato, hasta que Carmen me regañó porque estuve demasiado tiempo pegado de la computadora.

Paré y vimos el más reciente capítulo de Heroes, que parece que será el último por mucho tiempo, debido a una huelga de los guionistas de cine y televisión de Hollywood. Se ve que le dieron un mateo para cerrar la temporada y no dejarla del todo inconclusa. ¡Veremos más adelante cómo empatan después de la huelga!


Buenos Aires 8 es un excelente grupo vocal argentino (no sé si existe todavía) que vino en los años 80 al Shoy de Renny. En aquel entonces compré uno de sus discos con música de Astor Piazolla: Timeless. De ese disco, que encontré ahora en mp3 a través de eMule, incluyo aquí Milonga del Ángel. Me parece especialmente bien lograda la entrada del solo de la soprano, que surge de la nada por debajo de las voces que hacen la introducción: ¡maravillosa!

lunes, 3 de diciembre de 2007

Día 1 del undécimo ciclo (el penúltimo)

Hoy llegamos a las 9 a la clínica, ya con mis resultados en la mano. Mi cita era a las 9:30 y me llamaron antes de las 10. He subido algo de peso: 93 kg, pero no fue tanto como para tener que ajustarme la dosis de la medicación. La doctora me encontró muy bien, como siempre. No comenté la semana pasada que me hacían falta sus abrazos (a Carmen también). Es tanto cariño y apoyo lo que transmite que es parte muy importante de la consulta. Las plaquetas bajas no fueron obstáculo para suspender ni rebajar la dosis de la quimio de esta semana. Ella, como siempre hizo el cálculo global de las defensas, y la cifra fue satisfactoria. Así que antes de las 11 ya estaba conectado con mi aguja en el catéter. Esta vez sentí menos dolor con el pinchazo. Leí El Nacional, y lo tenía abierto cuando Carolina me iba a pinchar. Me lo pidió porque vió en una foto a un primo suyo que estaba en la Plaza Altamira celebrando el triunfo del NO en el referendum. Ella estaba también con él allí, pero no salió en la foto. Se lo llevó para mostrárselo a Vannesa, que es prima de ambos. Después estuve leyendo un buen poco de Alatriste. Jorge me compró el domingo otro de sus libros. No es el que le sigue al primero, es el último que ha salido, pero se puede leer independientemente de aquél. ¡Bien sabroso de leer!

Salí a las 2 de la tarde, con mi bolsito de siempre, no con el infusor del ciclo pasado. Almorzamos en la clínica, un par de filetes de róbalo, buenos como siempre, con puré de papas y vegetales cocidos.

Ya en la casa, me recosté a leer y, naturalmente me deslicé a una buena siesta.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Día 14 del décimo ciclo

Hoy es el cumpleaños de Valeria, ¡Feliz cumpleaños! Hace rato intenté ubicarla en el Messenger, pero no respondió. Estará celebrando...

Bajamos temprano al centro de votación que nos toca, esperando que habría una gran cola, como las últimas votaciones, pero ¡nada de eso! Había una colita que, desde allí, nos habría llevado como una hora hasta llegar a la mesa. Decidimos ir a desayunar antes (¡primero lo primero!, je je) y volver a ubicarnos en la cola. Cuando regresamos, como una media hora después, la cola estaba más corta. ¡Bien bueno para no pasar mucho tiempo en la cola, pero muy preocupante para lo que podrán ser los resultados! Poco después de incorporarnos, nos recibió una funcionaria que enviaba a cada quien a la cola correspondiente a su mesa, de acuerdo con las dos cifras finales de la cédula de identidad. Resultó que en la mesa 3, que le tocaba a Carmen y en la 4, que me correspondía a mi, no había nadie, y nos hicieron entrar directamente al centro de votación. Una colita para las captahuellas, y otra para el acto mismo de votación, y ¡listo! 30 minutos desde que llegamos hasta que salimos. ¡El día del revocatorio fueron 7 horas! ¡Esperemos que la gente haya dejado para hacerlo en la tarde, pero que no se queden sin votar!

Después de votar, fuimos al laboratorio de La Floresta para mi examen de sangre. Tuvimos que esperar un rato porque había problemas con el sistema en la Caja. Como se estaban acumulando las personas para pagar por sus exámenes, algunos de emergencia, sugerimos que se nos emitiera algún comprobante a mano, usando un vulgar pedazo de papel rayado con un bolígrafo, ¡a la antigua, pues!. Después de unos minutos nos hicieron caso, afortunadamente. Confesaron que estaban luchando con el sistema desde anoche y no habían logrado resolver el problema.

Al comienzo de la tarde, Diego, al ir a buscar a Raiza, pasó por el laboratorio a buscar mis resultados y a comprar unas pizzas en Mr. Pepe, en La Carlota. Otra vez, para Carmen y para mi, las más sanitas que tienen: de espinaca y fogazzeta (cebolla con mozarella). Para los muchachos, otras más grasientas.

Otra vez bajaron las plaquetas, esta vez a 98.9, a pesar del régimen de sopas, lo que me hace pensar que como que tienen razón los médicos: han subido una semana y bajado a la siguiente, sin importar si tomé o no sopas de pat'e pollo y de pescado (hacer click en el gráfico). Los demás valores están muy bien, incluidos los neutrófilos.

No quería publicar este post sin esperar los primeros resultados que anunciará el Consejo Nacional Electoral, pero para desearle feliz cumpleaños a Valeria el propio día, lo publico ahora (11:15 pm). Los voceros del bloque del NO se han mostrado muy optimistas, hasta diciendo que tienen los resultados en la mano. Esperemos que ese optimismo esté bien fundado.

Ahora recuerdo que Valeria tenía que viajar a Washington para votar, pues allá está registrada, por eso no estaba esta mañana en el messenger, ni mi mamá pudo contactarla por teléfono. Así que:

¡Feliz cumpleaños, Valeria!

sábado, 1 de diciembre de 2007

Día 13 del décimo ciclo

Hoy, sábado, fuimos al Chi-Kung. Llegando allá nos enteramos de que el sifú no podría ir, pero Isolina, una alumna avanzada, lo suplió (ya lo había hecho en otra ocasión en que el maestro tuvo problemas con su carro). Esperamos un rato a Ronald (Tibu) para saludarlo, pero pasadas las 9:30 no había llegado. Nos fuimos al mercado de los chinos en el Bosque, pero estaba cerrado. Yo creía que el mercado era los sábados y domingos. Volveremos mañana, después de ir al laboratorio.

Almorzamos unos tacos mexicanos caseros, y en la tarde fuimos a visitar a mi cuñada Miriam, la esposa de Juan Carlos, que fue operada el miércoles de la rodilla izquierda. Desde hace algún tiempo tenía problemas con ella, y se le agravaron cuando subió a finales del año pasado al Roraima. Ya salió de eso. Ahora viene la fisioterapia para terminar de recuperarse totalmente.


Otra recomendación de Eduardo, la jovencísima bajista Tal Wilkenfield. De su CD Transformations, la pista titulada BC (Eduardo seguramente notará que la abrevié un poco; lo hice por razones de mi limitado espacio en el disco duro del servidor):

viernes, 30 de noviembre de 2007

Día 12 del décimo ciclo

Hoy sí caminé. Lo hice por calles con menos pendiente que por donde he caminado hasta ahora, por si acaso la rodilla...

Más tarde, después de la ducha y el desayuno, acompañé a Jorge a llevar el Jimny de Diego a reparar el aire acondicionado. De allí pasamos por el supermercado a buscar lo necesario para un marmitako para el almuerzo (hace tiempo que no lo hacíamos). El atún ya lo había comprado en mi última visita a la pescadería, cuando me regaló Vito la lamparosa.

Llevé a lavar el carro de Carmen, que tenía unos cuantos días parado bajo los árboles y estaba, por supuesto, sucísimo. Cuando regresé a la casa, ya Carmen y Jorge tenían adelantado el marmitako; yo di los últimos toques. Este marmitako estaba repotenciado con el caldo de carite, roncador y cangrejos.

En la tarde llevé también mi carro a lavar, antes de ir a la clase de Finale. Al regreso, pasé por Locatel, compré los sueros y lo que me faltaba de la premedicación: ampollas de dexametasona y de ranitidina.

En Licores Mundiales compré, además de arenque y quesos, un chorizo de pavo, más sanito que uno de cerdo, pero nos dio risa el ver en los ingredientes: magro de pavo (¡qué bien!), grasa de pato (¡ya no tan bien!), je je. Con eso y un par de panes gallegos de la panadería Mangdala, cenamos.


Eduardo, mi sobrino, nos recomendaba a Tibu y a mi, en un reciente comentario, un disco de Weather Report, Heavy Report, del que aprecia especialmente la calidad de bajista del genial y malogrado Jaco Pastorius. Aquí va una de las pistas de ese disco, Teen Town:

jueves, 29 de noviembre de 2007

Día 11 del décimo ciclo

No fui a caminar porque ayer en el Domingo Luciani me dolió la rodilla izquierda varias veces: allí las colas se hacen sentados, y hay que pararse de una silla y sentarse en la siguiente, como en el juego de la sillita. Al pararme de una a otra varias veces sentí un dolorcito. Hoy no me dolió, pero como las calles por donde camino son bastante empinadas, preferí no caminar por hoy.

Tuve que ocuparme de llevar mi carro y el de Carmen a hacerle algunas reparaciones. Eso me ocupó toda la mañana.

Acompañé a Carmen al odontólogo. Ella creía que su cita de hoy era a las 3 de la tarde, pero la llamaron en la mañana para confirmar su consulta, que era en realidad a la 1 p.m. Fuimos entonces sin almorzar. La consulta fue sólo para controlar el estado de la cirugía de la semana pasada, y todo estaba muy bien, así que tuve que esperarla apenas unos minutos.

Al regreso preparamos unos spaghetti con hongos a la crema, que son rápidos y sabrosos.

En la tarde hice una merecida siesta.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Día 10 del décimo ciclo

Hospital Domingo Luciani: última entrega de medicamentos. Los tenían todos y accedieron a entregarme el Oxaliplatino, a pesar de que, de acuerdo al sistema computarizado, me tocaba buscarlo dentro de dos semanas. Le expliqué a la persona que me atendió que la vez pasada no me lo entregaron junto con lo demás porque no lo tenían, y que anteriormente algún medicamento que había quedado rezagado por la misma razón me lo entregaron junto con lo demás, mediante la autorización de un supervisor. El muchacho fue a consultar y me dio la orden para la farmacia por todas las medicinas, así que por ahí ya estoy listo para terminar puntualmente el 19 de diciembre (¿vieron la cuenta regresiva que puse ahí a la derecha?). Hoy había poca gente, de manera que todo fue rápido.

Al regreso pasamos por casa de mi mamá, a saludarla y a llevarle un encargo que me había hecho. Se estaba preparando para salir a una consulta médica en el IPP de la UCV. La esperamos, entonces, y la llevamos hasta allá.

Carmen preparó unas lentejas al curry (con poco curry, por prudencia) y yo, un poquito de chutney improvisado con manzana, pera, ají dulce y cebolla, para acompañar.

En la tarde: siesta y puesta al día del blog.


Una musiquita, que hace días que no pongo aquí. Florzinha (Petite fleur), interpretada por esa gran cantante y pianista brasileña que se llama Tania María:

martes, 27 de noviembre de 2007

Día 9 del décimo ciclo

En la mañana, después de caminata, ducha y desayuno, fui al Banco del Caribe a buscar ¡por fin! mi certificado de los Bonos del Sur II. Me habían llamado el viernes en la tarde para decirme que podía pasar a buscarlos cuando quisiera.

Almuerzo: pescado para todos. Carmen y Jorge comieron unas ruedas de salmón y yo una lamparosa que me había regalado Vito, el pescadero. Le pregunté por unas que vi en la nevera, y me dijo que aunque se ven tan planas, tienen buena carne. Para demostrármelo, tomó una y le dijo a uno de los empleados que me la limpiara. ¡Te sorprenderás! me dijo cuando me la entregó. La verdad es que estaba bien sabrosa. La carne es bastante firme y de buen sabor (cuando mi paladar vuelva a la normalidad seguramente la apreciaré más todavía).

Hay un joropo oriental cuya letra dice:
Unos dicen que el carite,
otros que la lamparosa,
pero el coro-coro tiene
la cabeza más sabrosa

Coro-coro fresco, boca colorá
si te comes la cabeza, la cabeza, te quedas en Cumaná
si te comes la cabeza, te quedas en Cumaná

En la tarde llevé a Carmen a su consulta con el odontólogo. Estuve leyendo algo de Alatriste, y cuando estaba a punto de caer dormido (eran las 3 de la tarde), llegó Ónix que tenía cita también, acompañada de Edgar, su papá (el consuegro). Conversamos entonces un buen rato mientras salía Carmen.

Al salir, pasamos por Santa Mónica a buscar unos bollitos de jojoto para la cena, y algo de queso. Hay una tiendita bien buena justo al lado de la arepería que mencionaba hace algunas semanas. Hay buenos quesos frescos: de cabra, telita, palmizulia, primavera y, además de los bollitos de jojoto, a veces hay también de chicharrón.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Día 8 del décimo ciclo

¡Plaquetas: 169! Ese fue el resultado del examen de ayer. Todos los demás valores están bien, pero éste era el que me preocupaba, pues la semana pasada estuvo más bajo que nunca. No pelé ni un día de sopa de pat'e pollo o de pescado.

Hoy tuve ya mi consulta con la Dra. Arbona que regresó de vacaciones. Nos contó que, en la semana antes de las vacaciones, estuvo en un congreso en Alemania sobre linfoma de Hodgkin, donde comprobó que el tratamiento que se siguió con Jorge sigue siendo el más actualizado. Me encontró muy bien en tanto el examen físico como en los resultados del laboratorio.

Para el almuerzo teníamos una carne para guisar que preparamos como carbonnades flamandes, un plato belga en el que la carne se guisa en cerveza (Bélgica es la capital mundial de la cerveza - miren en el enlace cuántos tipos diferentes, y dentro de cada uno, ¡cuántas marcas!). Lleva también cebolla, algo de crema, mostaza y alcaparras (seguramente no la preparamos según la ortodoxia, pero nos gusta como sabe así). Por supuesto que no la preparamos con trappiste, o gueuze, sino con Polar.

En la tarde leí algo (terminando El Conquistador, y empezando El Capitán Alatriste, un libro de aventuras de un espadachín madrileño del S. XVI. ¡Muy entretenido!), y rematé con una siestecita.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Días 6 y 7 del décimo ciclo

Sábado 24/11 (día 6)
Hoy no fuimos al Chi-kung. Yo me puse anoche una ampolla de Granocyte, y en la madrugada sentí algo de dolor de espalda. Por otra parte, la Carmen está convaleciente de una pequeña cirugía en la encía, y no le convenía hacer ejercicios. Desayunamos tranquilos en la casa, y hacia mediodía salimos hacia el centro de Caracas (¡qué ocurrencia!). Carmen quería visitar una tienda del Pasaje Zingg, donde va cada año a buscar nuevos adornitos para el arbolito. Llegando a la Av. Bolívar nos encontramos con un Mega-Mercal que nos impidió llegar. Dimos media vuelta donde pudimos, y enfilamos hacia el Hipermercado Éxito, en Terrazas del Ávila. Allí había una buena cola para entrar, pero adentro no era tan grave la cosa. Aquí, lo que buscaba era un arbolito nuevo (igual que en Full Flores: si fuera más bonito y de un precio razonable; los precios lo eran, pero ¡muy feos!). Compramos algunas frutas y otras cosas.

Llegando a la casa no teníamos ganas de cocinar, además de que Diego se había ido con Raiza a almorzar juntos por su cumpleaños (el de ella: ¡Felicitaciones!), y Jorge se fue con Ónix a casa de los suegros a desayunar: esos desayunos suelen ser copiosos y tardíos. Así que almorzaríamos solos. Pusimos a calentar una empanada gallega de pollo marca K-tedra que trajimos del supermercado y acompañamos con ensalada. No es una maravilla, pero para ser una cosa congelada no estaba mal. En la tarde leí algo, hice una buena siesta, y en la noche me metí mi buena sopa de pescado, pensando en mis plaquetas en el examen de mañana. Esta semana tomé sopas de pat'e pollo o de pescado todos los días, asi que tienen que haber subido.

Últimamente no me provoca comer en la calle, no solo por aquel ultimátum de Carmen, sino porque la acumulación de medicamentos en mi cuerpo ha hecho que mi boca deje de percibir bien los sabores. Lo muy ácido lo siento menos, pero además me molesta en la lengua y las mucosas internas, y percibo menos lo salado y lo dulce, así que pensar a ir a comer a algún lugar para no disfrutarlo, me disuade de hacerlo. Al sentir menos lo ácido y lo dulce, al probar algún vino recientemente lo he sentido soso y me ha producido cierto picor.

Domingo 25/11 (día 7)
Dsayunamos en casa y salimos al laboratorio de la Clínica La Floresta. Llegamos allá como a las 11 y media. Me tomaron mi muestra de sangre, y fuimos de allí al Centro Comercial Santa Fe, pensando en comprarle un regalo a Raiza (su cumpleaños fue ayer, y no habíamos podido comprárselo) y, en el supermercado, lo necesario para hacer un chupe de pollo, pensando en algo rápido y sencillo, pues en la tarde montaríamos en familia el arbolito.

Antes de que me hablen del Imperio, y de que el arbolito no forma parte de nuestras tradiciones, debo decir que la iniciativa en nuestra casa siempre partió de Carmen, cuyo padre era español, y la acostumbró desde chiquita a montar su arbolito, y es una tradición por la que guarda mucho cariño, el que le profesa a su papá que falleció cuando ella tenía 12 años. Su arbolito (nuestro arbolito), se ha ido llenando año a año de pequeños adornos que ella va rastreando en todos lados, prefiriendo piezas de madera y otras muy delicadas que ha ido encontrando y atesorando desde el nacimiento de nuestros chamos. En la foto aparece uno de los adornitos más preciados de Carmen: un nacimiento en una cáscara de nuez. Esta misma foto la usamos como tarjeta de navidad el año pasado.

En el supermercado encontramos todo, menos el pollo. Había solo pollo entero, congelado y con piel. Pensé que podría encontrar pechugas con o sin hueso en una carnicería en Santa Mónica, pero cuando llegamos ya habían cerrado. Bajamos a Licarch, el supermercado en Los Chaguaramos al que voy con frecuencia, y no tenían nada de pollo. Ya eran casi las dos, así que no estaba seguro de si iba a Luvebras, en Santa Mónica, lo encontraría abierto. A Carmen se le ocurrió entonces que lo hiciéramos de camarones, y eso sí había, pelados y congelados, de marca Galera, pero ¡bien caros!

Mientras yo preparaba el chupe, Diego y Jorge armaron el arbolito (al final, el mismo de los últimos años), luego Diego probó e intercambió las luces de las instalaciones del año pasado, para que todos los bombillitos prendieran. Raiza y Ónix empezaron a poner las luces, Carmen abría las cajas con los adornos, Diego y Ónix ayudaron a pelar las papas, y Jorge a picarlas, y así, poco a poco, tanto el chupe como el arbolito comenzaron a tomar forma.

Después de almorzar terminamos entre todos de decorar el árbol, y tomamos algunas fotos del proceso.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Día 5 del décimo ciclo

Caminé, hoy sí con más energía. Solo, de nuevo.

Jorge se fue temprano al laboratorio y a su consulta (todavía con la Dra. Vivas; la Dra. Arbona regresará el lunes).

Lo pasaron temprano, antes de la hora de su cita. Cuando llegamos ya había salido, aunque no tenía todavía los resultados. Al recibirlos tenía que hacérselos llegar a la doctora. Muy buenos sus valores. Ya podrá ponerse las vacunas que tenía pendientes (hepatitis y antigripal), pero que quedaron a la espera de que se normalizaran sus niveles de transaminasas. La Dra. Vivas dejó para que la Dra. Arbona, el lunes, le indique los exámenes y vacunas a seguir.

Carmen tenía nuevamente cita con el odontólogo, así que para no perder tiempo, almorzamos en la clínica: plato navideño, ellos dos, y pollo a la plancha con papas al vapor y vegetales cocidos (desabrido el pollo, para mí. Bastante buenas las hallacas).

Más tarde, dejé a Carmen en el odontólogo, y me fui a mi clase de mi alumna de Finale. Jorge recogería a Carmen cuando terminara.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Día 4 del décimo ciclo

Salí a caminar a las 7 de la mañana. Me sentía lento, así que más que una caminata fue un paseo. Llevaba como siempre mi monitor cardíaco Polar, y al final de los 40 minutos, me indicó que me había mantenido dentro del rango de ejercicio cardiovascular sólo durante menos de 20 minutos (normalmente me mantengo más de 35). Como iba a un ritmo diferente del habitual, entré al ramal 1 (de la Calle Caurimare: nosotros vivimos en el ramal 6. Son callecitas ciegas que salen de la Caurimare). Nunca había caminado por ahí, y encontré en él una casa muy bonita.

Después del baño y el desayuno, salí con Carmen a hacer una cita para ella para una colonoscopia de rutina que tiene pendiente desde hace algún tiempo. Se la hará con mi mismo gastroenterólogo (en realidad es al revés: el Dr. Vethencourt fue antes su gastroenterólogo que el mío). Tuvimos que ir personalmente porque teníamos como una semana intentando hacer la cita por teléfono sin éxito.

Después de hacer la cita, fuimos hacia la Carretera Panamericana a ver si escogíamos un arbolito de navidad -de los artificiales. Cuando empezamos a subir vimos que había mucha cola en la vía de bajada hacia Caracas, una cola de varios kilómetros. Temimos tener que bajar por Las Adjuntas, lo que significaría tener que llegar hasta Los Teques, para regresar a casa vía Caricuao. Carmen quería ir a un negocio que se llama Full Flores, al lado del Centro Comercial La Casona. Compraríamos el arbolito sólo si encontrábamos uno de un precio razonable y que fuera más bonito que el que tenemos, que no está tan mal, en realidad. No fue así: los que vimos eran feos y caros.

En el Kafta de La Casona compramos unos sandwiches árabes de falafel con tabule para Carmen y Jorge; yo comería filetes de curvina al horno que quedaron de ayer. No perdonamos unos mabrumes con pistacho, dulces que son unos cilindros hechos con fideos de sémola muy tostados, rellenos con pistachos y bañados en almibar con agua de azahar.

Ya era pasado el mediodía, y Carmen tenía que estar en el odontólogo, en Terrazas del Club Hípico, a las 3. Pensamos que si subíamos hacia Los Teques para bajar por Las Adjuntas y Caricuao se nos haría demasiado tarde. Bajamos, entonces, deseando que la cola que vimos cuando subíamos ya se hubiese disuelto. Afortunadamente, así fue. Llegamos a la casa, almorzamos, y poco después salimos. Me llevé algunas fotos en un pen-drive para probar a imprimirlas en una máquina Kodak, que en otra visita al mismo odontólogo, habíamos visto en un negocio que está en el mismo centro comercial donde se encuentra el consultorio.

Mientras esperaba a Carmen, intenté leer algo del libro que me había llevado: El Conquistador, de Federico Andahazi. Aunque el libro es sumamente interesante, y escrito con gran economía de medios, a esa hora fue más lo que dormí que lo que pude leer.

Al salir Carmen del consultorio, fuimos a probar la impresión de las fotos, y el resultado fue muy bueno: imprimimos algunas de las fotos de la boda eclesiástica de Jorge (octubre 2006), un par de fotos tomadas en Arsuve: una con la Dra. Arbona (publicada en este blog), y otra con Johana, una de las enfermeras, y algunas más. ¡Buena calidad y color! Volveremos seguramente a imprimir más.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Día 3 del décimo ciclo

Al levantarme todavía se veía bastante líquido en el infusor. Se suponía que terminaría hacia mediodía, pero no sabía cómo se portaría este nuevo aparatico. La bomba grande ya la conozco y sé más o menos cuando ya se está terminando. Con éste no estaba seguro.

Fui temprano al Banco del Caribe, a hablar con la gerente sobre la respuesta a mi reclamo. Me entregó una carta que me decía que se verificó que los retiros se hicieron con mi tarjeta y mi clave: ¡claro, si me la clonaron es como que lo hubieran hecho con mi tarjeta y mi clave! Y que no había sido solicitada ninguna restricción sobre dicha tarjeta: ¡si la hubiera perdido o me la hubieran robado, habría pedido que la anularan, pero no es el caso! Me sugieren que plantee la reconsideración ante el Defensor del Cliente del Banco del Caribe, que es una instancia independiente, no empleado del banco. ¡Veremos qué se puede lograr por allí! Aproveché de preguntar por mi certificado de los Bonos del Sur II (que valen ahorita el 75% de su valor nominal, para la parte en bolívares, y el 77%, para la parte en dólares. Hasta ahora, ¡tremendo negocio!), y me enteré de que sí es el banco quien tiene que emitírmelo, no el estado venezolano, pero que no lo hacen de manera automática, porque muchos compradores los venden apenas los adquieren, y a ellos les llegaría el certificado no siendo ya poseedores de los bonos. Tendré que seguir insistiendo.

Regresé a la casa a buscar a Carmen que me iba a acompañar a la clínica. Como llegamos a las 11:30, pasé primero por la administración para solicitar el presupuesto para el ciclo 11, para enviarlo al seguro de INTEVEP, y estar seguro de que los recibos de los ciclos 7 y 8 que ya firmé hubieran sido enviados ya. Sí lo fueron. Y preguntar también si han recibido los faxes correspondientes a los ciclos 9 (que enviaron ellos) y 10 (que envié yo), han tenido ya respuesta. De éstos no saben nada todavía. Tendré que venir el viernes a buscar el presupuesto (cuando venga con Jorge a su control mensual, todavía con la Dra. Vivas; la Dra. Arbona regresará el lunes).

Cuando subí a la unidad de quimioterapia quedaba todavía algo de líquido en el infusor. Se lo mostré a José Manuel y me dijo que faltaba todavía como dos horas, ¡dos horas! Decidimos volver a la casa, almorzar con Jorge y volver más tarde. José Manuel me indicó que si se terminaba por completo, podía cerrar el flujo con el clipcito que trae el equipo de la aguja que me insertan en el reservorio del catéter.

Carmen preparó unos filetes de curvina que hace al horno con salsa bechamel, alcaparritas y parmesano, acompañados de puré de papas y ensalada. Al terminar, seguía quedando líquido en el infusor.

Llegamos a la unidad como a las 4:30. Rodolfo me dijo que faltaba un poquito todavía, que me sentara y esperara. Al rato pasó Lisbeth, y al verme varias veces allí esperando me dijo que entrara para quitármelo. Viendo que todavía quedaba suero, le preguntó a Rodolfo si me lo pasaban de una vez, y decidieron hacerlo así: Rodolfo me retiró el infusor, pero no me quitó la aguja todavía, trajo un par de jeringas, una grande con lo que quedaba de suero, diluido en otro poco de suero, y una pequeña con la heparina que siempre me ponen en el reservorio para impedir que el catéter se pueda tapar. Me explicó Rodolfo que como el infusor es mecánico, la presión va bajando a medida que se va vaciando, y ese poquito que queda al final puede tardar muchísimo en pasar completamente. Total que salimos de allí casi a las 6 de la tarde. Espero que la próxima vez me toque mi bolsito de siempre.

martes, 20 de noviembre de 2007

Día 2 del décimo ciclo

Como mi terapia hoy empezaba a las 10 aproveché de ir a la pescadería. No encontré sardinas, así que compré unas buenas cabezas de carite, un par de roncadores y unos cangrejos para hacer una sopa potente p'a las plaquetas. Compré también atún y filetes de curvina para otros almuerzos. Pasé por el supermercado Luvebras en Santa Mónica a comprar otras cositas y unas frutas. Recibí un mensaje de texto del Banco Caribe por el celular, avisándome que ya había respuesta a mi reclamo por la plata retirada con la tarjeta clonada. Saqué algo de plata del cajero y noté que no habían repuesto en mi cuenta los 700 mil retirados, lo que me hizo saber que la respuesta había sido negativa: no procedente, como ellos dicen. Me indicaban en el mensaje que me comunicara con el servicio telefónico de Bancaribe para más detalles. No pude hacerlo hasta la tarde. Y, como tenía que ir a la quimio no entré a la agencia del banco que está en ese mismo centro comercial.

Hoy me acompañó Jorge a la quimioterapia. Llegamos a las 10:30, y terminé como a las 2 de la tarde. De regreso a la casa, Carmen nos tenía listo un pollo con jengibre y cebollín, acompañado de cuscús y una ensalada. Comimos, y más tarde llamé al banco: me dijo la operadora que a la respuesta a mi reclamo no tenían acceso sino los gerentes y subgerentes de agencia, lo que me confirmó que la respuesta era efectivamente negativa. Así que tendré que ir al banco para que me digan que no me van a devolver mi plata.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Día 1 del décimo ciclo

Fui a caminar a las 7. Como mi cita de hoy era a las 10, pues tenía tiempo. Jorge no me acompañó porque iba a llevar a Ónix a un curso que tendrá esta semana en la Universidad Metropolitana. A partir de mañana ella se irá manejando. Después de la caminata, baño, desayuno, cargar la cavita con hielo para llevar la medicina que requiere frío, y la ampolla de Granocyte que me pusieron allá y que les debía. También debo llevar el Oxaliplatino de esta sesión y el de la pasada que no pude llevar porque no me lo entregaron en el Seguro Social. ¡Pagando deudas!

Salimos como a las 9 y cuarto, y encontramos mucha cola. Supongo que la gente que estaba represada por el pico y placa de Baruta (hasta las 9 a.m.) salió toda. Al entrar a Chacao la cosa no mejoró nada: allí también hay pico y placa ahora. Mientras íbamos en camino Jorge nos llamó: decidió pasar por la Clínica a acompañarnos. Le pedí que fuera al laboratorio a buscar los resultados, para ganar tiempo. Llegamos a las 10:15 y ya me habían llamado. Entré a la sala de examen y unos minutos después subió Jorge con los resultados (había bastante cola en el laboratorio). La Dra. Vivas me encontró muy bien. Me recomendó que hiciera enjuagues con Amosan para ver si mejora la sensibilidad en las mucosas de la boca: las vinagretas, por ejemplo me hacen sentir un ardor bien molesto. Esta vez las plaquetas bajaron mucho: llegaron a 93,5. Antes de darme la orden para subir a la quimio, me pidió que me los repitiera a ver si habían subido algo.

Fui a otro laboratorio que está en el mismo edificio de la unidad de quimioterapia y me los ofrecieron en una hora, y a la hora exacta me los entregaron. Además cuesta menos de la mitad que en el de la clínica. Casi todos los valores estaban aproximadamente iguales, pero las plaquetas subieron a 103, aunque sigue siendo bajo. La Dra. Vivas no cree en sopas de sardinas ni de pat'e pollo (Arbona tampoco). La verdad es que la semana pasada tomé agua de coco y tomate de palo, pero ni una sopita. Me dio la orden y subí a la unidad de quimio. Arriba, Vanessa me conectó a mi suero, el pinchazo me dolió menos que en anteriores ocasiones, o tal vez me estoy acostumbrando. ¡Ya faltan sólo dos pinchazos más! Dormí muchísimo. La última vez también, no tuve chance ni de leer nada. Me parece que los medicamentos me están produciendo ese sueño, porque no estoy durmiendo poco de noche. Terminé como a las 4. José Manuel, que fue el que me desconectó del suero, me dijo que volviera mañana a las 10 (aunque se espera que el infusor termine como a las 2: son 22 horas).

El infusor es la novedad. Esta vez en lugar del bolso con la bomba de infusión me pusieron un infusor, el que había comentado antes que parecía un Cocossette. Ahora que lo tengo colgado del cuello me doy cuenta de que no lo había visto bien. El tamaño puede ser más o menos el mismo, pero no se parece en nada. Puedo metérmelo en el bolsillo de la chaqueta también. Es mucho más liviano que el bolsito, por supuesto. En las fotos: la bolsita que contiene el infusor, y el propio aparatico. Éste es totalmente mecánico, no lleva pilas como la bomba. Mide como unos 13 cm. de punta a punta. Cuando me lo pusieron el globito blanco que se ve adentro ocupaba casi todo el espacio y se va vaciando poco a poco. Cuando se vacía ese globito queda como un cilindro bien delgado.

En la tarde descansé bastante, vi algo de televisión y me tomé la sopa de sardina que quedaba en el congelador (mañana voy a ver si consigo más sardinas. Si no, de cabezas de carite y cangrejos. Tengo unos poquitos de pat'e pollo congelados también). Como llegamos tan tarde empatamos el almuerzo con la cena. Carmen preparó unas arepas y comimos con caraotas refritas y queso guayanés y nata que compramos en el camino de regreso.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Días 13 y 14 del noveno ciclo

Sábado 17/11 (día 13)
Hoy si fuimos al Chi-kung. No asistió mucha gente, pero supimos que el grupo fue bien numeroso cuando no fuimos la semana pasada.

Después de salir del Parque del Este volvimos a la casa a bañarnos y cambiarnos. Luego dejé a Carmen en el Recreo a terminar sus comprar de trapos que no pudo hacer ayer. Mientras tanto llevé a lavar el carro. Cuando terminé (cosa de una hora) ya Carmen estaba casi lista. Me paré en las afueras del centro comercial a esperarla unos minutos.

Pasamos por el supermercado para comprar lo necesario para preparar una salsa putanesca para el almuerzo, y algunas frutas.

Después de almorzar, Carmen salió para la peluquería, pero apenas salió me llamó para decirme que tenía un caucho vacío, por lo que tuve que llevarla yo porque a ella no le gusta manejar otro carro sino el Twingo, y con mi eventración no podía ponerme a cambiar el caucho. Más tarde me llamó para que la fuera a buscar. Menos mal que la peluquería no está lejos.

En la noche fuimos a la fiesta de graduación de Mariana. Pasamos buscando a mi mamá, mi hermana Ileana y mi sobrino Arturo. La fiesta estuvo muy bonita. Había muchos compañeros de graduación de Mariana, y casi toda la familia. No podía dejar de brindar con champaña, como puede verse en la foto. En la otra foto está la Doctora Mariana Vásquez Strauss bailando con su papá.

Domingo 18/11 (día 14)
Fuimos temprano al laboratorio a hacerme mis exámenes para mañana.

Saliendo de la clínica fuimos a buscar un negocio que tiene de todo para parrillas, pues Enrique me pidió que llevara unas morcillas y unos chorizos para la invitación que nos hizo -desde hace unos cuantos días- para hoy. El negocio se llama Grill Market. Queda por Santa Eduvigis, pegado del Ávila. Lo encontramos pero eran poco más de las nueve y abren a las diez. Como tienen otro local en Las Mercedes, decidí ir a desayunar a la casa y pasar más tarde por ese otro Grill Market.

Fuimos a Delicatesses Roma, en la Av. Victoria por unas sfogliatelle (hago también el vínculo a la Wikipedia en inglés donde la foto se ve más bonita). Allí las hacen muy buenas. En otras partes las llaman colas de langosta. En Delicatesses Roma las rellenan con crema pastelera, o con ricotta y frutas confitadas. Estas últimas son las que nos gustan. A veces las compraba también en la Pastelería Sabrina, en la Av. Miguel Ángel en Colinas de Bello Monte, pero a veces no las tenían, mientras que en la Av. Victoria siempre las hay los sábados y domingos. Con eso, y un buen café desayunamos todos en familia.

Antes de salir a buscar las chorizas y los morcillos, llamé a Enrique para saber cuántas personas eran los invitados para la parrilla. Le dije que iría a buscarlos a Grill Market, y me dijo que allí todo era caríííísimo, como el triple de los precios en los supermercados. Cambio de planes, pues. Fui al supermercado Licarch, pero no quedaban casi morcillas, y el grupo era de unas 20 personas. Fui entonces a buscarlas a una buena carnicería que queda en la parte alta de Santa Mónica. Allí sí tenían. Compré unas morcillas de cebolla y otras con arroz, y chorizos para parrilla y otros con ajo. Enrique me había pedido también que llevara una botella de vino y llevé un Syrah de Pomar, que me gusta mucho.

Pasamos, otra vez, a buscar a mi mamá, Ileana y Arturo para ir a casa de Enrique. Ya dije que la invitación nos la había hecho Enrique desde hace unos cuantos días. Había sido medio misterioso: la primera vez me dijo que reserváramos este domingo para ir a su casa, que tendríamos algo que celebrar. La semana pasada me llamó para confirmar la invitación y me habló de que como estaba cerca Thanksgiving Day, y teníamos tanto que celebrar este año, iban a hacer una comida con ese motivo. Me sonó algo raro, pero no insistí. Al llegar a su casa, salió a recibirnos a la puerta con mi sobrino Eduardo. Había llegado la noche anterior, y ni su mamá, Lulú, sabía que vendría. Sólo lo sabían Enrique y sus hijas. Ana, la esposa de Eduardo, venía a un evento relacionado con su trabajo en Margarita, y se vinieron los dos. Se van a Margarita el jueves, y Enrique y Lulú los acompañarán. ¡Tremenda sorpresa para todos! Mi mamá, al verlo, a primera vista lo confundió con Jorge, que se había ido aparte y llegó antes que nosotros. Después fue que cayó en la cuenta de que era Eduardo. En la foto está mi mamá con Ana y Eduardo.

La parrilla estuvo muy buena. Aunque no estuve taaan prudente, mi estómago se portó a la altura. Comí poca carne, pero probé todas los morcillas y chorizos, acompañado todo con dos buenas ensaladas. El chorizo con ajo resultó superior en sabor al de parrilla. Las dos morcillas sí estaban ambas muy buenas. En la foto, de Maestro Parrillero, está Humbertico Guerra, sobrino político de Enrique. Normalmente es Enrique quien asume ese papel, pero tuvo que salir un rato y dejó a Humbertico a cargo.

Eduardo conversó bastante con Jorge y Diego sobre su vida en Oklahoma. Él nació justamente allá, en la ciudad de Tulsa, mientras Enrique hacía su maestría en Geología. No quería tomarse la foto entre ellos dos porque temía verse enano.

Eduardo está estudiando bajo eléctrico con una bajista de sesenta y cinco años que, por lo que me cuenta, sabe muy bien su oficio. Me hizo algunas preguntas sobre teoría musical, pues su maestra no le enseña mucho de eso. Trabaja con varios tipos de notación, entre ellas la tablatura. Lo bueno es que se empeña en desarrollarle el oído musical. Me pidió una copia de mi disco Apuntes para llevárselo.